EL PAíS › PREOCUPACION EN EL GOBIERNO POR LA SITUACION EN BRASIL

Efecto banana en la Casa Rosada

En los despachos de Balcarce 50, ayer cundió el temor de que la profundización de la crisis en Brasil precipite la salida de Duhalde del Gobierno. Temores por el acuerdo con el FMI.

 Por Diego Schurman

El Gobierno declaró el estado de “alerta rojo” al considerar que el “efecto Brasil” podría provocar la salida anticipada de Eduardo Duhalde. Así lo confió a Página/12 un secretario de Estado y amigo del Presidente, luego de conocerse los últimos indicadores económicos del país vecino. “Si nuestro principal socio se cae, nos caemos nosotros, no habrá ayuda del Fondo que alcance”, evaluó.
La atención de los medios estuvo dirigida ayer a Uruguay, donde la moneda sufrió una devaluación del 17 por ciento en menos de 24 horas. Sin embargo, fue el sostenido incremento del riesgo país en Brasil, donde el dólar llegó a cotizar 2,80 reales y se registró una fuerte caída en la Bolsa, lo que erizó la piel de Duhalde.
Si bien en Gobierno especulan que la crisis regional terminará acelerando la ayuda financiera del Fondo Monetario, también creen que ese auxilio, sea cual fuere el monto, no será suficiente para frenar la caída de la economía.
“La ayuda nos serviría para el corto plazo. Pero no lograría frenar la recesión ni el desempleo. La crisis brasileña te chupa la plata de la Argentina. Sería un arreglo a lo Pirro. Nos iríamos a la mierda igual”, analizó, con poca diplomacia y mucho tono apocalíptico, un funcionario que suele acompañar a Duhalde a sol y sombra.
El conflicto regional –que entre otras cosas revela la falta de estrategia del Fondo Monetario y de la administración George Bush para Latinoamérica– cambió la agenda del Gobierno, que estaba organizando una salida ordenada de Duhalde del poder.
“La semana que viene será crucial. Hay que seguir atentamente el efecto Lula y ver si el pronóstico de Soros, de que Brasil va camino al default, se cumple. Visto en proyección, nosotros creemos que la Argentina soporta más la falta de un acuerdo con el Fondo que la caída de Brasil”, razonó otro funcionario que también suele recrear el pensamiento del Presidente.
Hasta ahora, en la Casa Rosada se manejaban con dos escenarios: el más optimista, que habilitaba internas abiertas para marzo y generales para setiembre del 2003; y el menos bondadoso, que planteaba internas a fin de este año y generales en marzo del próximo.
Con esas dos alternativas, el ministro del Interior, Jorge Matzkin, y el secretario privado de Duhalde, José Pampuro, vienen recorriendo el espinel justicialista. El objetivo: “contener” a todos los candidatos dentro de la estructura partidaria para fortalecer las chances del PJ.
El plan incluye una cumbre de gobernadores justicialistas para el próximo 30 de junio, que podría madurar este fin de semana, cuando Duhalde se encuentre en Salta con cinco mandatarios norteños: Juan Carlos Romero (Salta), Eduardo Fellner (Jujuy), Gildo Insfrán (Formosa), Carlos Rovira (Misiones) y Carlos Díaz (Santiago del Estero).
La cumbre que imagina el Gobierno debería definir varios aspectos de la interna partidaria. Pero hay una especialmente trascendente: la definición de los nombres de la Junta Electoral, clave para garantizar la transparencia de un proceso al que muchos recelan.
Es por eso, también, que la dupla Matzkin-Pampuro gestiona acercamientos entre todos los sectores internos. Es en ese contexto que se viene pergeñando una cumbre con Carlos Menem. Habrá un encuentro formal, el lunes, durante la inauguración de la planta aceitera Yovilar, en la ciudad riojana de Aimogasta. Pero se intentará otra reunión, menos acartonada y más sincera.
El gestor de la foto del lunes, inimaginada días atrás, también es Angel Maza. El gobernador riojano busca sacar provecho propio y acelerar el pago de una deuda que la Nación mantiene con la provincia. No por nada hubo movimientos similares de su coterráneo Eduardo Menem. La participación de Eduardo Bauzá, en cambio, obedece a razones partidarias: congelar el intento de Duhalde de crear una “comisión de notables”. En el menemismo sospechan que con esa criatura el Presidente buscará manejar a piaccere el proceso electoral interno, ya que en la actualidad, al haber renunciado a todos los cargos partidarios, no podría hacerlo.
El más renuente a un acuerdo es el puntano Adolfo Rodríguez Saá. En la Casa Rosada dan por hecho que jugará sus cartas por fuera del PJ. “Tiene dinero como para hacerlo”, dicen no sin un dejo de maldad. En cambio, tienen alguna expectativa en que el santacruceño Néstor Kirchner no saque los pies del plato, pese a sus amenazas de armar un frente nacional y sus recientes coqueteos con el ARI de Elisa Carrió.
Lo que tienen claro en el Gobierno es la necesidad de acelerar las negociaciones. No quieren dejar nada fuera de control. Ayer mismo, Matzkin visitó a los jueces federales para definir el sistema de internas abiertas y simultáneas aprobado en el Congreso (ver aparte).
“Ahora más que nunca hay que tener todo más o menos definido porque no tardaría demasiado en verse los estragos de la crisis brasileña en la Argentina. Pensar que el FMI podía haber evitado todo esto con 10 mil millones y ahora ni multiplicando esa cifra por diez asegura la tranquilidad de la región. Esta crisis puede ser devastadora”, evaluó un alto funcionario de Gobierno. En otras palabras, el 9 de julio Duhalde no sólo no festejará el fin de la recesión sino que –según reconoce su entorno– hasta podría ver su profundización por el efecto contagio.

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Eduardo Duhalde veía un horizonte módicamente placentero. La crisis brasileña cambió todo.
 
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