EL PAíS › MARTINIANO MOLINA, COCINERO E INTENDENTE ELECTO DE QUILMES POR CAMBIEMOS

“Se podría gestionar con 4 mil empleados”

Molina dice que no tiene “ninguna” experiencia en la administración pública y que Quilmes tiene el doble de los trabajadores estatales necesarios: “No queremos ñoquis”, avisa. También asegura que va a revisar la municipalización de la recolección de basura.

 Por Werner Pertot

“Decime, ¿es cierto que vas a mudar la municipalidad a un restorán?”, lo encara el fotógrafo de Página/12. “Hay que ver... si está llena de ñoquis”, bromea Martiniano Molina. O no tanto. El intendente electo de Quilmes por Cambiemos señala en diálogo con este diario que “el municipio de Quilmes se podría gestionar con cuatro mil personas y tiene ocho mil. No queremos ñoquis”. Chef, ex integrante de la selección de handball, ex alumno del Colegio Nacional de Buenos Aires, Molina gesticula y se apasiona cuando describe las tareas que va a encarar, los cambios que va a hacer en el sistema de recolección de basura. “El laburo no lo van a perder”, aclara Molina sobre los recolectores municipales.

–¿Qué experiencia tiene para gobernar una intendencia?

–Ninguna. De gestión pública, nada. Acepté la candidatura hace cinco meses. Nadie nace intendente. Estos cinco meses fueron una preparación enorme. Mi viejo estuvo en la gestión con Eduardo Camaño y en el Ministerio de Salud de la provincia. La política en casa fue una constante. Yo venía trabajando en cuestiones sociales, el tema de las huertas. Vivo en el río de Quilmes, una zona bien humilde, en una cabaña de madera que yo mismo construí.

–Políticamente, ¿cómo se define?

–Siempre dije que no soy ni peronista, ni radical, ni de derecha, ni de izquierda. Vengo de una familia peronista y comulgo con los valores de la justicia social.

–Al PRO se lo asocia a la derecha...

–¿Dónde quedó eso? Ganamos en Solano, donde sólo ganaba el peronismo. Hay que dejar de hablar de derecha y de izquierda y ponerse a laburar para el bien común, para la gente. A la Ciudad le faltarán cosas, pero se hizo muchísimo.

–¿Cómo va a integrar su gabinete?

–Mi viejo está asesorando. No creo que esté en el gabinete. Tenemos vecinos comunes, profesionales. Tommy Dunster laburó estos meses como candidato y sigue con el espacio, así que nos sentaremos a charlar. Pero nuestra fuerza está en la campaña de Mauricio Macri para el ballottage. Necesitamos que sea presidente para asegurar la gobernabilidad.

–¿Van a revisar la planta de empleados municipales? ¿Va a haber despidos?

–Me voy a sentar con el Barba Gutiérrez para tener más información. Hay áreas sensibles como Personal. Quilmes tiene una planta muy grande. Cuando uno habla del empleado municipal, parecería que estaría hablando despectivamente. Cuando vas al municipio, ves que la gente no está con demasiadas ganas. Posiblemente, por cómo el municipio está operando. Hay que jerarquizarlos. El municipio se podría gestionar con cuatro mil empleados y tiene ocho mil. Yo no digo que voy a despedir gente. Digo que la gente que no trabaje no va a estar. No queremos ñoquis. ¿Quedó claro?

–Cristalino. ¿Qué va a hacer con la recolección de residuos?

–Quilmes municipalizó la basura y el servicio está mucho peor. La solución no era municipalizarla. Hay basurales a cielo abierto, roedores. Alquilan camiones cuando hay una planta propia que supuestamente se adquirió hace un año.

–¿Vuelve Covelia?

–Las posibilidades son múltiples. Si el 11 de diciembre los camiones municipales están destruidos, hay que salir a contratar a alguien. Hay que limpiar la ciudad. Proyección a futuro: me encanta municipalizar. No es que soy un estatista, pero me gusta que el Estado pueda hacerse cargo. En el gobierno de Patricio Mussi en Berazategui, les cuesta el 10 por ciento del presupuesto; contratada, llega a casi el 30 por ciento. Hay una posibilidad también de que pueda ser mixta. No tengo una decisión tomada, pero quiero dejarles la tranquilidad a los trabajadores de que no van a perder el laburo.

–¿Va a mantener la policía municipal?

–Claramente. Cuando hablás con ellos, te dicen que tuvieron una capacitación de seis meses que no es acorde a Quilmes, el conurbano profundo con índices altísimos de homicidios. Hay que mejorar su formación y su equipamiento. Muchos me dicen: “Nosotros tenemos miedo”. Jorge Macri, para la policía de Vicente López, tuvo 3 mil postulantes y sólo se recibieron 106. El 3 por ciento. En el resto, el 40 por ciento ingresa. Además, nos han contado que muchos de los que son parte de la policía municipal de Quilmes tienen prontuario. Es una locura. Tiene que cambiar. Con María Eugenia (Vidal) va a haber un cambio radical.

–¿En la Bonaerense?

–No creo que deje de ser la Bonaerense. Pero ella va a poner al jefe de la policía. Ante un robo en la provincia de Buenos Aires, no llamás a la policía. En cambio, a la Metropolitana le decís: “Vengan a cuidarme, por favor. Porque confío en ustedes”. ¿Cómo lo hizo Montenegro? Preparándolos, pagándoles bien, con controles. De 35 villas miseria, pasamos a noventa. La deuda social que nos deja este Gobierno es enorme. La corrupción ha hecho estragos. Hay municipios que deben ser recreados y reformulados.

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“Nadie nace intendente. Estos cinco meses fueron una preparación enorme”, afirma Molina.
Imagen: Jorge Larrosa
 
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