EL MUNDO › EVO MORALES, DIRIGENTE DE BOLIVIA

“EE.UU. quiere que Chile sea el Israel de Latinoamérica”

El líder del movimiento campesino e indígena dobla la apuesta por recuperar la salida al mar de su país. Evalúa la reciente Cumbre de Monterrey y el papel de Bush, Kirchner, Lula, Chávez y Fidel. El ALCA.

 Por Eduardo Tagliaferro

El cansancio se nota en su voz. Por esta vez modifica su rutina de atender a la prensa solamente entre las seis y las ocho de la mañana y accede a conversar con Página/12. “El mar nos corresponde por derecho. Recuperarlo es un deber de los bolivianos”, dice el diputado socialista y dirigente de los campesinos e indígenas, Evo Morales. La Fundación chilena Océana que lo invitó a participar de un seminario sobre desarrollo sustentable en la región dio marcha atrás con el convite argumentando “motivos de seguridad”. Para el dirigente cocalero hubo fuertes presiones “del gobierno chileno y también de sectores fascistas” para que la fundación retirara la invitación. En diálogo con este diario, Morales no duda en afirmar que “los Estados Unidos quieren convertir a Chile en la Israel de Latinoamérica”.
–¿Qué opina de los resultados de la Cumbre de Monterrey?
–Antes que nada debo felicitar a los gobiernos de (Luiz Inácio) Lula da Silva, de (Hugo) Chávez y de (Néstor) Kirchner que empezaron a dignificar a Latinoamérica frente a la soberbia, a la prepotencia del gobierno de los Estados Unidos. Lamento que nuestro presidente, Carlos Mesa, no se haya plegado a ese equipo. Definitivamente, George W. Bush ha fracasado. Ese llamado evento Cumbre de América, que es la OEA y que se dice lucha contra la corrupción y la pobreza busca someter a los países latinoamericanos al tema del ALCA. Ese era el plan. ¿De qué lucha contra la corrupción hablan? A qué lucha contra la pobreza se refieren, cuando las políticas impuestas por los Estados Unidos generan mayor pobreza y mayor corrupción. Bush dice que no va a permitir que los corruptos ingresen en los Estados Unidos, cuando en estos momentos los corruptos de Bolivia se escapan para su país. Más que corruptos, narcos, como Gonzalo Sánchez de Losada. Bush tiene un doble discurso.
–¿Cómo caracteriza al gobierno de Mesa?
–Está continuando con las políticas de Sánchez de Losada. Mesa es un empresario neoliberal, un reformista moderado y timorato. Con semejante apoyo del pueblo boliviano, como el que tuvo luego de las jornadas de octubre último, debería empezar a transformar las viejas estructuras. El habla mucho de normas, de leyes, del Estado de Derecho y no está ni siquiera haciendo respetar la constitución del estado boliviano. No está dignificando al país. Yo felicito al presidente argentino cuando rechaza el pago de la deuda externa en los términos vigentes. Esta deuda es impagable e inmoral. Y si hablamos desde el respeto a los recursos naturales, nosotros los bolivianos no somos deudores, somos acreedores.
–¿Cuáles, cree usted, son los motivos reales por los que Bush se muestra tan preocupado por la situación boliviana?
–Permanentemente Bush protesta contra el movimiento campesino indígena boliviano y contra mi persona. Los ataques que recibo desde el año pasado desde la Casa Blanca no me asustan, aunque indignan. Me fortalecen más que otra cosa. Nosotros decimos que cuando el perro ladra es porque alguien anda. Y la verdad es que el movimiento indígena anda con fuerza, con firmeza, para dignificar a nuestro país y para hacer respetar nuestros derechos y sobre todo para recuperar nuestro territorio. El territorio para nosotros son los recursos naturales. Estos recursos corresponden a los dueños absolutos de estas tierras, que son los quechuas, aymarás y guaraníes. Los bolivianos debemos aprovechar nuestros recursos naturales. Esta clase de pensamiento molesta al imperio. Mis jefes de campaña están en la Casa Blanca. En el 2002 apenas estaban en la embajada norteamericana en Bolivia.
–¿Qué opinión le merece el rechazo del presidente chileno, Ricardo Lagos, a negociar una futura salida al mar para Bolivia?
–Lagos como presidente de Chile tiene todo el derecho de defender a su país. Sin embargo, Chile tiene que saldar esta vieja deuda, ya que con la guerra (del Pacífico) y de manera injusta, en 1879, se arrebató la salida al mar a nuestro país. Por lo tanto es importante revisar los tratados. Los tratados no pueden ser intocables. Lagos también tiene la obligación de buscar soluciones en el marco de la reciprocidad, de la solidaridad. Creo que es importante que los dirigentes de distintos países nos complementemos para dar respuesta a las mayorías nacionales. Estos temas históricamente están sin resolución. El mar nos corresponde por derecho y recuperarlo es un deber de los bolivianos. Por lo tanto, habrá una estrategia nacional de recuperación.
–No teme que ante la negativa chilena el reclamo de la salida al mar pueda derivar en un conflicto regional.
–Estados Unidos quiere convertir a Chile en el Israel de Latinoamérica. En ese marco será importante que el gobierno chileno no aprenda la soberbia de Bush. Imagínese que nosotros ya perdimos mucho territorio a manos de Brasil, de Paraguay, pero otra cosa es la salida al mar. Ese tema el gobierno chileno tiene que entenderlo desde un punto de vista humanitario. No puede ser que a raíz del apoyo argentino a nuestro reclamo aparezcan voces chilenas chantajeando a los argentinos con la Patagonia. A Chile le sobra el mar y no puede actuar desde un punto de vista individualista y egoísta. Acá los recursos naturales se tienen que compartir. Para nosotros es muy importante el tema de la salida al mar.
–El retraso en la implementación del ALCA, un revés para la administración norteamericana, ¿puede producir una política más agresiva de los Estados Unidos para la región?
–Estados Unidos está en la obligación de cambiar sus políticas económicas. Hay un sentimiento creciente de defensa de la dignidad. Un sentimiento antiimperialista después de semejante intervención salvaje e inhumana a Irak. Estados Unidos puede fácilmente intervenir a países, pero jamás podrá controlarlos como está ocurriendo hoy día en Irak. Estoy convencido que si Estados Unidos no cambia de modelo económico, si no cambia sus políticas intervencionistas y su soberbia, América latina será el segundo Vietnam para ellos. Para evitar cualquier hecho de sangre, para evitar mayor pobreza, mayor confrontación, los norteamericanos están en la obligación de cambiar sus políticas y respetar la autodeterminación de los pueblos. Hay un movimiento continental y mundial para cercar la soberbia de los norteamericanos. Pronto se organizará la Unión Africana. ¿Por qué no podemos rápidamente gestar la Unión Latinoamericana? Esta clase de actitudes, la soberbia imperial de Bush, es un gesto de impotencia. Esto se tiene que terminar. A mí no me asusta Bush, por más que el imperio sea mucho más agresivo contra Cuba, contra Chávez, pues los pueblos luchan por su dignidad, por su identidad. El tema de nuestra identidad es muy fuerte aquí en Bolivia. Nos toca como pueblos indígenas gobernarnos a nosotros mismos. Eso no significa no tener relaciones con los otros pueblos. Necesitamos relaciones de respeto mutuo y de complementariedad.
–¿Qué representa para usted Fidel Castro?
–Fidel Castro nos ha enseñado a vivir con dignidad. Nos enseñó a los latinoamericanos a luchar, a tener mayor conciencia como pueblo. Nos enseñó que los presidentes tienen que estar al lado de su pueblo en lugar de estar junto al imperio.
–¿Está lejos la formación de un modelo económico-social y político alternativo al que dominó los años ‘90?
–Algo tiene que morir para que pueda nacer otro modelo económico. Aquí los pueblos indígenas vivimos en armonía con la madre tierra. El libre mercado y la competitividad lamentablemente están destrozando al planeta. Hay que comenzar a pensar cómo vivir en el marco de la reciprocidad, de la solidaridad y la complementariedad. Y además de eso la redistribución de la riqueza. Si no estuvieran las transnacionales norteamericanas en nuestros territorios, los latinoamericanos tendríamos mayor solvencia económica, mayor equilibrio. Nuestra región no tiene problemas de recursos sino de distribución de la riqueza. No enfrentamos un problema de producción sino que las multinacionales al invadir con sus productos no permiten que tengamos un mercado económico. Si nos liberamos de las multinacionales creo que la solución llegará más rápido. Se trata de recuperar nuestras riquezas y de que éstas lleguen más rápido a manos de los latinoamericanos. Quien tiene mucho tiene que compartir con quien tiene poco. Una temporada yo escuché en la Argentina que se practicaba el trueque. Aquí en Bolivia el trueque existe desde nuestros antepasados. Ellos no conocían el billete.
–Sigue reivindicando el socialismo?
–Mi propuesta es construir el socialismo en Bolivia. Claro que respetando a los empresarios honestos, responsables. Estamos en un proceso de transformación profunda en el que debe aplicarse la economía mixta. En todo caso mi propuesta de socialismo es respetando la propiedad privada.
–¿Cuál es el futuro de su fuerza política?
–Las elecciones municipales son el primer domingo de diciembre de este año. Vamos a ganar el 50 por ciento de los municipios. En todas las zonas de Bolivia, incluidas algunas grandes ciudades. Ahora en las legislaturas tenemos un 30 por ciento.

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