EL PAIS › DENUNCIAN ASESINATOS Y PERSECUCIONES A OPOSITORES EN MERLO

Una mancha oscura que se extiende

Un caso salió a la luz semanas atrás, durante un acto de Kirchner. Las denuncias ya llegaron al gobierno nacional y al provincial.

 Por Miguel Jorquera y Adriana Meyer

En el momento más inspirado de su discurso, el presidente Néstor Kirchner escuchó gritos que provenían del público. A pesar de los vallados y del estricto control, tres mujeres reclamaban justicia por el asesinato del joven Matías Silva. Fue el pasado 14 de marzo durante la inauguración de una escuela especial en San Antonio de Padua y estaban todos en el palco: los candidatos oficialistas, el gobernador Felipe Solá y el anfitrión, Raúl Othacehé, que miraba impávido la escena. Las señoras vociferaban el nombre del intendente de Merlo y lo habían escrito en una pancarta, como responsable de su tragedia. Con ese gesto lograron hacer visible sólo uno de una veintena de casos similares que sus ex opositores políticos detallaron en una prolija carpeta y entregaron a la Secretaría de Derechos Humanos, nacional y provincial; y a la Procuración bonaerense. Estas historias tienen como denominador común la escasa edad de las víctimas y su vinculación con la policía y el poder político. Consultado por Página/12, el vocero del intendente, Víctor Rumulo, prefirió el silencio.

El aparato de campaña funcionaba aceitado y, de pronto, Kirchner perdió la hilación de su discurso. En medio de un ataque de llanto, Liliana González clamaba por la muerte de su hijo, junto a la abuela y la tía del chico. El Presidente le pidió que esperara y cuando terminó el acto estuvo algunos minutos con ella. Según pudo reconstruir Página/12, los hombres de Othacehé “zarandearon” a las mujeres, e incluso a una secretaria del Presidente que tomaba nota, pero valió la pena. Al día siguiente, González fue recibida en la Casa Rosada y luego derivada al Programa Antiimpunidad, que la contactó con un abogado. Matías murió en las vías del Sarmiento el 17 de febrero, pero su cuerpo apareció tres días después. Este diario quiso saber si en el programa sabían de la carpeta. “Acá tenemos unos veinte casos de Merlo, de un total de tres mil que estamos siguiendo”, respondió Luis Bordón, a cargo del organismo.

Tanto en la Secretaría de Derechos Humanos nacional como en la bonaerense sostuvieron que no tienen una “carpeta”, pero sí casos con denuncias de ese municipio. Por su parte, la procuradora María del Carmen Falbo dijo haber recibido a organizaciones sociales de Merlo que le traían denuncias y, según explicó uno de sus allegados, las remitió al fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate.

En su edición de ayer, Página/12 publicó una entrevista al padre Raúl Vila, de 71 años, convertido en el referente de un abanico que abarca desde las organizaciones sociales K hasta partidos de izquierda.

En las últimas elecciones presidenciales, Othacehé quiso probar suerte en las huestes de Adolfo Rodríguez Saá. Fue entonces que un sector del kirchnerismo local compiló las denuncias que circulan desde hace más de una década por Merlo. Tras la ruidosa derrota del puntano, el Vasco, como le dicen, acudió a la Casa Rosada junto a otros intendentes que no se habían alineado con el patagónico. Cuentan los denunciantes que las carpetas fueron a parar al fondo de los cajones y las acusaciones quedaron neutralizadas al dividirlas en diferentes expedientes judiciales.

La persecución sistemática que opositores políticos y militantes sociales dicen venir sufriendo se extendió también a los periodistas locales. No son pocos los que tuvieron que abandonar Merlo, incluso exiliándose fuera del país.

Sin embargo, los que se quedaron coinciden en que éstos son algunos de los casos denunciados más emblemáticos:

- Noelia Castro (16 años) fue violada y su cuerpo fue colgado de un árbol. Su familia responsabilizó a una pandilla con protección policial.

- Leonardo Romero (19) apareció también colgado de un árbol con una goma en el cuello, con su dinero en su bolsillo y la bicicleta tirada a su lado. Los familiares acusaron a la policía del barrio Matera.

- Marisa Araujo (16) fue asesinada en agosto de 1999. Persiste el interrogante sobre cómo desaparecieron las uñas del cadáver y la ropa manchada con sangre. La Justicia sobreseyó a los dos acusados.

- Luis Acosta (18) murió en un hecho confuso. Su familia involucra a un conocido ladrón, alias el Ruso, ligado a medios políticos y policiales.

- Fabián Riquelme (18): en su muerte, los familiares identifican a los integrantes de una barrita, vinculada con un puntero político.

- Ezequiel Ezpitaleri (19) falleció de un balazo en el rostro tras 6 horas sin atención médica. El autor sería un ex agente de la Policía Federal que frecuenta el ámbito político.

- Juan Elisabur (20) recibió un tiro en el pecho y murió sin atención.

- Arnaldo Silva (17) apareció ahorcado y sus familiares denuncian “instigación”, y responsabilizan a la comisaría 1ª de Merlo por haberlo arrestado sin motivo y haberlo encarcelado con delincuentes comunes, siendo menor. El y su madre militaban en organismos de derechos humanos.

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El intendente de Merlo, Raúl Othacehé, recibe acusaciones de varios sectores.
Imagen: Fabian Gredillas
 
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