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Duhalde y Lavagna prometieron, otra vez, que no habrá bonos compulsivos

Frente al desinterés de los ahorristas en canjear depósitos por bonos, anunciaron incentivos adicionales. Economía envió un mensaje a la Corte Suprema para que termine con el “goteo” vía amparos.

El presidente Eduardo Duhalde aseguró ayer que “no va a haber bonos compulsivos”, solución por la que presionan los bancos, después del fracaso de la licitación de bonos 2005. El Ministerio de Economía, en tanto, ratificó esa decisión y anunció incentivos adicionales para quienes decidan canjear sus ahorros atrapados en los bancos por bonos. El equipo de Lavagna también envió un mensaje inequívoco a la Corte Suprema para que clausure la salida de depósitos vía amparos. El comunicado afirma que si bien la reglamentación del decreto 905, para la compra de autos y bienes con bonos, ya está lista, “no ha sido puesta en vigencia en virtud del impacto negativo que generan los retiros de fondos vinculados a las acciones de amparo”.
“Se advierte claramente que los ahorristas han mostrado poco interés, decidiendo quedarse en pesos en caja de ahorro y cuenta corriente”, reconoció, en un largo comunicado emitido ayer, el Ministerio de Economía. E identifica dos causas fundamentales: por un lado, “han sido pocas las entidades que ofrecieron activamente los bonos”; por el otro, “el hecho de que todavía permanezca abierta la vía de los amparos judiciales”.
Sea como fuere, apenas el 1 por ciento de los fondos atrapados en cuentas a la vista fueron transformados en BODEN 2005, el bono a tres años en dólares. Según las cifras difundidas por Economía, los ahorristas hicieron ofertas por 103 millones de dólares, pero el Gobierno sólo aceptó canjear por títulos 23 millones a una cotización de 2,75 pesos por dólar, porque consideró que un valor menor afectaría los números fiscales.
El mecanismo para acceder a dicho bono era un tanto difícil de entender para los ahorristas no avezados en temas financieros, ya que debían ofertar el precio del dólar que estaban dispuestos a pagar (con un piso de 1,40) para canjear sus pesos atrapados en el corralito de las cuentas a la vista por bonos en dólares a tres años. Y el resultado era incierto, porque dependía de la decisión que tomara Economía.
Por este motivo, ayer se decidió postergar hasta el 16 de julio la posibilidad de optar por este bono y se avisó de antemano que el precio de compra de los dólares será el mismo de la licitación que concluyó el viernes: 2,75 pesos. A este título también pueden acceder aquellos que cuentan con plazos fijos
reprogramados inferiores a los 10.000 dólares. El 16 de julio es la fecha en que supuestamente vence la posibilidad de trocar plazos fijos reprogramados por los bonos en dólares a 10 años y en pesos a 5 años (ver aparte).
El nulo interés de la gente por aceptar los bonos renovó en los últimos días el embate de los bancos para que se implemente un bono compulsivo, el proyecto que impulsaba Remes Lenicov y fue archivado por la oposición del Congreso y de los propios ahorristas. Por esta alternativa también presiona el Fondo Monetario, que cuestiona que el Banco Central planee emitir 7000 millones de pesos extra hasta fin de año para financiar la salida de depósitos y evitar así la caída de bancos.
Por eso, ayer tanto el Presidente como el propio Lavagna se preocuparon enfrentar la catarata de versiones y rumores lanzados desde los bancos. “No va a haber bonos compulsivos, Lavagna me va a informar los incentivos que podría haber para los ahorristas”, afirmó Duhalde. E insistió con que uno de esos incentivos sería “la posible compra de bienes del Estado”.
A su vez, el subsecretario de Financiamiento, Leonardo Madcur, defendió el hecho de que los bonos sean optativos. “Para nosotros lo importante era que la gente pudiera tener una alternativa de inversión para elegir. Esto no es un fracaso ni un éxito, sino una decisión de los ahorristas”, sostuvo. Y ensayó una interpretación curiosamente optimista sobre el bajo nivel de participación en el canje de bonos: “Está mostrando una tendencia que no deja de ser positiva, porque es la idea de mantener los depósitos en pesos y en las entidades”, señaló.

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Ministro de Economía, Roberto Lavagna. La mira de los banqueros.
Sólo quienes quedaron atrapados en bancos suspendidos prefieren los bonos del Estado.
 
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