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Para muchos heridos, el pronóstico no es alentador

Sobre 256 internados, 139 están en terapia intensiva, muchos de ellos en grave estado. Algunos pueden sufrir daños cerebrales.

 Por Pedro Lipcovich

La cifra total de muertos por el incendio en República Cromañón –183 hasta anoche– irá creciendo, con alta probabilidad, en los próximos días y en las próximas semanas: esta desolada previsión se basa en la situación de las 139 personas que siguen internadas en unidades de atención crítica, cuyo pronóstico, en general, oscila entre “reservado” y “malo”. En general, tienen las vías respiratorias quemadas o dañadas por la inhalación de humos tóxicos a altas temperaturas. A ese cuadro suelen agregarse infecciones y otras complicaciones. Es posible que algunos de ellos padezcan daños cerebrales, secuela de la falta de oxígeno en los minutos iniciales, pero esto sólo podrá saberse más adelante, ya que mientras tanto están muy sedados, bajo “coma farmacológico” y con respiradores mecánicos. La gran mayoría de ellos son adolescentes o muy jóvenes; hay también niños de nueve y de seis años. Entre las víctimas fatales, hay por lo menos seis que tenían 14 o menos años de edad, entre ellos Solange Bordón, de 11 años, que falleció ayer.
Anoche, según datos oficiales del Gobierno de la Ciudad, había 256 internados por el incendio en Cromañón: de ellos, 115 estaban en hospitales públicos dependientes de la ciudad; 19 en el Hospital de Clínicas; uno en el Garrahan; 103 en sanatorios privados y 20 en establecimientos de la provincia de Buenos Aires. De ese total, 139 se hallaban en unidades críticas, lo cual abarca terapia intensiva y unidad coronaria. La edad promedio es de 20 años; hay por lo menos nueve de 14 o menos años de edad.
Carlos Gherardi, director asociado del Hospital de Clínicas, precisó a este diario que “tenemos 12 pacientes graves en terapia intensiva; el pronóstico es, para todos ellos, absolutamente reservado, y para algunos relativamente malo; su estado es muy severo”. El cuadro de estos pacientes proviene de “la inhalación de elementos irritantes provenientes de la combustión; por ejemplo, los policarbonatos se degradan en tóxicos que causan lesiones importantes en la mucosa respiratoria. Por eso, a pesar de tratarse en todos los casos de chicos muy jóvenes y sanos, el pronóstico es ése”, explicó el profesional.
“La acción tóxica de esos productos de la combustión lesiona en forma directa el pulmón, provocando insuficiencia respiratoria muy grave, que no se sabe cuánto tiempo puede durar. Aun los casos no tan graves están sujetos a frecuentes complicaciones, entre ellas las infecciones y la ‘neumopatía por aspiración’, que se produce cuando, por haberse perdido la conciencia y con ella el reflejo del vómito, se aspiran contenidos del estómago”, agregó Gherardi y señaló que “en distintos pacientes pudimos advertir verdaderas quemaduras en el interior de los pulmones; no había ninguno que estuviera quemado por fuera, en la piel; las quemaduras sólo estaban en el aparato respiratorio. Por todo esto la evolución puede ser muy larga, y la situación puede tardar días o semanas, según el caso, en definirse”.
En cuanto a la posibilidad de daños cerebrales por la falta de oxígeno durante el incendio, “sólo podrá evaluarse más adelante, ya que estos pacientes están en coma farmacológico, sedados, con respiración mecánica, y eso impide evaluarlos neurológicamente”, contestó Gherardi.
Por su parte Julio Salinas, director médico del SAME, destacó, como dato alentador, que ayer “hubo diez personas externadas de los hospitales; esto seguirá ocurriendo, ya que muchos internados en salas comunes lo están para seguir su estado psíquico, ya que han tenido un shock muy grande”.
En cuanto a los fallecidos, Osvaldo Curci –médico forense de la Corte Suprema, quien tuvo a su cargo las autopsias– explicó que “murieron por quemaduras en las vías aéreas y por intoxicación con monóxido de carbono”. Esta última, que puede causar la muerte cerebral en pocos minutos, “se discierne por un particular color rosado en la piel, las mucosas y los órganos internos”. En cuanto a las quemaduras, “provienen de la aspiración, a temperaturas superiores a 100 o 200 grados, de ‘negro de humo’, que a su vez obstruye los alvéolos pulmonares”, señaló el forense.
Curci aclaró que “todavía no se estableció la presencia de gas cianhídrico (cianuro), procedente de la combustión de materiales plásticos. Esta determinación requiere análisis de laboratorio que están en curso; es probable que den positivo. En todo caso, el efecto del cianuro es parecido al del monóxido de carbono: bloquea la entrada de oxígeno a los tejidos, produciendo así asfixia química”.
La muerte de Solange Bordón, de 11 años, se sumó ayer a las de otros cinco niños, uno de 14, dos de cuatro, uno de diez meses y otro, N. N., sólo identificado como “niño”. De muchos fallecidos aún no se sabe la edad.

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Con el fallecimiento de una nena de 11 años, la cantidad de muertos se elevó a 183.
 
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