EL MUNDO › NO SIGUE EL JUICIO DEL LIDER DE SENDERO LUMINOSO

El tercer acto, fin del proceso

 Por Carlos Noriega

Página/12 en Perú
Desde Lima

Luego de tres sesiones frustradas, el esperado juicio a Abimael Guzmán, líder del grupo guerrillero Sendero Luminoso, terminó por derrumbarse después que dos de los tres vocales que componen el Tribunal renunciaran por haber adelantado opinión sobre Guzmán en un proceso judicial de hace seis años. Ante esta situación, el Tribunal declaró “quebrado” el proceso judicial a Guzmán y otros seis miembros del Comité Central del grupo maoísta Sendero Luminoso, se autodisolvió y el juicio quedó postergado indefinidamente hasta que se nombre un nuevo Tribunal, para lo cual aún no hay fecha.
Fue el abrupto final de un proceso que comenzó hace 10 días en medio de acusaciones al presidente del Tribunal, Dante Terrel, de haber sido abogado de miembros de Sendero Luminoso en el pasado y con un mayúsculo escándalo cuando en la primera sesión Guzmán y los jefes senderistas tomaron el control de la situación y convirtieron el juicio en su contra en un espectáculo de consignas senderistas, y que luego continuó con un público intercambio de ataques entre los magistrados en pleno juicio. Fue un final de opereta para un juicio farsesco, que ha dejado por los suelos la ya deteriorada imagen de la Justicia peruana.
El tercer y último acto de esta tragicomedia que fue el frustrado proceso a la cúpula del grupo guerrillero comenzó con el vocal José de Vinatea acusando de “desleal” y de tener “intereses ocultos” a su colega, el vocal Carlos Manrique, por haber renunciado el viernes último, precipitando la crisis final del Tribunal presidido por Terrel, quien intentó, sin éxito, aferrarse hasta el final a su sillón de presidente del Tribunal. El viernes Manrique había sorprendido a todos renunciando a seguir en el caso alegando que repentinamente había recordado que en 1998 había adelantado opinión sobre la actuación de Guzmán como jefe de Sendero en un juicio por un atentado terrorista en el cual, sin embargo, Guzmán no figuraba como acusado. Pero la sentencia lo mencionó como jefe de Sendero y Manrique alegó que eso afectaba su independencia y le impedía seguir en el proceso. La renuncia de Manrique arrastró la de Vinatea, quien también había participado como juez en ese mismo proceso.
Una fuente judicial reveló a Página/12 que Manrique le había solicitado insistentemente a Terrel que renuncie luego de que se conociera que fue abogado de senderistas y de los bochornosos sucesos de la primera sesión del juicio, pero Terrel se negó y por eso decidió precipitar la crisis que arrastró a todo el Tribunal. Mientras los magistrados se peleaban públicamente en plena audiencia hasta el punto de frustrar el juicio, Guzmán y los dirigentes senderistas asistían como espectadores pasivos al lamentable espectáculo, conscientes que todo lo que ocurría no hacía sino desprestigiar a sus juzgadores. Por eso, el abogado de Guzmán, Manuel Fajardo, sentenció: “Hemos asistido a la muerte del juicio al doctor Guzmán”.

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