EL PAíS › VIAJE PRESIDENCIAL A ALEMANIA

Kirchner cruza el Rin

Visitará Berlín y Munich. Se verá con empresarios y firmará convenios, pero su objetivo es conseguir apoyo político en el G-7 y una posición más favorable en el FMI. Entrevistas con Schroeder y Köhler.

 Por Sergio Moreno

Néstor Kirchner emprende hoy su viaje a Alemania. Visitará su capital, Berlín, y la poderosa ciudad bávara de Munich. Su objetivo no resulta un misterio. Más allá de la habitual seducción de los posibles inversores, tratará de obtener el apoyo político de la principal economía europea dentro del grupo de los siete países más poderosos del mundo (G-7), jefes, a su vez, del Fondo Monetario Internacional (FMI).
La falta de una expresión clara por parte de las democracias industrializadas sobre la salida argentina del default, sumada a las renovadas presiones del FMI acerca del asunto (el organismo de crédito intenta que la Argentina reabra el canje de la deuda para el 24 por ciento de los bonistas que quedaron afuera del mismo), hace imperioso que el Gobierno accione para conseguir su visto bueno. Faena difícil en países como Italia, donde el tema de los bonistas es una causa de política interna, y complicada en Gran Bretaña, donde una posición casi ideológica hace obstáculo a los intereses argentinos. Algo similar ocurre con Japón, como ayer comprobó en persona Roberto Lavagna, donde paradójicamente se alcanzó el máximo nivel de aceptación del canje de los bonos argentinos (94 por ciento).
En enero, Kirchner se lanzó a Francia con el mismo objetivo, donde consiguió el apoyo de Jacques Chirac y un saludo de la poderosa Medef, el organismo que nuclea a los empresarios galos. “Ahora vamos a intentar lo mismo con los alemanes”, confió a Página/12 un importante miembro del gabinete.
El Presidente argentino parte esta tarde y permanecerá en Berlín hasta el viernes, día en que se trasladará a Munich. La comitiva oficial estará integrada, además, por su esposa, Cristina Fernández de Kirchner; el canciller, Rafael Bielsa; el ministro de Economía, Roberto Lavagna (quien sólo estará un día); el de Educación, Daniel Filmus; el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; el vocero presidencial, Miguel Núñez; los senadores Miguel Angel Pichetto y Carlos Alberto Reutemann (todo un detalle político, si se tiene en cuenta su renovada alianza con el kirchnerismo en Santa Fe); y los diputados José María Díaz Bancalari y Daniel Nemirosi. CFK y Díaz Bancalari pondrán, en este periplo, el toque de “interna bonaerense” que vienen teniendo los últimos viajes del Presidente. Quizá la primera dama disponga mantener bajo su perfil, como ha sido su costumbre desde que Kirchner llegó a la Presidencia.
La reunión clave de la visita tendrá lugar el jueves 13. Será al mediodía, cuando almuerce con el canciller (primer ministro) alemán, Gerhard Schroeder, en el Bundestag. De allí saldrá, según dejaron trascender fuentes de la diplomacia germana, el apoyo político que Kirchner va a buscar del otro lado del Rin. Horas más tarde, el Presidente se verá con un viejo conocido, el actual presidente alemán, Horst Köhler, ex titular del FMI. El “doble sombrero” del alemán otorga un brillo especial al encuentro que, de no haber sido por ello, tendría ribetes más protocolares que políticos, habida cuenta del relativo peso específico que tiene la figura presidencial en la democracia parlamentaria germana.
Para ese entonces, jueves, Kirchner ya se habrá visto con los poderosos industriales alemanes de la FIA. Lo hará el miércoles a las 10.30. Momentos antes se reunirá con el vicepresidente de Siemens, Uriel Sharef, la empresa informática y de comunicaciones más imponente del país, uno de los símbolos del poderío alemán que, durante el gobierno de Fernando de la Rúa, viera caer el contrato que el Estado argentino, bajo la pluma de Carlos Menem y su ministro del Interior Carlos Corach, había firmado para renovar a altos precios los DNI criollos. La solicitud del encuentro demuestra que para los alemanes aún quedan cenizas de aquellos fuegos noventistas. Como en cada viaje que realiza, Kirchner no se privará de dejar su palabra. Lo hará ante la fundación de la socialdemocracia alemana, la activa Friederich Ebert Stiftung. También visitará la planta de la automotriz Volkswagen y firmará convenios de educación en Munich.
Kirchner regresará a la Argentina el domingo entrante. Si vuelve con lo que va a buscar, habrá aliviado un poco el ripioso camino que emprendió para sacar a la Argentina del default.

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