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Bauzá dio un portazo en el comando del menemismo

El resultado no fue el esperado. La noche del domingo salió todo mal: el discurso del ex presidente, las visitas de muchos impresentables. Hubo reproches cruzados. Y Bauzá renunció al comando de campaña.

 Por Diego Schurman

Eduardo Bauzá se convirtió ayer en la primera víctima de una elección que a pesar del triunfo tuvo para el menemismo aroma a derrota. El ex funcionario y cabeza del comando de campaña de la fórmula Menem-Romero insistió en la necesidad de mostrar “caras nuevas” en el entorno del ex presidente y entendió, por lo tanto, que su presencia iba a contramano de esa prédica.
La renuncia formal de Bauzá fue, en rigor, la punta del iceberg de una crisis que atraviesa a todo el menemismo y que anoche quedó vislumbrada en una tensa reunión en el Hotel Presidente, en la que no faltaron insultos y pases de facturas.
Bauzá, como tantos otros referentes del ex mandatario, cuestionó la sistemática aparición de figuras controvertidas de la política nacional, que –aseguró– lejos de sumar resta votos a Menem. No dio nombres, pero el domingo mismo se vio desfilar por el bunker porteño a la ex interventora del PAMI Matilde Menéndez y a Liz Fassi Lavalle, la mujer del ex secretario de Turismo, Omar Fassi Lavalle, quien estuvo detenido en una causa por enriquecimiento ilícito.
La crisis afectaría también la continuidad de Alberto Pierri, a quien entre cuatro paredes señalaron por la mala performance de Menem en su distrito, La Matanza, y por algún dinerillo perdido en el camino que estaba destinado al pago de fiscales. Luis Patti asumiría su lugar de coordinador de campaña en la provincia de Buenos Aires.
En la intimidad, el menemismo no dudó en hablar de “fraude” en el territorio de Eduardo Duhalde. Pero, en público, Menem jamás se animaría a abordar un tema que en la cultura política argentina, más allá de su veracidad, es propio del que se siente perdedor.
La bronca por un resultado que dejó a Menem apenas dos puntos arriba de Néstor Kirchner, y que podría hacer peligrar sus chances en un ballottage, intentó quedar contenida anoche en los mullidos salones del Hotel Presidente. Pero las caras de Martha Alarcia y Raúl Amín –este último alertando por el “desmanejo” de los fiscales– por los pasillos del lugar lo decían todo. No se quedó atrás Adrián Menem, sobrino del ex presidente, quien intentó en vano poner paños fríos a la situación.
Fuera de micrófono, uno de los partícipes del encuentro trazó a Página/12 varios ejes de conflicto:
- Hubo una marcada preocupación por la actitud de Menem durante la conferencia de prensa del domingo. No parecía el ganador. Se mostró irascible, polémico, sin templanza. Ese día, cuando le preguntaron si había llamado a Kirchner para felicitarlo por la elección –dato que había sido consignado por una agencia de noticias–, el ex presidente contestó despectivamente: “Es absurdo hacerlo porque perdió”.
- Se planteó la necesidad de acordar una alianza con Adolfo Rodríguez Saá –Alberto Kohan se puso a cargo de los contactos–, otra muestra que lejos de un “trámite”, como Menem calificó su paso por el ballottage, el tema preocupa sobremanera. Encuestadores propios y ajenos son tajantes a la hora de afirmar que, así como están dadas las cosas, Kirchner aparece como claro vencedor en un segunda vuelta.
- Como en los equipos de fútbol, cuando los resultados no son los que se esperan, salen a relucir las internas. En este caso, la pelea entre las propias facciones menemistas. A tono con Bauzá, no faltaron los que cuestionaron el permanente pulular de viejas y polémicas caras cerca del ex mandatario. El domingo, a las consabidas de Menéndez y Fassi Lavalle, se sumó la de Herminio Iglesias. “No hace falta que queme ningún cajón para que genere rechazo”, dijeron.
- El contraste entre la imagen que el domingo mostraron Kirchner, en camperita y junto a la gente, y Menem, hermético, frívolo –recibió en plena elección a Moria Casán– y lejos de la militancia, es otro punto que algunos asesores pusieron sobre la mesa. El ex presidente suele hacer caso omiso a esas recomendaciones. De hecho, ayer siguió con su rutina de golf,en Pilar, y su coequiper Juan Carlos Romero posó satisfecho para una producción fotográfica de la revista Caras.
- Hubo reproches por el manejo público de los números. Anteanoche Menem exageró que la diferencia con Kirchner, una vez escrutados todos los votos, sería de alrededor del 10 por ciento. La realidad demostró que apenas lo separaron 2 puntos y monedas. En el bunker menemista tenían datos de un encuestador que daba un final de 27 a 22. Precavido, un ex ministro se la pasó diciendo el domingo que la diferencia rondaría los 4 puntos. Pero nadie imaginó que la distancia finalmente sería tan exigua, como finalmente resultó.
- La famosa foto con Carlos Reutemann, un gesto que el gobernador no había hecho con los otros candidatos del PJ, no rindió todos sus frutos. Y ese fue un dato que no se pasó por alto. Si bien el ex presidente ganó en Santa Fe lo hizo por apenas algunas centésimas sobra Elisa Carrió. Así, la fama de imbatible y arrasador que tiene el Lole fue, exactamente eso, pura fama.
- Otro punto flaco del ex mandatario fue la provincia de Buenos Aires, donde tenía expectativas de igualar los números de Kirchner y terminó segundo a 5 puntos de distancia. Un botón de muestra del declive es La Matanza, el distrito más poblado de la provincia. Su referente, Pierri, que en la campaña le había regalado un Luna Park lleno, no logró frenar el avance de Kirchner, que se impuso por 12 puntos sobre la fórmula MenemRomero. Anoche, la cúpula menemista decidió fortalecer la campaña bonaerense, clave para vencer en cualquier elección ya que representa a casi el 40 por ciento del padrón nacional.

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Bauzá, una cara conspicua del menemismo, que se fue propugnando que debe haber caras nuevas.
 
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