EL PAíS › KIRCHNER Y MENEM, CASI EMPATADOS, VAN A SEGUNDA VUELTA

A la conquista del voto ajeno

La diferencia a favor del riojano fue de apenas dos puntos. La segunda vuelta se define por la capacidad de los contendientes por conquistar el voto de sus seguidores. Menem, tras el voto de centroderecha de López Murphy y el peronista que obtuvo Rodríguez Saá. Kirchner, tras el voto progre y seguir cosechando del antimenemismo.

 Por Mario Wainfeld

El 18 de mayo las fórmulas (podría decirse los neolemas) Carlos MenemJuan Carlos Romero y Néstor KirchnerDaniel Scioli dirimirán quiénes serán presidente y vice de la Argentina por cuatro años contados desde el 25 de mayo. Ambos presidenciables tienen motivos para festejar: Menem, porque salió primero, por ser el Terminator de la política. Kirchner porque es, según los sondeos, quien más posibilidades tiene de ganar en ballottage siendo que hace cuatro meses creía que su año para ser presidenciable cabal era el 2007. En fila india, muy pegaditos el uno detrás del otro, los escoltaron Ricardo López Murphy, Elisa Carrió y Adolfo Rodríguez Saá. Los dos ex radicales quedaron bien instalados para representar a un sector del electorado y seguir en ascenso. El Adolfo resultó un poco más escorado pero no fuera de carrera. La fragmentación cinco candidatos peleando palmo a palmo con una irrisoria distancia entre primero y quinto del 10,05 por ciento fue la característica del comicio. La participación ciudadana, el respeto a las reglas, la relativamente mesurada actitud de casi todos los candidatos dieron el, deseable, tono general de un día que diseña un mapa político con varios referentes nacionales de cierto peso. Uno de ellos permaneció ayer en segundo plano pero tiene sobrados motivos para festejar: Eduardo Duhalde, cuyo intrincado tejido en la interna del PJ puede permitirle plasmar su sueño eterno: una elección en la que no él (¡ay!) sino su inesperado paladín patagónico derrote a ese riojano tan duro de matar.
- Por ahora, Terminator, Le Pen está por verse: Se supone que Carlos Menem carga con un descrédito homérico. Que bate récords de rechazo. El sentido común postula que sus votantes de cierto perfil social se avergüenzan de decirlo. Estuvo preso, tiene 72 años y nadie diría viéndolo que psicofísicamente atraviesa su mejor momento. Ajá. Los resultados demuestran que es el político más potente de la Argentina, el más dispuesto a dar pelea. Y ayer, sencillamente, salió primero. Un resultado que sólo él podía haber imaginado un año atrás. Hizo una campaña prolija, millonaria en costos. En su pasado supo armar una coalición entre sectores sociales sumergidos y clases altas. Falta trabajar muchos datos pero todo hace pensar que los humildes le fueron ayer más fieles que los poderosos. Seguramente lo apoyaron por su pertenencia peronista y por su promesa de volver al pasado. El resto de su discurso fue una permanente oda al establishment y a la derecha más reaccionaria. ¿Qué hará ahora? Presumiblemente apelar a la lealtad de los largos dos millones y medio de argentinos que votaron al Adolfo y buscar recuperar el voto de centroderecha que congregó López Murphy. Las encuestas previas y el discurso de sus adversarios lo pintan como Jean Marie Le Pen que juntó a todos en su contra, tanto que terminó peor en segunda vuelta que en primera. Un escenario factible pero que, cuando el candidato no es Le Pen sino Menem, no puede tenerse por seguro. El antimenemismo es una tendencia fuerte pero no sería inteligente decretar que el hombre ya fue. Es casi un dato que entre migrantes del Adolfo y votos de derecha algo sumará. Y el piso del 24 por ciento de los votos ya lo tiene.
- Lupin: Néstor Kirchner hizo quizá la peor campaña. Le costó encontrar su perfil, se ensimismó en trabajar lo que ya tenía (el apoyo del PJ bonaerense) y se distrajo de potenciar su virtualidad de crecer hacia los independientes. Pero, a la vez, la suya era una propuesta consistente: proponer un voto útil antimenemista a los no peronistas. Voto basado, paradoja de la política, en el peso del aparato duhaldista (que fue determinante para conseguirle 1.800.000 votos de los 3.373.000 que cosechó). Quizá recibió una mano merced al sprint final de LM haciendo que lo votaran progres e independientes a los que sólo ofrendó en el tramo final algo de discurso y el gesto de sumar a Roberto Lavagna. Quedó dos puntos abajo del riojano y en la Rosada, anticipando el resultado por boca de urna, festejaron desde las cuatro de la tarde. Lo asedia una tentaciónque se le notó en los actos y apariciones públicas: hacer de la elección nacional una interna del PJ, esa perenne batalla por el sentido del PJ entre sus huestes setentistas o progres y las más derechosas. Deberá cavilar mucho antes de optar por ese camino ripioso. Menem, no debería olvidarlo, era el ganador de la interna del PJ el año pasado, ésa que Duhalde desbarató y ganó ayer la interna abierta en la nacional. El filón de “Néstor”, “Lupin”, el “Flaco” es su posibilidad de convocar a todos los no peronistas. Ayer tuvo un primer gesto inteligente, definir como “de su lado” a Carrió y Rodríguez Saá. Deberá pensar qué hace de cara a sus votantes y también respecto de unos cuantos radicales y conservadores que optaron por López Murphy. Parafraseando una frase cara a los futbolistas el resultado depende de él. Si no se equivoca, será Presidente el 18 de mayo. Pero debe trabajar duro.
El bulldog con cara de bueno: Ricardo López Murphy hizo la campaña más astuta de 2003 y una de las más astutas que se recuerde. Consiguió mucha plata y a fe que la usó bien. Hizo pensar a muchos que era una versión autóctona de Ricardo Lagos o de Felipe González siendo en rigor una Margareth Thatcher con mostachos militares. Se hizo fama de liberal político sin haber hecho nada en su vida que la apuntalara. Y, siendo un fanático incapaz de oír a otros, se anota un aura de polemista. Armó una red de apoyos con partidos reaccionarios del interior revelando una destreza que pocos le hubieran atribuido a priori. Y tuvo una notable ayuda mediática en las dos últimas dos semanas que quizá no le haya llovido por obra y gracia de la divina providencia. Habrá que tener más datos pero pinta que se alzó con buena cuota de los votos radicales y los del cavallismo. Y hasta llegó a engatusar a algunos progres con escasa memoria y nula perspicacia. Su tercer puesto, logrado sin estructura propia, vale mucho porque lo sitúa como referente de la derecha argentina. Habrá que ver si logra transgredir el eterno destino de los economistas del establishment puestos a políticos: no llegar nunca a mayoría electoral. Se resignan a ser dueños del telebim que marca los off sides de los ministros de economía y al unísono postulantes en el banco de suplentes para reemplazarlo. Todo eso ya lo tiene, acumulado en pocos meses. Ojo al bulldog, sacó un porcentual más alto que Domingo Cavallo en 1999, es bastante más dúctil y engañador que Mingo haciendo política. Quizá ayer haya tocado su techo pero llegó a él bien rápido y con astucia no menor.
- Lilita: Elisa Carrió es la mejor parlamentaria argentina desde hace años a fuer de estudiosa, de pertinente, de valiente. Es de primer nivel en formación como cuadro político. Le sobran recursos oratorios para la tele, para la tribuna, para el estrado universitario. Debe ser una fiesta contarla como candidata en una campaña. Hasta puede transformar en recurso las contras con las que carga a la hora de reclamar el voto para presidenta, que ella resalta sin cesar: ser mujer, descuidar su estética, ser muy joven. Prometió hacer una campaña sin apoyos empresarios, una quimera según postula el Lerú de la política. Lo hizo y no le fue tan mal, gordita. También reveló en la puja límites casi primitivos a la hora de organizar su fuerza, de contener a su gente, de armar sus listas, de conservar sus aliados. Jamás debió perder el apoyo de los socialistas de Alfredo Bravo. Erró al armar las listas en Provincia de Buenos Aires. Y se demoró demasiado en cerrar un sensato acuerdo con Aníbal Ibarra. Con esos más y esos menos alcanzó un rendimiento respetable con picos muy altos en los centros urbanos grandes (Capital, La Plata y Rosario en especial) que suelen ser los que marcan las tendencias de cambio a futuro. Quedó como clara referencia del progresismo, y seguramente perdió algunos votos útiles a manos de Kirchner. Cumplió con su palabra, hizo política sin dinero y quedó bien puesta a futuro. Ese futuro tiene un techo muy alto si asume que la política cotidiana los armados de listas, el discurso para los no convencidos, el énfasis en lo programático, el trabajo de cara a quienes no comparten todos sus principios, la conservación de su propiatropa no es una inmoralidad ni un menester menor sino una exigencia ineludible para quien quiere competir en primera. De cualquier modo, es la candidata que consiguió (muchos) más votantes que cualquier otro por peso invertido. Ayer no ganó pero bien puede ser ganadora en un futuro no tan remoto, si persiste en sus virtudes, las matiza pensando en seducir a los no convencidos... y aprende de sus errores.
- El Adolfo: Terminó mal una campaña zigzagueante. Se enredó en protestas, mañas de perdedor o de malcriado siendo que, aún terminando quinto no le había ido tan mal. Su campaña tuvo picos altos en sus apariciones personales, plenas de carisma y gancho personal. Tiene una indisputable pinta de peronista que le valió apoyos sólidos en sectores de base del PJ. Y conquistó interesante influencia en las provincias lindantes con la suya. Se equivocó feo en la elección de su compañero de fórmula y se le chispotearon ahí por febrero o marzo varios intendentes peronistas del conurbano que podrían haber cambiado su suerte o la de Kirchner. Quedó con un capital político estimable, tal vez escueto para la desmesura de sus cálculos previos. Le resta habituarse a manejarse con universos que le son ajenos y esquivos y que él suele traducir como hostiles: los no peronistas, las grandes ciudades, la Capital de los argentinos. Debe decidir pronto y bien qué hace de cara al ballottage si anhela preservar su capital político.
- El Negro: Duhalde estaba feliz ayer. La enredada, taimada, seguramente ilegal madeja que tramó para adecuar a sus necesidades propias la interna peronista le dio resultado. Se jugó a una interna abierta plena de riesgos en la sociedad y logró su cometido. Su pollo, Kirchner, es favorito. Su otro pollo, Daniel Scioli, es el vice. También está en el equipo Roberto Lavagna, ese ministro que le cayó por obra y gracia del descarte y del azar y le salvó buena parte de su ropa. Dice que no volverá a cargos ejecutivos pero quedó en condiciones de poder retractarse con éxito. Ahora viene la batalla final. Las encuestas le dicen que sus pollos ganarán. Y el Presidente confía en las encuestas.
- El Marciano: Caramba, hemos hablado poco del desempeño de Leopoldo Moreau. Caramba, ya hemos hablado demasiado del desempeño de Moreau.
- Otras suertes: Sin haber competido directamente, Felipe Solá, Aníbal Ibarra y Hermes Binner pueden mirar las inminentes elecciones en sus distritos con mayor optimismo. El PJ bonaerense, como el Boca de Bianchi, no luce pero gana. Los resultados de Capital permiten a Ibarra (quien ya anunció su apoyo a Kirchner) rearmar el consabido frente progresista siempre pendiente, aunque los votos de LM son de estimar. Lo de Carrió en Rosario y en Santa Fe deja a Binner en plena carrera y debería dibujar un gesto de preocupación en el inexpresivo rostro del Lole.
- El mapa: Desde 1983 hasta ayer los dos primeros candidatos a presidente se alzaban con el 85 ó el 90 por ciento de los votos. Ayer fueron cinco quienes compartieron ese porcentual de votos positivos. Entre 1983 y 1999 el ganador en la primera (y única) vuelta era el más votado en una abrumadora mayoría de las provincias. Ayer hubo más dispersión. Veamos. Menem ganó en 11: Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, La Pampa, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero, Tucumán. Y “empata” al cierre de esta edición Santa Fe con Carrió. Kirchner prevaleció en ocho: Buenos Aires, Chubut, Formosa, Jujuy, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego. López Murphy triunfó en Capital. Rodríguez Saá dominó en Mendoza, San Juan y San Luis. Las principales ciudades también están cruzadas por lealtades complejas con una fuerte implantación de Lilita. Un testimonio de la fragmentación social y cultural del país.
- El futuro: Algo para matizar el párrafo anterior. Tres candidatos peronistas representaron a casi el 60 por ciento de los votos válidos. Dos de ellos pujarán por la presidencia. El peronismo sigue siendo la fuerza más poderosa y representativa, en las urnas, de la Argentina. Y también la más conflictiva. La segunda vuelta pondrá en juego la aptitud de dos justicialistas para hablarles a los otros argentinos. Hagan juego, señores.* Esta nota se cierra con el 93,23 por ciento de los votos escrutados. Los porcentajes consignados aluden a esos datos oficiales.

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Carlos y Cecilia. Néstor y Cristina. Sonrisas triunfales, congeladas hasta el 18 de mayo.
 
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