SOCIEDAD › LAS VACAS MUTILADAS SON UN ANTIGUO ENIGMA EN ESTADOS UNIDOS

El misterio que siempre se repite

La extraña aparición de animales mutilados, que ayer sumó nuevos casos en Buenos Aires y Santa Fe, es un viejo misterio. Casos idénticos se reportaron en otros países. Hasta el FBI hizo un informe. Sin embargo, no hay una explicación definitiva.

 Por Andrea Ferrari

El misterio de las vacas no es argentino ni nuevo. La historia se repite, casi sin diferencias, en distintas épocas y lugares del mundo. Siempre son animales que aparecen muertos en condiciones extrañas: varios órganos han sido extraídos –ojos, genitales, orejas–, con cortes perfectos. En Estados Unidos las historias se reproducen desde los 70 y existe, incluso, un voluminoso informe del FBI a propósito del tema, que fue desclasificado. Pero las explicaciones son tan variadas como insatisfactorias: desde la acción de animales carroñeros –la teoría con más aceptación oficial en Estados Unidos– a la intervención de sectas satánicas y, en un plano más delirante, el paso de extraterrestres por la Tierra. En cualquier caso, la incógnita, que ahora llegó al país, aún sigue sin una solución definitiva.
Las descripciones llaman la atención por su similitud. El relato de los rancheros norteamericanos parece idéntico al que en los últimos días se oyó en boca de los productores de La Pampa, Buenos Aires o Río Negro. Un cable de la agencia AP de marzo de 1998 reprodujo, por ejemplo, la historia de Jessie González, de Arroyo Hondo, Nuevo México: “González se ocupaba de su ganado cuando se topó con una visión aterradora. En los pastos, uno de sus toros yacía mutilado. Un agujero grande y limpio había sido cortado en el flanco y el ano del animal había sido extraído. Pero la escena era extraña, porque no salía sangre de la herida”.
Historias similares aparecen en Dakota del norte y sur, Minnesota, Oklahoma, Nuevo México, Florida y también en Puerto Rico y en Canadá.
La investigación
En Estados Unidos, el informe del FBI se inició después de que en agosto de 1975 el senador de Colorado Floyd Haskell solicitara la intervención de la agencia debido a las numerosos denuncias en la región de animales mutilados. “Los rancheros y residentes rurales de Colorado están preocupados y asustados por estos incidentes –dice una carta de Haskell que está incluida en ese informe, el que ahora puede ser consultado por Internet–. Las extrañas mutilaciones son alarmantes en sí mismas: en virtualmente todos los casos, la oreja izquierda, el ojo izquierdo, el recto y los órganos sexuales de cada animal fueron cortados y la sangre drenada, pero no quedan rastros de sangre en el piso y no hay huellas.”
Inicialmente, el FBI se mostró reacio a participar de la investigación y le hizo saber a Haskell que como no había delito federal en juego la agencia no podía intervenir. Sin embargo, la sucesión de casos hizo que el FBI nombrara al agente especial Forrest Putman, en Albuquerque, para analizar la cuestión. Esa investigación nunca obtuvo resultados sustantivos.
Aun así, en 1979 se realizó a instancias del senador de Nuevo México Harrison Schmidt una reunión en la que participaron unas 180 personas, entre agentes, investigadores, productores rurales y periodistas. Schmidt señaló allí que, paralelamente con la aparición de animales mutilados, se había reportado la presencia de helicópteros no identificados. Otros investigadores se refirieron a esas aeronaves, pero nadie aportó datos concretos. También estuvo presente el agente de policía de Nuevo México Gabe Valdez, quien dijo haber investigado 80 casos de animales mutilados y se declaró convencido de que las mutilaciones no eran obra de predadores por el tipo de cortes. Las teorías de Valdez iban más allá: según figura en el informe del FBI, el policía sostenía que a las vacas se las izaba con cadenas en helicópteros y se las llevaba a otros sitios donde se practicaban las mutilaciones. También decía creer que se trataba de “una operación clandestina de la CIA o el Departamento de Energía, posiblemente conectada con algún tipo de investigación en armas biológicas”.
En 1980, el FBI nombró a Kenneth Rommel al frente de una Unidad Especial de Investigaciones sobre las mutilaciones animales. En una carta al director del FBI, Rommel consideró que “las fuentes más creíbles atribuyeron este daño a predadores normales y la actividad de carroñeros. Sin embargo, ciertos segmentos de la población lo adjudican a otras causas, como Ovnis o una gigantesca conspiración gubernamental”. Finalmente, ésa fue su conclusión: que no hubo nunca información “que justifique la creencia de que los animales fueron intencionalmente mutilados por seres humanos”.
Las hipótesis
Tras el cierre de la investigación del FBI, hubo centenares de casos más en distintos puntos de Estados Unidos. Las descripciones son parecidas y las explicaciones también. Las principales hipótesis son:
- Los carroñeros. Rommel dio a conocer más tarde los detalles de su teoría: los animales mueren por enfermedad, edad, el impacto de rayos o la ingestión de plantas venenosas. Sus cuerpos son entonces depredados por pájaros que se comen los tejidos blandos, como ojos o genitales. La expansión post-mortem de gases internos puede abrir agujeros en los tejidos, lo que daría lugar al extraño aspecto de las heridas. No hay sangre porque se secó antes de que se descubra el cadáver. Quienes refutan esta teoría sostienen que los cortes están hechos con instrumentos quirúrgicos y que en algunos casos exámenes de laboratorio mostraron la presencia de sustancias químicas o de elementos que aplican calor. Además, no se explicaría por qué los casos se repiten en ciertas áreas en particular.
- La secta satánica: un grupo de investigadores en Nuevo México concluyó que había grupos satánicos clandestinos que sacaban los órganos para sus ritos, pero nunca hubo detenciones en este sentido.
- La conspiración oficial: esta teoría se apoya en la idea de que el FBI “tapó” las evidencias y en los supuestos helicópteros no identificados.
- Los extraterrestres: es la más absurda de las hipótesis, pero posiblemente la que más adeptos encuentra.

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Una de las vacas encontradas en Choele Choel, Río Negro, con signos de mutilación.
 
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