EL PAíS › DANIEL VARIZAT, DIPUTADO POR SANTA CRUZ

“Para nosotros, como para Perón, el peronismo es una herramienta”

Conoció a Kirchner cuando los dos estudiaban en La Plata y sufrían juntos por Racing. En diciembre termina su mandato como diputado por Santa Cruz y su nombre suena para la SIDE. Su visión de Menem, Duhalde y el papel que imagina para Cristina K.

 Por Eduardo Tagliaferro

Su nombre no es demasiado conocido fuera del edificio del Congreso, pero en sus pasillos comenzó a circular como el del posible reemplazante de Héctor Icazuriaga en la SIDE. En diciembre concluye su mandato como diputado nacional por Santa Cruz y afirma que, hasta el momento, no sabe nada del tema. Tampoco sobre lo que hará después de abandonar su banca. Conoció a Néstor Kirchner en los tiempos que ambos estudiaban en La Plata. “Comenzamos a hablarnos porque éramos hinchas de Racing. Nos lamentábamos juntos. Llegábamos a la cancha de Estudiantes en el segundo tiempo porque así ingresábamos gratis. Como no ganábamos nunca, nos dedicamos a la política. No nos fue tan mal”, dice cuando recuerda los años de juventud. En diálogo con Página/12, el santacruceño Daniel Varizat no tiene prejuicios en reconocer que fue “uno de los que acompañó a Carlos Menem”. También dice que Cristina Kirchner debe ser la más incómoda por su candidatura por la provincia de Buenos Aires. Define la decisión como parte de una estrategia política, en la que poco peso tienen las definiciones personales. Se muestra orgulloso ante esa posibilidad y no duda en sostener que “de ser electa, los santacruceños habremos ganado una senadora más”.
–¿Qué opina de que Kirchner presente como un plebiscito de su gobierno a las próximas elecciones parlamentarias, tradicionalmente menos teñidas por la polarización?
–Creo que siempre que hay una elección en el medio de una gestión, aunque el Presidente no quiera, se plebiscita la gestión. Cuando la gente tiene que poner la boleta, sabe qué candidatos le son afines y cuáles no. Aunque no se lo explicite, la gente igual lo toma como un plebiscito. Decirlo sin tapujos es sacarle hipocresía a la política.
–¿Qué le sucede a usted, como legislador por Santa Cruz, cuando escucha que Cristina Kirchner podría candidatearse por Buenos Aires?
–Como santacruceño no puedo esconder el orgullo de que una dirigente que hizo toda su carrera en Santa Cruz, sea tentada para representar al primer estado argentino.
–¿No cree que se enfrentará con intereses contradictorios?
–Es una decisión política trascendente. El simple hecho de que sea la que mejor mide en las encuestas, es un orgullo para los dirigentes de Santa Cruz. Ella llega por mérito propio. También tenemos la sensación de que perdemos una pieza fundamental. Aunque esto es relativo, ya que si se concreta y ella llega a ser electa, los santacruceños habremos sumado una senadora más. Y Buenos Aires habrá ganado una pieza importantísima en su representación.
–En algún momento Cristina descalificó, ante un legislador, la versión de su candidatura por Buenos Aires diciendo que ella no era Graciela Fernández Meijide. ¿No le choca que termine haciendo lo mismo?
–No será candidata porque ella quiere sino por una estrategia política. Si le dan a elegir estoy seguro que preferiría ser la senadora por Santa Cruz. La más incómoda por esta situación estoy seguro que es la propia Cristina.
–Al comienzo del gobierno, Kirchner apostó a una construcción transversal por fuera del PJ. Ahora se insinúa que podría haber candidatos peronistas por fuera de la estructura. Parece que el kirchnerisno amaga, pero no termina de romper con el partido.
–Los principios del PJ se mantienen inalterables. Creo que la revolución peronista del ’45 no culminó. Es necesario que culmine. A la Argentina le hace falta. Quedó trunca en el ’55, se intentó retomarla en 1973 y volvió a quedar inconclusa. Se debe terminar con esta revolución. Hasta que esto no se cumpla, será difícil dar un paso superador al PJ.
–En ese contexto, ¿Carlos Menem fue la contrarrevolución?
–Creo que Menem hizo todo lo contrario a lo que es el peronismo. Llegó al gobierno montado en el peronismo y apenas se sentó en la Rosada desmanteló al Estado, privatizó hasta la soberanía. Fue tal el desmantelamiento que se daba el lujo de dedicarle todo su tiempo a jugar al golf y a andar en Ferrari.
–¿Entonces por qué el PJ acompañó a Menem?
–Yo soy uno de los que acompañó a Menem. Por lo menos hasta que culminó su primer mandato. Pensábamos que no había otro camino y que había que posicionarse para luego cambiar el rumbo y volver al peronismo. Usted me dirá que pasaron diez años y eso no sucedió. Yo me desengañé al día siguiente que asumió su segundo mandato. Otros no se desengañaron nunca. Yo he visto muchas transformaciones y todavía veo a algunos muy cómodos con el traje del neoliberalismo.
–¿Qué siente cuando ve a algunos de esos dirigentes que abrazaron el menemisno acercarse hoy a Kirchner?
–No veo a ninguno en la cercanía del poder. Y, conociéndolo a Kirchner, quien pretenda influirlo le diría que va muerto. Kirchner respeta mucho las capacidades intelectuales y profesionales de los demás. Más allá de las ubicaciones ideológicas sabe poner estas capacidades al servicio de la gente. No soy macartista. No me preocupa el pasado de cada uno de los dirigentes. A Kirchner tampoco le preocupa y la prueba es cómo está armado su equipo. Lo forma gente de varios espectros.
–Su nombre circuló por estos días como posible reemplazante de Héctor Icazuriaga en la SIDE. ¿Es así?
–He leído y consultado algunos comentarios, pero no hay absolutamente nada de ello. Sé que hasta el día 9 de diciembre soy diputado por Santa Cruz. Seguramente un tiempo antes me enteraré de lo que haré luego de esa fecha. No se está discutiendo el tema de las listas en Santa Cruz. Además allá no habrá mucha discusión sobre este punto.
–¿Qué peso tiene Kirchner en Diputados?
–Por lo que uno escucha, podría decirle que todo el bloque es kirchnerista. Menos yo que soy peronista y que lo sigo a Kirchner porque es peronista. Ahora en serio, le digo que indefectiblemente esta elección será un avance para el Presidente. Los que ingresaron con Kirchner ninguno renueva mandato. Todo lo que sume ahora será un avance. Los hombres de Kirchner que nos vamos de la Cámara debemos ser tres o cuatro. Nuestra intención es que el bloque justicialista siga acompañando al Gobierno.
–Calificó a Menem como la expresión del neoliberalismo. Mirando esos años y este presente, ¿qué es el duhaldismo?
–Los argentinos parecemos obsesionados por los ismos. Creo que hay gente que interpreta de distintos modos al peronismo. De ahí las diferencias. También están los que siguen a determinado dirigente sin cuestionamientos. Lo que algunos llaman duhaldismo creo que es un peronismo más ortodoxo, más cerrado sobre las estructuras partidarias. El menemismo fue una penetración del neoliberalismo en el peronismo.
–En el Congreso, el duhaldismo fue socio del menemisno en la aventura neoliberal.
–Seguro que sí. Pero no dejo de puntualizar que Kirchner es una visión más amplia, con una idea de movimiento que supera mirar tan de adentro el peronismo. (Juan Domingo) Perón decía que el peronismo es una herramienta electoral. Otros hicieron del partido la esencia del peronismo. Para nosotros el peronismo es una herramienta.
–Desde la oposición se cuestionó a Kirchner por no haber informado en detalle sobre los fondos de Santa Cruz que están en el exterior. ¿Por qué no se dieron esas explicaciones?
–Kirchner siempre informó de los fondos. Lo hizo como corresponde y donde corresponde. Manejó esos fondos cuando era gobernador. La Legislatura siempre estuvo informada. La oposición hizo una jugada política para ensuciar el manejo de los fondos. Desde el ’95 hasta el 2003 se hicieron muchas obras con ese dinero. Obras que están disfrutando los santacruceños. Cuando Kirchner se va de la gobernación no sólo invirtió 500 millones de dólares en obras públicas sino que además le dejó 590 millones de dólares en ahorro para el nuevo gobernador.
–Fue senador cuando sucedió el caso de los presuntos sobornos en el Senado en el 2001. ¿Qué le quedó de esa experiencia?
–Yo fui testigo y también recuerdo, que hasta el último ordenanza, sabía que esa ley se aprobaba con sobornos. No tengo pruebas, pero tengo la certeza de que fue así. Fue un hecho más en esa segunda década infame. No sé si fue el peor, no creo que haya sido la única ley que se compró. No creo tampoco que haya sido la más cara. Fue la que salió a luz y la que se llevó puesto un gobierno.

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