EL PAíS › ALEGRIA EN EL GOBIERNO POR EL TRIUNFO DEL PSOE

“Zapatero es un amigo de Argentina”

La derrota de los populares puso contento a Kirchner. Anécdotas del gabinete y de los dos encuentros que mantuvo con el español.

 Por Martín Piqué

La televisión española mostraba los números incontrastables de la victoria del PSOE. Eran las primeras horas de la tarde, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, seguía la información desde su casa. De pronto sonó el teléfono y del otro lado escuchó la conocida voz que le decía: “¿Viste? ¿Quién tenía razón?” Era Néstor Kirchner. Estaba contento con el triunfo de José Luis Rodríguez Zapatero y también porque había anticipado el resultado. “Estamos muy satisfechos. Esto es muy importante, porque va a potenciar la relación argentina-española”, dijo un ministro a Página/12. Cerca de Kirchner admitían que José María Aznar no había sido tan duro con la Argentina porque “había actuado alineado con Estados Unidos”, pero igualmente se entusiasmaban con el triunfo socialista.
Durante toda la semana pasada, Kirchner había conversado de las elecciones españolas con algunos miembros de su gabinete. Según uno de ellos, el pálpito de Kirchner era que Rodríguez Zapatero se terminaría imponiendo por la influencia del atentado en Madrid: creía que las bombas aumentarían la participación electoral y que esos votos favorecerían al socialismo. El pronóstico se basaba en distintas fuentes, pero no era compartido por otros ministros que conocen el área o que tienen relación con dirigentes del Partido Popular (PP), como Rodrigo Rato.
Kirchner acertó con el pronóstico, que había repetido un día antes del comicio cuando volvía de Mar del Plata en el Tango 01. El mismo análisis había circulado por los medios españoles desde que la pista Al-Qaida comenzaba a cobrar fuerza en Madrid. “Sabíamos que iba a subir el porcentaje de votantes. La última encuesta los mostraba a dos o tres puntos de diferencia (Zapatero detrás de Mariano Rajoy). Al final votó un ocho por ciento más del electorado y el PSOE descontó los dos puntos y le sacó seis al PP”, analizaba ayer un ministro en diálogo con este diario.
Como corresponde a un gobierno de centroizquierda, la victoria de Zapatero cayó bien en la Casa Rosada. “Es un socialista moderno, racional”, lo definía un ministro que tiene contactos entre los economistas del PSOE. La descripción hacía recordar aquella ironía de que al Partido Socialista Obrero Español le queda poco de socialista y nada de obrero. De cualquier forma, en el Ejecutivo abundaron las muestras de alegría y los funcionarios argentinos se desvivieron por saludar a los socialistas españoles. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, se comunicó con Felipe González y le transmitió sus felicitaciones. “Disfrútalo con mucha satisfacción. Habían apostado a la esperanza y la esperanza se dio”, le dijo Fernández a González.
En el Gobierno, el ex presidente español cuenta con muchos amigos y admiradores. La relación tiene todavía más fuerza por la influencia de Carlos Bettini, un argentino que vive en España y que es íntimo del ex jefe del PSOE. Bettini militó en la JP de La Plata y tiene a una gran parte de su familia desaparecida. “Es amigo de todos nosotros”, admitía ayer uno de los ministros. Pero Bettini no es el único contacto. Los argentinos conocen bien a los dos principales economistas del PSOE, el ex ministro de Economía Carlos Solchaga –hoy asesor del Grupo Prisa– y Guillermo de la Deheza, a quien Alberto Fernández le presentó un libro en el CARI. Todo eso sin contar las continuas visitas de González.
El vínculo con el PSOE se profundizó con las dos reuniones que tuvieron Kirchner y el electo presidente español. El primer encuentro fue en Buenos Aires. “Se habló de la relación entre Argentina y España y Zapatero dijo que estaba impresionado por la política de derechos humanos”, reconstruyó ante Página/12 un influyente miembro del gabinete. La segunda vez que se vieron fue en la embajada argentina en Madrid, en el último viaje que el Presidente hizo a España. “Hablaron del tema de los inmigrantes y (Zapatero) se puso de nuestro lado”, contó el mismo funcionario. Según los testigos argentinos de aquel encuentro, la prensa española dijo entonces que Kirchner perdía el tiempo por reunirse dos horas con un candidato que,inexorablemente, iba a perder. Pero el desenlace fue distinto, y hasta el ministro del Interior comenzó a darle otro valor a la foto con Zapatero que tiene en su despacho.
“No puedo negar mis afinidades políticas. Tengo mi corazoncito en el PSOE”, dijo Aníbal Fernández a Página/12. “Rodríguez Zapatero es un amigo de la Argentina”, coincidió Alberto Fernández. Superada la alegría inicial, en el Gobierno preveían ayer que con la victoria del PSOE Estados Unidos perdió a uno de sus principales socios en Europa. “Para Bush es todo un dato”, aseguró un ministro. De hecho, en la campaña electoral, Zapatero prometió que quería acrecentar lazos con el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y con su lucha contra el hambre. Para el Gobierno no podría ser mejor.

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Los ministros aseguran que Kirchner había anticipado la victoria de Zapatero.
Las felicitaciones de los funcionarios argentinos alcanzaron al ex presidente Felipe González.
 
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