EL PAíS › GILBERT LEWI, PRESIDENTE DE LA DAIA

“Es loco pensar que el Estado hizo el atentado”

El flamante presidente de la institución judía explica las pautas del alegato que presentarán mañana en el juicio oral. Las responsabilidades de Menem, la conexión internacional y la difícil tarea de ver dónde termina a “irresponsabilidad” y comienza “el encubrimiento”.

 Por Adriana Meyer

“Es muy loco pensar que el Estado argentino hizo el atentado, es como si todos y nadie fueran culpables”, afirmó a Página/12 el presidente de la DAIA Gilbert Lewi. Sin embargo, aseguró que hubo “un grado terrible de irresponsabilidad y, a lo mejor, de encubrimiento”. Hace poco más de un mes asumió al frente de la DAIA la representación política de la comunidad judía. Nació en Francia hace 55 años, se define de centroizquierda, aunque aclara que “hoy ya no existen más esas etiquetas”. Y cuando se le dice que el Gobierno tiene la misma sintonía ideológica, prefiere no responder y evita pronunciarse sobre la política nacional, “salvo que lastimen a la comunidad”. En su luminosa oficina del séptimo piso del nuevo y moderno edificio de la calle Pasteur 633, en la que se destaca un retrato de David Ben Gurion, padre del Estado de Israel, dialogó con este diario y adelantó el alegato que la entidad hará en el juicio oral por el ataque contra la AMIA. “Hay un enojo de la sociedad toda y de los judíos por esa simbiosis que hubo en su momento entre la DAIA y el gobierno de Menem”, reconoció.
–¿En qué consistirá el alegato que harán en el juicio oral, juntamente con AMIA y Familiares y Amigos de las víctimas?
–La abogada de la DAIA va a tratar de demostrar los indicios por los cuales nosotros entendemos que todos los acusados de la policía de la provincia de Buenos Aires y (Carlos) Telleldín son responsables directos o indirectos del atentado. El abogado de la AMIA presentará los aspectos legales, y los letrados que representan a los familiares, al grupo mayoritario porque un pequeño grupo de Memoria Activa ya lo hizo, van a hacer las acusaciones, y va a pedir las condenas a cadena perpetua para Telleldín y para los cuatro policías bonaerenses.
–¿No habrá denuncias sobre responsabilidades políticas?
–En lugar de discursear nosotros hemos iniciado acciones legales contra (Carlos) Ruckauf y contra (Andrés) Antonietti, por encubrimiento y por violación de deberes de funcionario, respectivamente. Como representantes de la comunidad nos manejamos por consenso, y llegamos a la decisión de hacer esas acusaciones. A los que más escuchamos es a los familiares.
–¿El final del juicio es una oportunidad para marcar una diferencia con la anterior gestión de la DAIA?
–Cada uno viene con su historia, creo que en mi caso la comunidad judía pidió un cambio cuando me eligió. Ese cambio tiene mucho que ver con nuestro país, la comunidad judía no se diferencia de la sociedad toda. En la época de Menem el perfil de los dirigentes tenía que ver con esa línea. Hoy hay un cambio que pidió la sociedad.
–El alegato de Memoria Activa aseguró que el Estado argentino es la conexión local. ¿Qué piensa al respecto?
–Creo que acusar así es como si todos y nadie fueran culpables. Yo digo que hubo un grado terrible de irresponsabilidad y, a lo mejor, de encubrimiento. A mí no me consta eso, pero es como un sentimiento. Puede haber sido por razones económicas, políticas o de favores, pero evidentemente somos conscientes de que el Estado argentino no hizo el atentado, es muy loco pensar eso. En el banquillo tenemos a quienes creemos que participaron del atentado. Juzguemos a esta gente. Decir que no hay suficiente prueba, que los policías son inocentes porque es un juego entre Menem y Duhalde, es un discurso para los abogados defensores, no para nosotros los querellantes.
–Sin embargo, existe un riesgo concreto de que el tribunal oral determine la nulidad de algunas de las pruebas fundamentales...
–Hay una prueba fundamental que se cayó por la locura o el mal manejo, o por el sistema corrupto en que vivimos en los últimos años, que fue lacoima que se pagó a Telleldín. No se dan cuenta de lo fundamental que fue la caída de esa prueba. Tanto es así que nuestros abogados no la pueden utilizar, porque es una prueba sucia. Todos sabemos que es cierto lo que escribió, mucho tiempo antes del pedido de plata. Pero igual no se puede, ni se debe, usar. Entonces, el riesgo principal es que los jueces entiendan que todas nuestras instancias de demostrar la responsabilidad de esa gente no sean suficientes.
–¿Piensa que podría declararse nulo todo el juicio?
–No. Los jueces se tomaron su tiempo... dos años y medio, y me parece imposible que pase eso. Si fuese así, sería un fracaso.
–¿Cómo le cayó que Memoria Activa mencionara a la DAIA asociada al encubrimiento de la investigación?
–Conozco la vocación política de Memoria Activa, así que sabía que iba a hacer un alegato en ese sentido. No me sorprende su posición. Recuerde que yo también fui un crítico de todo esto que (el abogado Pablo) Jacoby entendió como un acercamiento demasiado fluido de algunos dirigentes con el poder, nombró a (Rubén) Beraja, que está preso. Hay un enojo de la sociedad toda y de los judíos por esa simbiosis que hubo en su momento entre la DAIA y el gobierno de (Carlos) Menem. No me consta, pero es más bien un sentimiento. Lo que dijo Jacoby tiene que ver con un sentimiento de la comunidad judía, que en ese momento se sintió afectada por esa situación. Sin embargo, aunque lo respeto, no acuerdo con plantear la acusación contra la Policía Bonaerense como una lucha interna entre Menem y Duhalde. Sino parece que los que sí los acusamos estamos dentro de ese juego.
–Cuando asumió dijo que se debía a un cambio en la “calle judía”. ¿Cómo piensa que el juicio por el atentado?
–La calle judía está muy enojada con la dirigencia en su conjunto. Creo que sienten que, en definitiva, la clase política y la clase política comunitaria no estuvieron a la altura de llevar adelante la investigación ni el juicio. Es el sentimiento de la calle.
–¿Sienten que hay impunidad?
–Hay impunidad porque se está investigando sólo a la conexión local, y parte de los querellantes dicen que ni siquiera eso. Los grandes ideólogos no están en el país ni van a estar. Quiero ser sincero, aunque espero equivocarme. Hubo impunidad desde el principio, porque a pesar de que hubo un atentado en la Embajada de Israel, el Estado prácticamente no hizo nada para proteger a la sociedad contra un nuevo atentado.
–La abogada Marta Nercellas avaló la labor del juez Juan José Galeano, que fue separado de la causa. Usted opinó que no podía representar a la DAIA porque era la letrada de Rubén Beraja. ¿Por qué finalmente quedó en el equipo en nombre de DAIA?
–Porque es la que entiende en el tema, tiene que presentar los alegatos en el final del juicio oral. En forma personal entiendo que en esta etapa cualquier cambio afectaría al juicio, y hay que pensar qué es lo mejor para el juicio y para la institución. Además, ella es mandataria de lo que nosotros le encomendamos. Hoy evidentemente no defiende a Galeano y tiene consignas diferentes. Eso no quita que, en su momento, habría que haberle planteado que eligiera entre seguir representando a Beraja o a la DAIA.
–Se habla de un juicio de la “AMIA residual”. ¿Qué expectativas tiene al respecto?
–Mire, cambió el juez, que por ahora no conoce el caso. Propusimos ayuda en tal sentido. Tenemos entendido que este juez (Rodolfo Canicoba Corral) parece ser una persona correcta. Tengo esperanzas, quiero creer que por este cambio, y por lo que pasó en el mundo, en Libia por ejemplo, podamos tener con apoyo internacional a los verdaderos responsables ideológicos del atentado. Por la información que nos llega, por lo que dicen algunos periodistas o la señora esposa del Presidente, hablan de una pista siria. Pero aún no podemos descartar la iraní, porque Irán no deja que interroguemos a los acusados. Hay vocación de destrabar esto por parte del gobierno argentino pero no de Irán. Si hubiera indicios sobre la pista siria, se podría avanzar en ese sentido, y estoy seguro que tiene que ver con Menem.
–¿Y piensa que el juez Canicoba podría profundizar esa pista?
–Me gustaría profundizar una primero. Hay un dicho en idish que dice que cuando tres dicen que estás borracho, mejor acostate. Todo converge en una sola línea, todas las pistas ideológicas, las entidades que trabajan con el secreto, de Estados Unidos, de Europa, de Israel, coinciden en que es Irán. Así que antes de avanzar con Siria habría que descartar a Irán.
–¿Qué opina de la creación de una comisión investigadora independiente del Estado?
–Es una opción más. Hoy veo un cambio fundamental, en la Corte Suprema por ejemplo. Sería injusto no reconocer esos cambios. Se puede trabajar en las dos líneas, en la del Estado y también elegir a gente que controle lo que se hace, gente respetada. Pero no conozco a fondo la propuesta.
–La propuesta es de Apemia, que advirtió que los archivos secretos no fueron abiertos.
–(Consulta con el director ejecutivo de DAIA.) Ahora será tarea del nuevo juez, con los fiscales, usarlos. Si fuera como dice la señora (Laura) Ginsberg, que se trata de un gatopardismo, yo me sentiría realmente mal. Pero por lo que me dicen, no es tan así.
–Ginsberg también dijo que el juicio era una farsa.
–Si la señora Ginsberg fuera la mayoría de los familiares, yo también diría que fue una farsa.

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