EL PAíS › LOS ESPAÑOLES DETENIDOS ENVIARON
2900 KILOS DE CARNE POR AEROLINEAS

Otro extraño embarque hacia Barajas

El envío se produjo en diciembre, poco antes de que la pareja fuera detenida en Cádiz, por Aerolíneas Argentinas. Ahora, la Justicia investiga si se trataba de carne o de otra sustancia.

Por Diego Schurman y Alejandra Dandan

Los españoles José Ramón González Villar y Elena Toimil eran dos de los siete pasajeros frecuentes de Southern Winds (SW). Nadie dijo hasta ahora que también operaban a través de Aerolíneas Argentinas. Tras una operación comercial gestionada personalmente en el país, un frigorífico argentino les mandó 142 cajas con 2889 kilos de carne enfriada envasada al vacío por un valor de 13.000,50 dólares. La empresa Aerolíneas Argentinas emitió el permiso de embarque Nro. 04073 EC01058363 S para despacharlos. El dueño del frigorífico presentó la denuncia que desde ayer está en el despacho del juez Carlos Liporace. El intermediario de la operación fue Víctor Tamburrini, quien sería el padre de Claudio, el empleado de SW en Madrid hoy libre con “falta de mérito”. Fuentes vinculadas al caso investigan si el cargamento era carne o alguna otra sustancia.
La denuncia que está en manos de Liporace es un informe que presentó personalmente el propietario del frigorífico responsable de la voluminosa venta de carnes a España. A pedido de las partes, este diario se reserva el derecho de preservar su identidad. En cambio, dará a conocer el contenido del informe.
De acuerdo con el relato, el empresario tomó contacto con los españoles en agosto de 2004 a través de un cliente que los presentó como quienes estaban “buscando carne para exportar a España”. Una semana después, recibió un llamado de Víctor Tamburrini, probablemente el padre del ex empleado de SW en España, detenido por la Justicia en el mes de diciembre y liberado durante la feria judicial de enero por “falta de mérito”. En la causa que sigue Liporace, Tamburrini hijo aparece como el “contacto” de SW con “los españoles”, los supuestos receptores de las cuatro narcovalijas y los mismos que fueron detenidos en diciembre en Cádiz por tráfico de drogas.
Nada de eso sospechó el empresario durante la comunicación con Tamburrini. En ese diálogo, le dijo “que necesitaba conseguir carne para unos españoles amigos de él, y consultándome si yo tenía interés en venderles. Una vez que le comuniqué que siempre y cuando las condiciones de precios fueran favorables no teníamos ningún inconveniente en proveerlos de carne para España, me comunicó que en unos días más esta gente iba al país y entonces organizaría una reunión con los mismos”.
En septiembre, el empresario conoció a los españoles. Tamburrini lo citó en el hotel de la calle Cerrito donde habitualmente se alojaban los españoles cuando permanecían en Buenos Aires, como consignó este diario en su edición del domingo pasado. Allí “me contaron que eran propietarios de un despostadero de carne en España y tenían la intención de importar carne de Argentina para distribuir en España”, relató el empresario. Durante el encuentro, tuvieron una “típica conversación comercial sobre tipo de productos, valores, forma de pago y volúmenes”. Como le pidieron además conocer el frigorífico donde se procesaban los productos, al día siguiente pasó a buscarlos por el hotel para llevarlos hasta uno de los lugares donde en ese momento se estaba faenando carne.
Durante esos días, los vio “tres o cuatro veces” en el mismo hotel. Les dejó una cotización por escrito y los puso en contacto con la empresa Delfino, una compañía de cargas. Según explicó el empresario el contacto obedeció al “interés manifiesto (de los españoles) en hacer los envíos a España vía aérea”. Con la gente de Delfino cargas “sí discutieron aspectos relacionados a las cantidades a despachar y a tarifas”, discusión que terminó cuando el empresario volvió a llevarlos al hotel.
Al día siguiente hubo un nuevo contacto. Los españoles le comunicaron que aceptaban la propuesta pero que realizarían el pedido formal desde España. A pedido de los futuros compradores de carne argentina, antes de despedirlos, depositó “dos cajas conteniendo aproximadamente 20 kilos de carne cada una”. Del documento se desprende que los españoles, en ese momento, no estaban en condiciones de presentarse como importadores de carne. Hasta que se concretó la operación, el empresario argentino sólo recibió llamados “telefónicos del señor Tamburrini comunicándome que debido a algún tipo de inconvenientes con la inscripción como importadores de su empresa en España el negocio iba a sufrir un leve retraso, pero que seguían con el mismo interés de siempre”.
Resuelto ese problema, a fines de noviembre, los españoles volvieron al país y se pusieron en contacto con el empresario. Los días coinciden con su último vía SW, pocos días antes de su detención en España, según consta en la causa judicial. Durante el encuentro con el empresario, le dijeron que “ya habían resuelto el tema de su empresa en España” y que “querían comenzar a importar lo antes posible”. Una semana después “empezamos a producir el pedido” y el despacho “según los datos proporcionados por el señor José” González Villar.
Ese destino fue: Manipulados Macho S.L. y/o José Ramón González Villar, Dirección Eduardo Marquina 311. CP:05001. Avila. España.
Las características del embarque según la denuncia fueron: “142 CAJAS conteniendo 2.889 kilos de carne enfriada envasada al vacío, compuesta por lomo, bife angosto, bife ancho y cuadril. Amparado por nuestra Factura (SIC) Nro. 00281 del 13/12/2004 por un valor de 13.000,50 dólares y el permiso de embarque Nro.04073 EC01058363S y la Guía Area 044-36432550 de la empresa Aerolíneas Argentinas”.
Hace un mes el empresario volvió a comunicarse a España porque había dejado de tener noticias de sus poderosos clientes. Tamburrini le advirtió que habían “tenido algún tipo de dificultad” pero sin detalles. Hace unos días, recibió un nuevo llamado de Tamburrini, esta vez supo que su hijo había estado 10 días detenido y que los españoles eran los mismos que mencionaban una y otra vez los noticieros: están presos desde el 17 de diciembre.

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Los españoles José González Villar y Elena Toimi eran pasajeros frecuentes de Southern Winds.
 
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