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Los docentes bonaerenses cumplen el último paro

La tensión entre el gobernador Felipe Solá y los gremios docentes llegó a su clímax. Hoy cumplirán la última jornada de la huelga de 48 horas mientras esperan que les precisen la oferta salarial. El diálogo se rompió y se cruzan acusaciones.

 Por Nora Veiras

El conflicto entre el gobierno bonaerense y los docentes llegó a su clímax: el Frente Gremial denunció al Ejecutivo provincial ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por “coerción y persecución gremial” y hoy cumplirá la última jornada del paro de cuarenta y ocho horas que será, en rigor, la última huelga del ciclo lectivo 2004. El diálogo se cortó y los gremios decidieron no acatar la conciliación obligatoria. El gobernador Felipe Solá calificó como “una rebeldía muy grande” esa actitud y arremetió con que “les interesa más lo que se dice hacia afuera y colocarse en el papel de víctimas, cuando las verdaderas víctimas son los padres y los chicos”. La tensión se prolonga mientras los gremios esperan que se precise la oferta salarial y anticipan que “está en riesgo el inicio de clases para el 2005”.
El gobernador y el director general de Cultura y Educación, Mario Oporto, mantuvieron una prolongada reunión para intentar destrabar el conflicto que implicó dieciséis días menos de clases en la jurisdicción que atiende a casi el 40 por ciento de los alumnos del país. En declaraciones a Página/12, Solá dijo: “Yo no voy a permitir que los gremios me pongan como el pato de la boda en un año electoral cuando una dirigente de ellos será candidata a senadora (N. de la R.: en alusión a Marta Maffei, candidata del ARI y ex titular de la Ctera). Si es eso que me lo digan. Se les ha ofrecido el mínimo para que no haya ningún docente bajo la línea de pobreza y quiero aclarar que no habrá ningún empleado estatal bajo esa línea”.
La secretaria general de la Federación de Educadores Bonaerenses, Mirta Petrocini, detalló a este diario que el salario inicial de un docente provincial es de 404 pesos en mano y se integra con 260 pesos de básico, 100 pesos de presentismo, 30 de material didáctico, 50 pesos remunerativos no bonificables (se les aplica descuento para jubilación, pero no se computan como piso para la antigüedad) y 35 pesos para los maestros de Educación General Básica. Esos 475 pesos se convierten en 404 de bolsillo. A ese monto hay que sumarle los 110 pesos de incentivo que financia la Nación.
Estela Maldonado, secretaria adjunta del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación (Suteba), comentó que esperan ser convocados para recibir una propuesta concreta porque “hasta ahora el gobierno ha hablado de otorgar una suma fija como garantía para que nadie cobre menos de 600 pesos pero, si el aumento no se incorpora al básico, un maestro que recién se inicia cobraría lo mismo que otro con 17 años de antigüedad, es decir que la mitad de la docencia quedaría por fuera de este aumento. Nosotros reclamamos que nos precisen la oferta respetando las jerarquías y la antigüedad”.
Más allá de la pirotecnia verbal del gobernador y del ministro de Trabajo, Roberto Mouillerón, quien advirtió que “además de aplicar las sanciones con todo el rigor que establece la ley, avisaremos de esta medida al Ministerio de Trabajo de la Nación y seguramente esto abrirá el camino a otros tipos de sanciones, que pueden alcanzar la quita de la personería gremial”, la masividad de la huelga pone en evidencia la dimensión del malestar en el sistema educativo.
Una vicedirectora del tercer ciclo de una EGB en Morón explicó que ella no cumplió con este último paro “porque son días de cierre de notas, de compensatorios, no se puede dejar a los chicos en banda, pero las reivindicaciones son más que justas. Yo tengo un 70 por ciento de plus por antigüedad con 15 años de trabajo, tengo a mi cargo más de trescientos chicos y más de 60 docentes, además de recibir todos los reclamos de los padres que vienen a la escuela en busca de alguna solución. Cobro 780 pesos”.
En la Dirección de Escuelas bonaerense admitieron que gran cantidad de docentes acataron la huelga no firmando la asistencia, pero igualmente atendieron a los chicos. El virtual ministro Mario Oporto se distanció del discurso beligerante del oficialismo provincial y, si bien consideró “racionales” los reclamos de los docentes, insistió en la inoportunidad de las dos jornadas de huelga en la última semana del ciclo lectivo. La dirigente del Suteba reconoció la voluntad de diálogo de Oporto, pero remarcó que “desde el área de Economía no lo han respaldado”.
Solá les reprocha a los gremios que lo dejaron solo cuando él reclamaba ante la Nación un aumento de tres puntos en los recursos coparticipables, lo cual equivalía a 1000 millones de pesos, y con eso podía hacer una revolución educativa. El gobernador dice que ahora tiene que reparar 11 mil escuelas y piensa invertir “mucha más plata” en la compra de libros de textos escolares. Maldonado retruca que “el tema es que el gobierno provincial priorizó la seguridad por sobre la salud y la educación y eso repercute no sólo en los salarios sino también en las condiciones en las que tienen que aprender los chicos”.
Con el feriado del miércoles de por medio, sólo quedan dos días de clase en la jurisdicción que concentra a 4,5 millones de alumnos sobre un total de poco más de 10 millones. En la mira está el ciclo lectivo 2005.

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El Frente Gremial Docente informó que el acatamiento al paro llegó al “97 por ciento”.
 
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