EL PAíS › UN REPRESOR, DENUNCIADO, RENUNCIO AL RENAR

El coronel tocó retirada

 Por Felipe Yapur

Como buen militar, el coronel retirado Camilo Colotti se presentó ayer a las ocho de la mañana. Bajo su brazo llevaba su renuncia indeclinable al puesto de coordinador de Explosivos y Materiales Controlados que tenía en el Registro Nacional de Armas (Renar). Develado su pasado como represor en Tucumán durante los primeros años de la dictadura –los más feroces–, al militar no le quedó otra alternativa que salirse del puesto que había conseguido en la gestión del titular de la institución Juan Carlos Ramos, quien le aceptó la renuncia sin miramientos.
Colotti reconoció a Página/12 su participación en lo que se conoció como Operativo Independencia, que comenzó a funcionar en 1975 y que resultó el preámbulo de la más sanguinaria de las dictaduras militares. Beneficiado en su momento por la Ley de Obediencia Debida, Colotti supo escalar rangos en el Ejército sin que nadie se percatara de su pasado. Vaya a saber por qué motivos, en los archivos de la Comisión Nacional de Desaparición de Personas (Conadep) los testimonios que dan cuenta de su actividad represiva quedaron perdidos. Sin embargo, y más allá del paso del tiempo, esos testimonios salieron a la luz.
Incluso su nombre apareció en la edición de Página/12 del 6 de septiembre de 1999 cuando el ex conscripto Domingo Antonio Jerez, que hacía las veces de chofer de los oficiales, relató con pelos y señales las torturas y fusilamientos en un campo de concentración tucumano, donde el entonces mandamás de la provincia, el genocida Antonio Bussi, se encargaba personalmente del aniquilamiento de los detenidos desaparecidos. Entre la troupe que acompañaba y participaba junto al genocida estaba Colotti. Es más, Jerez también nombra a los entonces teniente primero Ariel Valdivieso y teniente coronel Ernesto Alais, como miembros de esa especie de grupo de tareas de elite.
Cabe recordar que Colotti reconoció a este diario que estos militares eran sus camaradas de armas en lo que denominó como “combates a cara descubierta” y que ahora ya no puede ocultar.
Ni siquiera su cobertura de militar que “brindó un importante servicio a la democracia”, cuando como jefe de la Brigada de Monte Caseros detuvo al entonces carapintada Aldo Rico cuando protagonizó su segundo alzamiento militar: “Yo terminé con Rico. Claro, después se dedicó a la política y ahí no pude hacer nada”, dijo Colotti a este diario entre risas. Cuando ayer entregó su renuncia al titular del Renar, el coronel retirado no recibió siquiera las gracias.
Afuera, en la puerta de la institución la agrupación HIJOS realizaba un escrache contra el represor.

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