EL PAIS

La mirada de tres intelectuales

HORACIO GONZALEZ.
Un autoexamen

Patético es lo que sin saberlo presenta un lenguaje fervoroso que no tiene verdaderas condiciones para manifestarse. El fervor queda pataleando en el aire, abriendo su capullo a la tragedia. Hugo del Carril entonaba la Marcha Peronista mientras la televisión mostraba la batalla, ya caracterizada como de “San Vicente”. Y ya incorporada a una interpretación que acarrea la palabra fatídica: “Ezeiza”. Estos acontecimientos ofrecen lo que la Argentina ha visto hasta el hastío, un lenguaje de reconciliación y otro que le subyace y que lo absorbe, de guerra y de facción. Lo patético. Esta dualidad imposible de superar no es un consuelo ante contradictorios dioses, sino el patetismo que pone a toda devoción en falsa escuadra, a todo entusiasmo girando en el vacío. Es urgente destituir la atmósfera cíclica. El aspecto ritual y museístico de los actos de San Vicente reclamaba nuevas dimensiones de la memoria social argentina. El capítulo postrero del peronismo, el fantasma de los venerables sarcófagos argentinos precisa oratorias, otros emplazamientos, otras invocaciones. Sospecho que si no se trabaja para ello –un autoexamen de índole moral, intelectual, metodológico, filosófico– el destino colectivo quedará gravemente comprometido. Es preciso construir un nuevo lenguaje político, lúcido, emancipador, valiente. Que desvíe, que impida la tragedia.

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NICOLAS CASULLO.
Los batatas

Con los hechos del acto de ayer en San Vicente y los de la semana pasada en el Hospital Francés, reapareció en escena el viejo peronismo de derecha sindical, patoteril, que parecía ya no tener lugar en la política cotidiana. Se incorporó al presente como espectro de un peronismo que entró en ocaso y descomposición hace años, en donde su única forma de mostrarse nuevamente es detrás de un mito como el de Perón, que ya ni siquiera provoca conmoción en la juventud ni en la sociedad, porque se lo reconoce casi como una leyenda. Pero este tipo de política violenta, que aparece nuevamente con los rasgos “batatas” que ofrecen el peronismo oficial de la capital y el de la provincia de Buenos Aires no le aporta nada al país. Porque no se trata ni siquiera de una puja entre ideas de derecha y de izquierda, sino de simple violencia de grupos de choque, que movilizan los sectores burocráticos retrógrados del viejo peronismo. El Gobierno cometió una grave equivocación, un error de lectura política al colgarse de un acontecimiento que forma parte de una liturgia que ya significa poco para la sociedad, era un acto con un valor simbólico relativo, hueco y vacío. En el análisis creo que Kirchner se vio condicionado por los mismos sectores internos del partido que

hubieran visto su ausencia como un acto de arrogancia que no dejarían pasar.

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RICARDO SIDICARO.
Fragmentación

El acto resultó altamente anacrónico. El peronismo de hoy no tiene la vitalidad y la fuerza política de la que gozaba. El peronismo como idea ya no convoca. Lo que pasó ayer es la consecuencia de la caída de las ideas peronistas que caracterizaban al Movimiento. Perón las tenía en su primer gobierno, pero las fue perdiendo progresivamente con el paso de los años. Que Carlos Menem haya sido presidente en representación de estas ideas es un signo inequívoco de la culminación de un proceso de degradación de los ideales peronistas que ya no existían. Dentro de este panorama Kirchner tiene una situación complicada, porque si bien es indiscutible que tiene un gran apoyo popular como consecuencia de algunas medidas que ha tomado su gobierno, se encuentra con esta descomposición que no es más que el reflejo de la fragmentación en que se encuentra la sociedad, y como ejemplo tenemos también al radicalismo. Pero al representar al peronismo en el poder, él se encuentra con intermediarios escasamente politizados, sin ideología ni encuadramiento, como la burocracia sindical o la burocracia territorial. Cada uno de los sectores que integran hoy el peronismo le otorga un significado diferente a esas ideas, y van detrás de lo que consideran propio. Esto muestra la dimensión del sentido de fracción que existe.

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