EL PAIS

La OEA desembarcó para ver que no haya fraude

La jefa de la misión internacional, la canadiense Elizabeth Spehar, explicó qué hacen los observadores electorales y cómo controlan que no haya cosas raras. El problema del padrón.

 Por Martín Piqué

Elizabeth Spehar nació en Canadá, vive en Washington y habla un español casi perfecto, como corresponde a todo funcionario de la Organización de Estados Americanos (OEA). Es coordinadora ejecutiva de la Unidad de Promoción de la Democracia (UPD) y está de visita en Buenos Aires para controlar la transparencia de las elecciones. Llegó con una comitiva de cuatro personas y se hospeda en el hotel L’Etoile, en Recoleta, donde promete que recibirá “cualquier denuncia o inquietud” sobre el transcurso de los comicios. El viernes se reunió con Eduardo Duhalde, y cuenta que el Presidente le “enfatizó su deseo de que la elección se lleve a cabo de la manera más transparente posible”. En diálogo con Página/12, Spehar admite que “se han hecho algunas expresiones acerca de un posible fraude”, pero aclara que “a nosotros no se nos ha dicho de qué forma podría darse”. “No parece algo que se haya fundamentado”, agrega, y dice que hasta ahora no han detectado ninguna irregularidad.
–¿Es frecuente que un país se convoque a veedores de la OEA? ¿Hubo otros casos similares?
–Claro. Esta es una de las facultades que tenemos en la OEA, es un mandato que nos han dado los propios países. Nosotros podemos conformar misiones o estar presentes en los procesos electorales de los países miembros, siempre y cuando haya una invitación explícita del gobierno de ese país. La razón por la cual esto se ha establecido como una regla es el respeto por la soberanía de cada nación. Cada proceso electoral es una actividad nacional, y hay que ser respetuoso de ese proceso. La elección de un país es la responsabilidad, el deber y el derecho de esa nación.
–¿Cuál es su opinión sobre la organización del proceso electoral?
–La impresión que tenemos es que del lado de las autoridades, que son responsables por las elecciones, hay bastante tranquilidad en hacer un proceso que en términos organizativos ha transcurrido bastante bien. Eso les ha motivado el deseo de transparentar lo máximo posible el proceso electoral. Y del lado de los partidos políticos, de las fuerzas políticas, se han expresado inquietudes sobre algunos aspectos del proceso electoral, de cómo lo valoran, y también de lo que puede o no pasar el día de los comicios. En fin, no hemos detectado que haya alguna inquietud concretamente formulada de parte de distintos partidos o fuerzas políticas. Sabemos que se han hecho algunas expresiones acerca de un posible fraude, pero hasta ahora a nosotros no se nos ha concretado de qué forma esto podría darse. No parece algo que se haya fundamentado.
–¿Cómo van a controlar la “transparencia” de las elecciones?
–Desde que llegamos, ayer (por el jueves) a la mañana, nos hemos estado reuniendo con el máximo número de representantes políticos, de la sociedad civil organizada, las autoridades electorales, para poder captar de ellos, recibir de ellos, sus impresiones, sus inquietudes, y la información que nos quieran dar acerca del proceso. Vamos a continuar con este proceso de recibir información hasta el día de las elecciones. Y el día 27 vamos a estar visitando algunos lugares de votación, para tener una idea de cómo está el ambiente. Queremos captar el espíritu prevaleciente. También vamos a estar en el centro de cómputos en el momento en que se empiecen a computar los votos. Y vamos a estar disponibles en nuestro local para entender preguntas y recepcionar cualquier denuncia o inquietud, que después será dirigida a las autoridades.
–Algunos candidatos expresaron cierta desconfianza con la empresa española Indra, que tiene a su cargo el procesamiento informático del escrutinio. ¿Cuál es la opinión de ustedes, como veedores de la OEA?
–No hemos examinado el sistema directamente, pero sí sabemos que hubo una demostración a los partidos, que acudieron todos, o gran número de ellos, a ver cómo va a funcionar el sistema. Entendemos que ayer (por el jueves), la cámara nacional electoral recibió los programas-fuente del sistema que se va a utilizar. Y entiendo que los candidatos se han pronunciado y se han mostrado satisfechos con lo que han visto.
–¿Es frecuente que el procesamiento informático del escrutinio esté a cargo de una empresa privada y no sea responsabilidad del Estado?
–Eso se ve también en otros países. Donde ciertos aspectos de la organización electoral se han privatizado o hubo licitaciones para que una empresa privada se encargue de ellos. Le puedo dar el ejemplo de Colombia, donde varios aspectos del desarrollo del comicio están en manos privadas.
–¿Usted propone a Colombia como un modelo a imitar en cuanto a organización del proceso electoral?
–Yo no quiero decir que haya algún modelo ideal que convenga a los demás países del hemisferio. Simplemente estaba respondiendo si eso se daba en otros países, si la autoridad electoral contrata a empresas privadas nacionales o internacionales para que intervengan en el comicio. Colombia es uno de ellos. No lo sugiero como modelo, pero Colombia es uno de ellos.
–¿Sabía usted que existen denuncias recurrentes sobre la aparición de personas fallecidas en los padrones electorales?
–No tengo los detalles sobre esto, pero sí le puedo decir que los padrones electorales y su depuración son realmente un talón de Aquiles en muchos países. Y no es que se les pueda imputar una intencionalidad. Sencillamente, en muchos casos hay un intento de modernizar el manejo de los datos del proceso electoral. Los padrones terminan por ser un tema que genera algún grado de preocupación, mucho depende del grado de depuración que queda por hacer. Pero eso no es un tema exclusivo de la Argentina, es un reto permanente de otros países, de poder tener un padrón realmente depurado para las votaciones.
–¿Conoce los episodios de Catamarca, donde se robaron urnas y hasta las prendieron fuego?
–Claro, sí. Tenemos conocimiento de ese episodio, aunque de las conversaciones que hemos tenido aquí, la impresión que tenemos es que ese episodio fue más la excepción y no la norma en el desarrollo de los comicios de este país. Y que no hay motivo para que eso se repita el 27 de abril.

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La misión llegó el jueves a la mañana y fue recibida en Olivos por el presidente Duhalde.
 
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