EL PAíS › URUGUAY ACUSO DE COACCION, ARGENTINA NEGO DAÑOS

Con gruñidos diplomáticos

Los buenos modales no son precisamente sinónimo de gestos amistosos. Y de eso pudo dar cuenta ayer el Tribunal Internacional de La Haya al escuchar cómo Uruguay, con tono atildado, acusó a Néstor Kirchner lisa y llanamente de “chantaje”. Es que, a los ojos del país vecino, el Presidente utiliza los cortes de ruta para producir un daño económico. La Argentina no sólo desestimó esa acusación, recordando la oposición del mandatario a los bloqueos, sino que además expuso estadísticas para demostrar que ni el comercio ni el turismo han sido afectados por la protesta.

El nuevo cruce se produjo en Holanda, en la segunda y última audiencia ante la corte de La Haya. Ahora Uruguay y Argentina deberán esperar hasta la segunda quincena de enero, período en el que, se estima, se conocerá el fallo del tribunal internacional.

Montevideo pidió un día más de audiencia. Si en la primera jornada había acusado a Kirchner de “pasividad” con los cortes, ayer directamente intentó demostrar, a través de una nueva construcción jurídica, que los asambleístas de Gualeguaychú representan una fuerza de choque del gobierno argentino. Los representantes uruguayos Héctor Gros Espiell, Alan Boyle y Luigi Condorelli consideraron que el gobierno argentino definitivamente convalida esa acción en forma de “chantaje” y “coacción”.

“Argentina hace por medio de la asamblea lo que no puede por la vía jurídica”, aseveraron las voces uruguayas en uno de los momentos ríspidos que tuvo la exposición matutina que los emisarios de Tabaré Vázquez hicieron durante una hora.

Para Uruguay el objetivo final de los bloqueos es impedir la construcción de la pastera Botnia mediante un estrangulamiento económico. Con ese argumento, buscaron justificar su presencia ante la corte de La Haya, cuya autoridad se limita a las controversias surgidas en el marco del Tratado del Río Uruguay.

La corte aún se encuentra analizando la “cuestión de fondo”, o sea la construcción de fábricas de pasta de celulosa en la ciudad uruguaya de Fray Bentos. Para la Argentina, Montevideo vincula de manera “artificial” los bloqueos con la edificación de las pasteras con el propósito de buscar una instancia judicial favorable.

En ese sentido, Argentina ya echó mano al Tratado de Asunción para insistir en la estrategia de correr de escena a la corte de La Haya. Es que el propio tratado de marras impide recurrir a dos órganos por el mismo tema y, vale recordar, Uruguay ya hizo uso del mismo ante el Tribunal Arbitral del Mercosur.

Amén de insistir sobre la “incompetencia” de la corte para abordar la medida cautelar presentada por Uruguay, la delegación argentina se ocupó de contestar todas y cada una de las acusaciones de sus pares uruguayos.

“Argentina rechaza absolutamente la afirmación del Uruguay que indica que es el gobierno de Argentina el que alienta los cortes (...). Por lo tanto rechaza la acusación del chantaje”, señaló la cabeza de la delegación argentina, Susana Ruiz Cerruti.

En ese sentido, puso sobre la mesa declaraciones formuladas por Kirchner contrarias a los bloqueos que reprodujeron los medios nacionales. “No estoy de acuerdo con los cortes, pero si alguien quiere que reprima no lo haré”, fue la frase del Presidente que ayer se reprodujo en La Haya. En rigor, como dijo otro miembro de la delegación argentina, Marcelo Cohen, Uruguay no dio ningún indicio que demuestre que el gobierno de Kirchner induce los cortes.

Ruiz Cerruti, enojada por la postura “agresiva” de Uruguay, también se ocupó de refutar la idea de que los cortes vienen produciendo daños económicos. “Los números globales durante los cortes muestran un crecimiento del comercio bilateral”, señaló Ruiz Cerruti junto a los otros dos miembros de la delegación: Marcelo Cohen y Alain Pellet.

Para refrendar los dichos, Argentina apeló a cifras del Cepal y Aladi, que demuestran un crecimiento del PBI uruguayo del orden del 7 por ciento anual. Hasta se reprodujo un textual de la página web de la presidencia de Tabaré Vázquez donde se asegura que la economía “marcha muy bien”. Una manera de desactivar la hipótesis de “daño irreparable” que esgrimen los uruguayos.

No obstante los números globales de Uruguay, Ruiz Cerruti buscó profundizar su teoría haciendo un repaso de la evolución de Ence y Botnia, las dos pasteras en cuestión. Sobre la primera dijo que se relocalizará en la propia República Oriental y sin ningún tipo de problemas ni daños, mientras que la firma finlandesa avanza su construcción a paso raudo en la ciudad de Fray Bentos sin impedimento a la vista. Dicho de otro modo: no ve en la economía uruguaya el efecto de los cortes que, por cierto, no afectan todas las rutas terrestres y tienen incidencia nula en las conexiones aérea y marítima.

Al final, Ruiz Cerutti hizo notar además que, de los actores del conflicto, “fue permanentemente Argentina” la que hizo “gestos concretos” para procurar una solución por medio del “diálogo”. La diplomática recordó que “Argentina no sólo está de acuerdo” con la tarea “facilitadora” de diálogo que inició el rey Juan Carlos de España “sino que fue la que la pidió, con la aceptación de Uruguay”.

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Susana Ruiz Cerruti, al timón del equipo argentino en La Haya.
 
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