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Los votos de Adolfo y LM se volcarían a Kirchner

Una encuesta de Analogías revela que la mayoría de quienes optaron por Rodríguez Saá y por López Murphy está dispuesta a elegir a Kirchner en el ballottage. Las razones de la decisión.

 Por Raúl Kollmann

Sólo uno de cada diez votantes de Ricardo López Murphy votarían a Carlos Menem en la segunda vuelta, mientras que siete de cada diez se inclinan por Néstor Kirchner. Con los que apoyaron a Rodríguez Saá pasa algo parecido, dos de cada diez votarían a Menem y seis de cada diez a Kirchner. Con elementos como éstos, los once encuestadores más conocidos sostienen que Néstor Kirchner es amplio favorito para imponerse a Carlos Menem en el ballottage del 18 de mayo. Se basan en el persistente resultado de las encuestas hechas antes del domingo en las que siempre se incluyó la pregunta sobre el posible voto en caso de segunda vuelta.
La evaluación sobre la conducta de los votantes de López Murphy, Rodríguez Saá y Elisa Carrió surge de la última encuesta realizada por la consultora Analogías-Research International, que lidera Analía Del Franco. El trabajo se hizo el viernes pasado, o sea apenas unas horas antes de la elección del domingo, y es el que tiene información más fresca y reciente sobre a quién votarían en la segunda vuelta los que en la primera respaldaron a los candidatos que no entraron al ballottage. En total se encuestaron en sus hogares a 2500 personas en más de 60 localidades de todo el país.
Para Analía Del Franco la distancia en la segunda vuelta es, al inicio de esta campaña, sideral. La intención de voto de Kirchner es del 50,8 por ciento, ubicándose Carlos Menem en 28,8, o sea a más de 20 puntos. Hay un 13,7 por ciento de los ciudadanos que se inclinan por un voto en blanco, impugnado o no irán a votar y están indecisos un 6,7 por ciento. Estos datos, proyectados en términos reales –no se computan los llamados votos negativos– significa que Kirchner obtendría el 63,8 por ciento, contra el 36,2 de Menem.
Desde el punto de vista del análisis, es llamativo que el 68,2 por ciento de los votantes de Ricardo López Murphy dice que van a votar a Kirchner en el ballottage. Indica que la cosecha del ex ministro de De la Rúa en la primera vuelta no es ideológica, no es neoliberalismo puro, sino más bien un voto radical, un voto a un candidato al que creían honesto y también el deseo de no votar a un candidato justicialista. Del total del voto a López Murphy apenas un 9,2 por ciento iría para Menem. Mayor cantidad de adhesiones (21,3 por ciento) consigue el riojano entre los votantes de Rodríguez Saá. Tiene su lógica porque el puntano es fuerte entre los sectores de menores recursos que es también donde Menem exhibió su mayor llegada. De todas maneras, el 59,3 por ciento de los votantes de Rodríguez Saá iría a Kirchner, lo cual también tiene lógica porque el discurso más bien nacionalista, de peronismo más tradicional, de Rodríguez Saá sintoniza mejor con Kirchner que con un Menem más alineado con Washington.
A este cuadro hay que agregarle que buena parte del voto de Carrió, que hizo una elección notable, irá naturalmente hacia Kirchner y que casi ninguno de los votantes de la chaqueña derivará hacia el lado riojano.
Con algunos puntos más o menos, los once encuestadores más conocidos coinciden en que, en el arranque, el diagnóstico es ése. Es más, no faltan los consultores que, sin haber hecho encuestas todavía, intuyen que la diferencia inicial puede ser mayor porque, según dicen, el domingo se cayó uno de los grandes ingredientes de las campañas de Menem: el mito de su invencibilidad. Se trata de una idea implantada por él mismo a lo largo de su vida política y que en este proceso se reflejó en frases reiteradas como “seguro ganamos en primera vuelta”, “esto es como en la zamba, primera y adentro” e incluso en la noche misma del domingo cuando afirmó primero, a la hora en que ya se habían escrutado más de la mitad de los votos, que “al final del escrutinio vamos a estar arriba por ocho o diez puntos” o posteriormente cuando dijo que “la segunda vuelta será sólo un trámite”. El mito de que Menem es invencible naufragó el domingo, las encuestas sobre quién cree que va a ganar el ballottage ya van a dar una nítida sensación de que el favorito es Kirchner, y eso tendrá una fuerte influencia en punteros, concejales, intendentes y gobernadores que –como suele suceder– no querrán ponerse demasiado cerca de un candidato que lleva las de perder.

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La segunda parte de la campaña comenzó ayer mismo.
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