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El Gobierno mira con más alivio que temor el regreso de Menem

En la Rosada creen que el archiadversario de Duhalde sigue muy devaluado. Y que es negocio tenerlo como contrario. Algunos consultores de imagen piensan igual. Otros le ven capacidad de daño.

 Por Diego Schurman

Al principio lo miraron con preocupación. “Tiene capacidad de daño”, evaluaron. Pero con el correr de las horas en la Casa Rosada concluyeron que la irrupción de Carlos Menem en escena hasta podría favorecer al Gobierno. “Nos viene bien como factor de distracción en medio de tantos problemas, igual su imagen está por el piso y raramente pueda mejorarla. Además, en la confrontación con Duhalde no sé si ganamos nosotros, pero seguro que él no”, evaluó ante Página/12 un secretario de Estado y mano derecha del Presidente.
Menem decidió el fin de semana recuperar el espacio perdido. Estuvo en varios medios. Y lo propio ordenó hacer a sus principales laderos. Una decisión de marketing político, luego de los rumores de su separación, también empujó hacia las pantallas a Cecilia Bolocco.
Ante la avanzada menemista, los espadachines mediáticos del Gobierno le escaparon a los micrófonos –”no sea cosa de darle espacio”, especularon– pero no al análisis. “Conociéndolo a Carlos I de Anillaco va a salir a meter bomba. Pero ya no tiene pólvora, no molesta”, chicaneó otro secretario de Estado que siguió palabra por palabra lo que Menem, y su mujer, dijeron entre el domingo y ayer en los programas “Hora Clave”, “Periodistas” e “Intrusos”.
Menem puede ser funcional a Duhalde. Tener un enemigo, alguien con quién confrontar –evalúan en Gobierno– le da la chance al Presidente para presentarse como “opción” en la acotada mesa de las propuestas. Apenas asumió, Duhalde rápidamente utilizó a Menem para levantar una pared entre su proyecto y el del denominado “club de dolarizadores”. El ex presidente le endilgó al actual un agresivo “inepto” pero después se sumergió en un profundo silencio.
Con su retorno, y también su discurso –sobre todo cuando ensalzó a Ricardo López Murphy y Mauricio Macri–, Menem parece no preocupar demasiado al duhaldismo y mucho menos luego de que el Presidente logró encolumnar a todos los gobernadores del PJ detrás de su figura, con la única excepción del santacruceño Néstor Kirchner.
–Cuando Menem habla pestes de la situación más se hunde en el barro porque él fue quien generó este caos. Como dicen los chicos: Menem fue -se distendió ante Página/12 un ministro que también pidió reserva de su nombre para no dar “aire” al ex presidente.
Algunos analistas de opinión marcan puntos de coincidencias con las voces oficiales. “Yo entiendo que Menem puede operar como un distractor interesante ya que, por su baja imagen en la opinión pública, genera un ruido que no afecta al Gobierno. Además, no puede constituir un peligro de desestabilización ni incidir en la merma de autoridad presidencial”, evaluó Graciela Römer.
También hay quienes sostienen que no necesariamente todo es ganancia para Duhalde. “Es verdad, al Gobierno le puede convenir un poco de ruido. Pero también le puede preocupar y perjudicar el perfil y la crítica de Menem”, consideró el politólogo Manuel Mora y Araujo.
No fue la única voz disonante. “Los efectos de la aparición de Menem es muy compleja. El no tiene retorno comunitario. Por la negativa refuerza la figura presidencial, es verdad. Pero a la vez reactualiza la responsabilidad del PJ en la construcción del gobierno. En definitiva es suma cero para Duhalde”, reflexionó el sociólogo Artemio López, de la consultora Equis.

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Carlos Menem reapareció, como en esta foto de archivo, junto a su esposa Cecilia Bolocco.
 
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