EL PAíS › DEFINICIONES DE ALBERTO FERNANDEZ EN EL SENADO

“No aumentarán las tarifas”

Lo dijo en el marco del informe que brindó en la Cámara alta por la negociación que el Gobierno mantiene con el FMI. Duras críticas de la UCR en una sesión, cuando menos, tediosa.

 Por Eduardo Tagliaferro

La puerta de salida aparecía ahí a la vista. Estaban por terminar más de tres horas de sesión. No había habido grandes sobresaltos. Faltaban solamente 20 minutos. Los que le correspondían al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para responder las preguntas que sobre la negociación de la deuda externa habían formulado los senadores. “Nunca ha habido más información sobre la deuda externa que ahora. Lo que ha salido publicado no es una carta de intención. Eso lo tendrían que saber los quejosos”, fue una de las primeras definiciones que Fernández entregó en esos últimos 20 minutos. “No contesta las preguntas, señor Presidente”, le gritó el jujeño Gerardo Morales al vicepresidente Daniel Scioli. El misionero Mario Losada, titular de la bancada radical, también intentó hablar. Desde las gradas también hubo algunas palabras. Después de unos minutos, Scioli ordenó la sesión. Fue el broche a una, por momentos, tediosa sesión, en la que el oficialismo se preocupó de aclarar que no se trata de una interpelación y en la que Fernández insistió en que “el 3 por ciento de superávit es el piso y el techo”; “no habrá aumentos de tarifas”; “los bancos del comité negociador solamente asesorarán al gobierno”.
“Si alguien se sintió agraviado, pido disculpas. Quiero decir mi verdad con la verdad relativa, como suelo decirle al Presidente”, dijo Fernández, intentando poner paños fríos. “Perdón por el mal trago”, dijo Scioli a modo de disculpa al oído de Fernández cuando se retiraban del recinto.
En su exposición, el jefe de Gabinete no pudo desprenderse totalmente de cierto tono jactancioso. “Gran parte de la información que se me pide está en el portal de economía. Recomiendo recurrir con más asiduidad a él para sacarse las dudas”, sostuvo Fernández ya cuando el silencio volvió al recinto. También dejó unas claras definiciones políticas. Entre ellas resaltó: “No conozco un discurso más realista que el del presidente (Néstor) Kirchner”, “si no hemos hecho todo el esfuerzo haremos más para que toda la información de la deuda esté en manos del Congreso”; “el debate de la deuda no es un tema de un gobierno sino de una sociedad, está comprometida la suerte de mis hijos y de los hijos de mis hijos”; “es un tema central de este gobierno que entendemos que debe ser una causa nacional”, “si los hemos cometido, debe haber pocos errores en esta negociación”.
Para explicar los enojos que generó su paso por el Senado, recurrió a un clásico de la liturgia peronista. “Perdón si alguien se sintió ofendido, sucede que yo discuto con vehemencia como la gente de pueblo. (Arturo) Jauretche solía decir que los burgueses discuten con sonrisas y te apuñalan por la espalda”, concluyó Fernández. A esa altura del debate eran notorias las ausencias. Fundamentalmente dentro de la bancada peronista. El debate había comenzado con la presencia de 46 senadores y terminó bordeando el quórum.
Los principales cuestionamientos provinieron de Terragno. El senador porteño sostuvo que “el Gobierno estaba copiándose de Domingo Cavallo” al llevar al extremo la política de superávit primario para pagar deuda. En su exposición, Terragno resaltó que “ningún gobierno había aceptado un 3 por ciento, cifra que implica un fuerte ajuste”. También dijo que el Gobierno tenía a mano una herramienta para pagar más deuda y que ésta era la sobrevaluación del peso. Así fue como señaló que de los compromisos del Gobierno con los organismos de crédito había una sugerencia de que en el 2010 por cada dólar se tendría que pagar 1,39 pesos.
Los radicales tuvieron varias intervenciones. El abanico fue desde algunas laudatorias para con el Gobierno, como las del jujeño Gerardo Morales, quien a la hora de los reconocimientos no se privó de nada. Incluso hasta de avalar al riojano Eduardo Menem. El titular de la bancada Mario Losada tuvo conceptos elogiosos por la visita de Fernández y las pocas voces críticas quedaron para el mendocino Ernesto Sanz. “Nos sentimos molestos porque algunos sectores de la prensa sí tienen acceso a la carta de intención y el Senado no. Salvo que sospechemos que el Gobierno no quiera discutir hasta el lunes próximo, cuando se conozca la decisión del Fondo Monetario Internacional.”
Por cierto que quedaron muchas preguntas sin respuestas. Pero hubo espacio para varias sorpresas. Entre ellas, que la menemista salteña Sonia Escudero le preguntara al Gobierno por qué no había conformado una comisión investigadora de la deuda externa ilícita. O más aún, por qué no recurría a emplear el término “deuda odiosa”, tal como ahora la administración estadounidense hace en Irak ocupada. En boca del menemismo no puede menos que sorprender.

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El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, enojó a varios senadores con sus explicaciones.
“Si alguien se sintió agraviado, pido disculpas. Quiero decir mi verdad con la verdad relativa”, se excusó.
 
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