EL PAíS › OPINION

Una imagen para recordar

Por Patricio Contreras *

Si uno no supiera quiénes son y hacia dónde caminan, igual es una imagen que impresiona. Igual es una bella fotografía. Tal vez por el marco que les hace la frondosidad verde oscura de los añosos árboles del fondo, con los verdes más claros de algunas plantas que también asoman, como el pasto recortado del primer plano. Tal vez por ese clima distendido, armonioso, casi alegre diría, de camaradas que caminan confiados, con paso firme y decidido hacia algún lugar.
Pero sabemos quiénes son esos hombres y mujeres. Sabemos que quien los encabeza, no es solamente ese hombre de apellido Kirchner, a quien suponemos consustanciado y solidario con la historia trágica y dolorosa de ellos. El ciudadano Kirchner es también, y principalmente, el Presidente de los argentinos. Es esa la investidura que se ha ganado, no tanto en las elecciones como en su poco menos de un año de gestión, con gestos valientes y dignos como los de estos días. Es el Estado, por lo tanto, quien los acompaña. Y esa presencia no es sólo reparadora. También es balsámica. Pues los acompaña con respeto, fraternal y sentidamente, desde el único lugar que pueden hacerlo quienes no conocieron el infierno que ellos, esos ex detenidos desaparecidos, cargan en su memoria y en sus cuerpos. Esos cuerpos que, se me antoja mirando ahora más en detalle las ropas de cada uno de ellos, vistieron esa mañana con tierno cuidado. Esa inimaginada mañana. Más difícil, sí, es imaginar lo que pasaba por sus mentes y esos cuerpos mientras lo hacían. Y más difícil aún es imaginar el temblor, el estremecimiento que continuó al instante que vemos en la fotografía.
Pero lo que definitivamente no registra la fotografía, pero que sin embargo sabemos que están allí, sentimos que van allí, junto a ellos, acompañándolos imponentes en su dolor, son los desaparecidos que, tomando las palabras del poeta chileno Fernando Alegría, “comienzan a volver...desangrados, incrédulos, largos como la hora que dejan atrás...codo a codo, estos muertos protestantes, con hoyos en la frente y en el pecho, polvosos y sangrientos, cargando sus aguas funerarias.... alborotando a la muerte con cacerolas de huesos... llegan desde minas, puertos y montañas, de ciudades, aldeas, islas y desiertos, por el mar y por el cielo, atropellándose con sus restos de cal y ladrillo, el paso firme, el esqueleto al frente, quemados, castigados, cenicientos ....” porque ellos, al igual que los ciudadanos de la fotografía, también caminan confiados, con paso firme y decidido hacia ese lugar que todos anhelamos: la Justicia.
Ojalá el tiempo torne emblemática esta foto, como símbolo de hacia dónde quiso un día caminar la sociedad argentina. Así sea.

* Actor.

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