EL PAíS › SECUELAS DE LA TOMA DEL MINISTERIO DE DESARROLLO SOCIAL

Scioli contra los “violentos”

El gobernador bonaerense criticó la actitud de los piqueteros que ocuparon la sede de un ministerio. Los organizadores reconocieron destrozos, pero atribuyeron la reacción a una encerrona de la policía.

 Por Alejandra Dandan

“Si en cualquier lugar del mundo uno entra a un ministerio o a un edificio público con armas y con bombas y destroza todo, ¿qué pasa? ¿no pasa nada?.” Tal vez como un anticipo de lo que vendrá, el gobernador de la provincia de Buenos Aires convocó temprano a la televisión para mostrar el escenario destrozado del Ministerio de Desarrollo Social. A un día de la toma del edificio, Daniel Scioli definió de “violentas” a las organizaciones piqueteras que lo tomaron y criticó la actuación de la Justicia porque los dejó en libertad. En diálogo con Página/12 los organizadores de la toma reconocieron destrozos pero lo atribuyen a una encerrona provocada por la policía. El futuro de los movimientos sociales y la interna del PJ bonaerense se cuelan en el trasfondo político.

Hasta el lunes no había habido otras protestas como estas. Sólo se recuerda una toma cuando Aníbal Fernández era ministro de Trabajo de Eduardo Duhalde. Lo que esta vez desconcertó a los funcionarios del ministerio, sin embargo, fue la violencia de la ocupación y la sorpresa, porque no recibieron información anticipada de la movilización.

A la mañana temprano, las cámaras relevaron parte de lo que quedó, ese escenario que una de las empleadas describió como tierra arrasada después de una explosión con restos de comida hasta estampados contra una pared. Entre el primero y el cuarto piso fueron los lugares por donde pasaron las organizaciones. Allí quedaron vidrios rotos, se destrozaron las puertas, se astillaron maderas y se sacaron hasta los picaportes de las puertas. Quedaron computadoras tiradas en el suelo, se arrancaron las cañerías de los baños y se rompieron todos los expedientes que fueron apareciendo en el camino donde se tramitaban subsidios. En las paredes, quedaron pintadas de aerosoles donde dijeron que los derechos humanos también son para los pobres. En los agujeros de los ascensores, detrás de las puertas de acero herméticas que fueron abiertas tiraron escritorios, sillas y matafuegos. Cayeron armarios y los empleados entraron en crisis cuando intentaban huir porque se encontraron con las puertas trabadas por los muebles. En ese piso apareció una caja de cartón con siete botellas de molotov, muy difícil de trasportar. Y otra bomba había estallado sobre uno de los tres policías heridos. Las organizaciones no robaron nada. No tocaron ninguna de las carteras de los empleados donde estaban sus sueldos recién cobrados.. Con esos datos, todavía vale la pregunta de qué sucedió.

El MP 29 de Mayo es una de las organizaciones nacidas con la crisis de 2001, pero en los últimos años se acercó al kirchnerismo. Fue parte de los movimientos sociales no peronistas que buscó y busca quitarle fuerza desde ahí a los viejos caciques del PJ bonaerense. Tuvieron relación con Felipe Solá y con Néstor Kirchner. Les facilitaron recursos para financiar ocho microemprendimientos de textiles y recursos para mantener un programa de educación a distancia para 400 personas. Dos meses atrás, esa relación empezó a cambiar. La provincia le sacó parte de los subsidios y dicen que Daniel Scioli irá por más. Por esa razón, el viernes estuvieron por primera vez con un asesor del nuevo ministro de Desarrollo Humano, Daniel Arroyo.

“Le planteamos nuestra voluntad de diálogo, y les dijimos que tenemos responsabilidades personales con la gente y que esperábamos una reunión con la presidenta, con el ministro o el gobernador: si fuimos útiles durante cuatro años, que nos digan qué conseguimos de acá para adelante”, sintetizó a Página/12 Daniel Rodríguez, de la organización en una línea que acentúa la distancia de las dos zonas de fronteras.

En su versión, la toma no fue como se dice que pasó. A las 9.30 del lunes, dice, tuvieron una nueva reunión en el ministerio, esta vez con Arroyo, y le entregaron un petitorio. El ministro les ofreció participar de una mesa de diálogo, ellos se mostraron dispuestos y amables aunque, dijeron, había una movilización en marcha. La reunión terminó y “cuando salimos había dos camiones de Infantería en la puerta mientras unos 140 compañeros que fueron los primeros que llegaron, se encontraron con que los fueron a reprimir con balas de goma y la mayoría lo que hizo fue tratar de cubrirse”.

Luego entraron en el ministerio. Los destrozos dicen que fue producto del escape de la policía. Al final de las negociaciones, 57 personas pasaron por la fiscalía de Ana Medina. Ocho eran menores y la fiscal dejó al resto en libertad, pero el sciolismo luego le pasó factura. “Acá estamos frente a un grupo de violentos”, dijo Scioli. “Los detenidos están como si no hubiese pasado nada” pero aclaró que “no me voy a meter en temas de la Justicia”. Su ministro de Justicia de todos modos Ricardo Casal se reunió con la fiscal. Ella confirmó luego que “algunos testimonios indican que podrían haberse efectuado disparos al aire, pero –dijo– lo confirmarán los informes”. A las tres de la tarde de hoy en el Bauen se reúnen los piqueteros oficialistas y no oficialistas para empezar una discusión que parece larga.

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El gobernador Scioli les mostró a los medios los destrozos provocados durante la toma.
 
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