EL PAíS

Claves y dudas del caso

Por Andrés Osojnik

Durante todo el día, el juez Carlos Liporace estuvo encerrado en su despacho con sus colaboradores. Hojeó una y otra vez las declaraciones que Walter Beltrame hizo el viernes. Y las de Fernando Arriete. Y todas las otras que fue acumulando en el expediente. Sabe que ahora, que su causa es pública, cada medida que tome será noticia. Y esta semana habrá varias noticias. En la carpeta tiene el pedido de la fiscal María Gabriela Ruiz Morales para indagar al presidente de Southern Winds y detener al vicepresidente. Antes de resolverlo, ordenará careos con los detenidos hasta el momento. Pedirá la extradición de la pareja de españoles sospechados de ser miembros de la banda. Y muy posiblemente mande apresar a Claudio Tamburrini, el empleado de SW en Madrid. Aquí, un repaso de todos los elementos que tiene el juez y las dudas que aún debe resolver.

- Las valijas y los envíos anteriores.
El juez Carlos Liporace insistió ayer en que “nadie prueba con un cargamento de semejante valor”. El magistrado está convencido de que había un “mecanismo aceitado” para traficar vía Ezeiza a través de la empresa Southern Winds. El director de la Aduana, Ricardo Echegaray, mencionó que el año pasado se detectaron 50 valijas “voladoras” en esa aerolínea: se trata de equipaje subido al avión que no pertenece a pasajero alguno, una práctica absolutamente prohibida. Esto no significa que en las 50 valijas hubiera droga, pero abre las dudas. La empresa sostuvo ayer que las valijas a las que se refirió Echegoyen son equipajes perdidos y reencaminados bajo control.

- El destinatario.
Las cuatro valijas tenían un membrete a nombre de la “Embajada argentina en España”. La Justicia tiene claro que se trató de una falsificación. Ayer el embajador argentino en Madrid, Carlos Bettini, afirmó que del caso se enteró por los medios, cuando fue publicado en Argentina. Las maletas quedaron en el aeropuerto de Barajas girando en la cinta donde se retiran los equipajes. La duda es por qué nadie las retiró. Una hipótesis es que las valijas nunca debieron llegar a la cinta y que debían ser llevadas de la pista por otro camino. Otra versión niega esa posibilidad: en Barajas aseguran que por los controles que tienen nadie puede llevarse un bulto directamente desde el avión. Sea como fuere, la sospecha de Liporace es que eran para dos españoles: Elena Toimil Batán y Ramón González Villar, una pareja detenida en Cádiz el 22 de diciembre por otro caso de narcotráfico. Toimil Batán y González Villar eran viajeros frecuentes de SW. Sus abogados no se ponen de acuerdo a la hora de defenderlos: el español dice que iban a la Argentina por un tratamiento odontológico. El argentino sostiene que era por “cuestiones comerciales”. Ayer Liporace confirmó que ya había pedido su captura internacional por este caso y que ahora reclamará su extradición. De todos modos, es impensable que el cargamento –y su “mecanismo aceitado”– tengan como destino final solamente a la pareja de 60 años. “El circuito debe implicar a varias personas”, aseguró ayer Liporace. Quien está nuevamente en la mira es el empleado de SW en Madrid Claudio Tamburrini, acusado de tener relación con los dos pasajeros. Ya estuvo preso y fue liberado.

- El origen de la droga.
Es uno de los puntos más oscuros del caso y el que puede deparar mayores sorpresas si es que se avanza en su esclarecimiento. Una hipótesis sostiene que la droga podría provenir de Colombia. Un especialista consultado por este diario insistió en este punto: si se detecta el camino inverso de la droga podría establecerse no sólo el resto de la banda sino también las complicidades de otros organismos de seguridad y control. Si vino de Colombia, ¿por dónde entró? ¿Esto quiere decir que entrar droga a la Argentina es tan fácil como fue sacarla de Ezeiza a través del ahora famoso vuelo SW 6420?

- El envío desde Ezeiza. Es la pata argentina de la narcobanda. Walter Beltrame, el station manager de SW (un joven jerárquico –tiene 26 años– de la empresa) está acusado de haber dado la orden desde Madrid para que subieran las valijas. Era el encargado de Atención a los Pasajeros Frecuentes y mano derecha del gerente de Ventas, Fernando Arriete. Según surge de la causa, Arriete gestionó el viaje de Beltrame a España. Desde allí, Beltrame le habría ordenado al supervisor de Tráfico, Claudio Baudino, que despachara los maletines. Los tres están presos: Walter se entregó el jueves, después de estar 50 días prófugo. Aunque las sospechas sobre los tres jefes de SW se confirmen, quedaría por saber quiénes son los otros miembros de la banda.

- Los videos desaparecidos.
Justamente, las pistas para dar con los otros miembros estaban en los videos de las cámaras de seguridad del aeropuerto. El sistema está operado por la Policía Aeronáutica Nacional. Pero las imágenes fueron borradas. Las explicaciones son contradictorias. Primero se aseguró que hubo un cambio de server que obligó al formateado del disco. Y que ese cambio estaba anunciado –y postergado– desde hacía meses. Luego, el ahora ex jefe de la PAN aseguró que el sistema borra automáticamente las imágenes grabadas 30 días antes y sobre ese archivo se graban las del día. La empresa asegura que la PAN miente. El gerente general, Christian Maggio, declaró que pidió a la PAN las imágenes antes de que se cumpliera un mes del vuelo y que le fueron negadas. Con ello, insiste en que la PAN conocía la importancia de esa grabación, pero que igual la borró. Ahora, especialistas en informática evalúan si esos archivos pueden recuperarse.

- La responsabilidad de TAS.
TAS es Top Air Security, la empresa de seguridad contratada por SW para el control de los equipajes. Tres empleados fueron detenidos inicialmente: son los que debieron detectar la droga en las valijas. Pero Liporace los liberó, pese a que la fiscal pidió su procesamiento. El juez pretende saber primero si su actuación fue impericia o dolo. Incluso mencionó que el operador del scanner con el que se controlan los equipajes sabía reconocer explosivos, pero no droga. Este diario ya consignó que el curso para la detección de uno y otro es el mismo: en ambos casos se trata de polvos. En cualquier caso, la empresa está en la mira judicial: es obvio que su función era detectar la droga y no lo hizo.

- Los directivos de SW.
El argumento principal que esgrimen para negar vinculación al hecho es que fueron ellos mismos quienes hicieron la denuncia en la Justicia. El 17 de septiembre apareció la droga en Madrid. La Guardia Civil les avisó a los responsables de SW en Madrid. Dicen los directivos de la empresa que, enterados de la situación, pusieron en marcha una investigación interna y descubrieron a sus empleados infieles. Y los llevaron ante un fiscal. A propósito: están que trinan porque el gerente general, Christian Maggio, hizo la denuncia como testigo de identidad reservada, pero su nombre terminó en boca de todos. Su hermano es Juan, presidente de la aerolínea. Ambos dicen que de ser denunciantes pasaron a sospechosos. Es en realidad lo que piensa la fiscal: Ruiz Morales pidió la detención del vicepresidente, Enrique Montero (viajó en el mismo vuelo de las valijas aunque él asegura que se enteró mucho después), y la indagatoria de Christian Maggio, porque cree que no podía desconocer todo lo que pasaba delante de sus narices. En las indagatorias del viernes, Walter Beltrame y Fernando Arriete les echaron la culpa a sus ex jefes: dijeron que los Maggio tenían la responsabilidad de todo.

- La Policía Aeronáutica.
Los especialistas creen que no puede haber operativos de este tipo sin participación de quien debe controlar. Al menos, dicen, hubo una vista gorda. La PAN es quien certificó que TAS era una empresa competente para el control y a su vez es la encargada de vigilarla. Si TAS falló, también falló la PAN. Lo que ahora debe establecerse es si fue pura impericia y negligencia, o Ezeiza era (¿es?) un colador para los cargamentos ilegales al amparo de la Policía Aeronáutica. En cualquier caso, es obvio que la PAN no cumplió su papel. La sospecha se acrecienta porque el jefe del organismo en el aeropuerto era el padre de Walter Beltrame.

- El ministro ignorado.
El presidente Néstor Kirchner se enteró del caso casi cinco meses después, por boca del director de la Aduana. Y se lo comunicó a José Pampuro. Naturalmente, debió ocurrir al revés. Cuando Pampuro llamó a Carlos Rohde para averiguar, se encontró con que el jefe de la Fuerza Aérea sabía todo. Que una empresa certificada por la PAN había dejado pasar 60 kilos de cocaína. Que el hijo del jefe de la PAN en Ezeiza estaba prófugo. Y que el caso tenía implicancias internacionales. El silencio derivó en el descabezamiento de la plana mayor de la fuerza. Lo que resta establecer es si la omisión fue para tapar este caso aislado o la PAN tenía montado un sistema de control para detectar lo que quería y no detectar lo que no quería.

- Beltrame padre.
A nadie se lo puede acusar por el parentesco. Pero hay varios testimonios en la causa que indican que Wally llegó al nivel en el que estaba en SW por ser hijo de ese padre y que ello le agilizaba sus operaciones en Ezeiza. El juez insiste en que, por ahora, no tiene nada contra Beltrame padre. Aunque el director de la Aduana aseguró que, en este caso, el parentesco no es “un dato menor”. Lo cierto es que mientras estaba prófugo, Walter se mantuvo escondido en casa de familiares. Los abogados de Beltrame hijo dicen que Beltrame padre no fue desplazado en la fuerza por este caso sino por algo más grave aún que ya revelarán. ¿Hacia quién apunta la estrategia de defensa de los Beltrame?

- El papel de Aeropuertos.
La empresa de Eduardo Eurnekian intenta mostrarse ajena al escándalo. Dice que los controles de seguridad no son su competencia. Y menos los chequeos internos de cada empresa. El argumento es que con TAS tiene la misma relación que con un kiosquito y que “sólo” los vincula un contrato comercial. El problema es que el kiosquito vende caramelos y TAS vigila drogas y explosivos. AA2000 dice que a TAS la debe controlar la PAN. La PAN dijo que únicamente controlaba el 30 por ciento de Ezeiza. Como reveló este diario, TAS pertenece al hijo del ex represor que trabajaba para Alfredo Yabrán y en ella revistan dos ex miembros de la PAN echados tras una acusación de narcotráfico. En Ezeiza aseguran que TAS no está allí por casualidad y que tiene buenos contactos con el jefe de Seguridad de AA2000, Adrián Pelacchi.

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