EL PAIS › ACUERDOS EN BRASIL COMO ANTECEDENTES PARA ARGENTINA

Pistas de las rutas chinas

 Por Claudio Zlotnik

A Néstor Kirchner no le resultará nada fácil agasajar a su colega chino. Hu Jintao viene de pasar cuatro días muy movidos en Brasil, en donde disfrutó de un privilegio que sólo había gozado el papa Juan Pablo II, hace ya 24 años: un paseo exclusivo por el Corcovado. Hu Jintao pudo admirar la inmensidad del Cristo con la única compañía de su comitiva, ya que el centro turístico fue cerrado al público a pedido del chino. El presidente oriental devolvió esa y otras gentilezas protocolares designando a Brasil como la “puerta de entrada” de las inversiones chinas a la región. Y obtuvo de Lula da Silva el reconocimiento que había ido a buscar: China será considerada como “economía de mercado”, lo que en la práctica facilitará la entrada de sus productos a Brasil. Hoy, cuando Hu Jintao llegue a la Argentina, no sólo se develará el misterio de las inversiones. La atención también se centrará en saber si Kirchner sigue los pasos de Lula y le mejora el status comercial a China.
La condición de “economía de mercado” le pone límites a las restricciones comerciales que puede ejercer un país sobre las importaciones de productos. El temor a una invasión de productos desde China provocó advertencias de parte de industriales brasileños y argentinos (ver nota página 4).
A cambio de la nueva y más ventajosa relación comercial para China, Brasil obtuvo una serie de beneficios. Durante la visita de Hu Jintao, ambos países rubricaron 11 acuerdos. Algunos jurídicos, como un tratado de extradición o la cooperación en el combate al crimen organizado. La mayoría fue de orden comercial: desde la construcción conjunta de un satélite y la futura sociedad en la venta de las imágenes que capte ese artefacto hasta flexibilizaciones en el comercio de mercaderías. Especialmente en las ventas brasileñas de pollos y carne bovina. Brasil también facilitará el ingreso de carne de aves y carne porcina. En el punto diez del documento se asevera que el gobierno chino facilitará los viajes a Brasil de sus ciudadanos.
A su vez se firmaron seis acuerdos entre empresarios de ambos países. Desde las formaciones de consorcios binacionales para la producción de aluminio y para la fabricación de vagones ferroviarios y la cooperación en la construcción del gasoducto Gasene, al que financiarán el Bndes brasileño y el chino Eximbank. De los seis acuerdos alcanzados, en uno solo se divulgó el monto de la inversión: se trata de la construcción de una “usina siderúrgica”, que demandará 10 millones de dólares, y financiarán ambos países.
Tal vez el contrato más llamativo haya sido la coproducción televisiva que incluirá 20 capítulos de la miniserie El amor al otro lado de la Tierra que, prometieron sus productores, relatará la cultura de los dos Estados. Anoche, ni en la Casa Rosada ni en Economía quisieron decir si se viene alguna tira televisiva con actores chinos y argentinos que el próximo año reemplace a Los Roldán, Los secretos de Papá o Padre Coraje. Después de la “novela” china, los funcionarios tampoco quisieron adelantarse a los anuncios de hoy.
En los despachos oficiales dejaban trascender que se espera que la visita de Hu Jintao guardará ciertas similitudes con lo ocurrido en Brasil. En especial a lo referido con determinadas inversiones, algunas ligadas al sector minero y otras al rubro petrolero, que involucrarían a la flamante Enarsa. Hasta ahora, las mayores inversiones chinas en energía se destinaban a Venezuela y, aguardan optimistas en el Gobierno, ese mapa podría cambiar en los próximos años, al incluir a Brasil y la Argentina.
Sobre el status de “economía de mercado”, algunos funcionarios estimaban que, a diferencia de Brasil, la Argentina podría buscar un camino intermedio. La fijación de cuotas de importación a determinados productos podría ser una alternativa que, de hecho, ya fue abordada por la Argentina en la década del ‘70 hasta que José Alfredo Martínez de Hoz liberalizó totalmente el comercio con China. Esa protección parcial podría alcanzar alos rubros donde China aparece como más competitiva: calzados, textiles, juguetes y productos de acero.
La pregunta que ayer se hacían los especialistas refería a la contrapartida comercial que obtendría la Argentina en caso de flexibilizar su postura. El ingreso de carnes a China se encuentra acotada ya que allí se exige “riesgo cero”. Una posibilidad, se especulaba, podría ser que se habilite la entrada de carnes “libre de aftosa con vacunación”, es decir, de “riesgo mínimo”. También el permiso de ingreso de limones frescos, un negocio de 100 millones de dólares anuales, que por ahora queda en los bolsillos de empresas estadounidenses. O incluso negociar una mayor cuota en la venta de soja o de aceites.
Hoy se terminan las especulaciones. Se conocerán las inversiones chinas y qué dará a cambio la Argentina.

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Los chinos quieren hacer foco en el abastecimiento de recursos naturales a cambio de abrir su mercado.
 
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