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La “ronda de amigos” acordó un calendario para el caso Ibarra

A iniciativa del presidente de la Sala Juzgadora hubo una reunión de partes –con faltazo macrista– que acordó cuatro días más de testimonios y alegatos formales a fin de febrero.

El juicio político a Aníbal Ibarra tendrá una semana más de testigos, para reprogramar a los que faltaron. Así se resolvió en la “ronda de amigos” que propuso el titular de la Sala Juzgadora, Julio Maier, en su despacho en el Tribunal Superior de Justicia. Al convite asistieron un legislador de cada una de las fuerzas (con excepción del macrismo), la defensa y la fiscalía. En el encuentro –que fue regado con abundante café, gaseosa y jugo de naranja y en el que degustaron masitas secas y triples de miga– acordaron también que el 28 de febrero se harán los alegatos formales de las partes. El 2 de marzo quedó para que Ibarra haga uso de la palabra, si así lo desea. Las fechas que se conversaron se terminarán de resolver con el resto de los legisladores.

Además de Maier, estuvo el fiscal Jorge Enríquez y los defensores Julio César Strassera y Julio Golodny. Fueron legisladores por cada bloque: Sebastián Gramajo (kirchnerismo), Guillermo Smith (ARI) y Beatriz Baltroc (unipersonales). El macrismo, en cambio, no envió a ninguno de sus diputados, aunque sí asistieron algunos asesores. En un clima distendido, analizaron el cronograma de los más de cien testimonios programados, que debían finalizar el 15 de febrero.

–El cardenal (Jorge Bergoglio) debe estar preocupado por tu vida nocturna... ¿Ahora cómo vas a hablar del preservativo? –lo gastaron a Enríquez.

Un testigo lo señaló como uno de los legisladores que concurrió al Club Defensores de Belgrano, donde funciona el boliche Millenium. El fiscal aclaró nuevamente que fue a inaugurar una tribuna y que el testigo nunca dijo que él estuvo en el boliche. También Strassera se mostró de mejor humor: “Bueno, por nuestros testigos no se preocupen, que no van a faltar. Los traemos juntos en colectivo desde Arenales al 1600”, bromeó. Así minimizó el escándalo que hubo en la Sala el miércoles cuando un inspector admitió que tuvo una reunión con Ibarra, junto a otros testigos, en la Fundación de Políticas Públicas, que funciona en esa dirección.

Luego de las chanzas, se pensó en agregar cuatro sesiones más: 16, 21, 22 y 23 de febrero. En esos días, hablarán los que faltaron y se podrá sumar alguno nuevo. Se discutió con qué criterio aceptar a los que se agreguen. Smith propuso que sólo se admitan tres más por cada parte. Lo que es seguro es que no va a seguir más allá del 23. Con este cronograma, el 28 de febrero sería el alegato de los fiscales, por la mañana, y el de la defensa, por la tarde. Cada uno contará con dos horas. El 1º de marzo no habrá sesión, dado que es la apertura del período ordinario de sesiones (que esta vez serán inauguradas por el vicejefe a cargo del Ejecutivo, Jorge Telerman). Al día siguiente, se podrán hacer las réplicas a los alegatos de cada parte, aunque no es obligatorio. Se discutió si debían estar acotados en el tiempo. Strassera recordó que el legislador socialista Alfredo Palacios una vez habló 20 horas seguidas y todos esperaron que el suspendido jefe de Gobierno no pretenda seguir su ejemplo. Como el plazo final del juicio es el 14 de marzo, los legisladores deliberarán unos días antes. Ayer se volvió a discutir si debían hacerlo públicamente o en secreto (ver aparte).

Maier avisó que el 1º de febrero reanuda sus funciones como titular del Tribunal Superior de Justicia. A partir del 16 de febrero, pidió que las sesiones sean de 9 a 14. Enríquez anunció que iba a desistir de unos seis testigos que ya faltaron (no irá ni el inspector Pablo Batalla, ni el ex legislador de la Ucedé Julio Crespo Campos) y de otros de esta semana. De tres empleados de la Sindicatura porteña que iban a declarar el martes próximo, solamente hablará uno. Por su parte, Golodny se comprometió a analizar si desestima a alguno de sus testigos (que vendrán en los últimos días). Comparado con las tensas sesiones de la semana, se trató de una reunión amena. El único entredicho se suscitó cuando Strassera dijo que él puede apelar el fallo de la Sala, pero la fiscalía no. Maier paró la discusión que se venía entre Enríquez y Strassera. “Pueden pasar tantas cosas después del juicio”, concluyó.

Informe: Werner Pertot.

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Julio Maier llamó a la reunión con sandwiches de miga y masitas secas, jugo, bromas y café.
 
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