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“Castells se hace el desafiante, pero al final hace lo que queremos”

El macrismo elogió al dirigente piquetero porque dijo que iba a “avisar” cuando hiciera manifestaciones. Ayer hubo dos marchas. La otra fue organizada por CUBA. Por ésa se abrió una causa porque hubo gente “con capuchas y palos” y por impedir el tránsito.

 Por Laura Vales

Dos marchas piqueteras cruzaron el centro de Buenos Aires, en reto a la decisión macrista de controlar las manifestaciones sancionando a quienes realicen protestas sin previo anuncio. Los piqueteros no pidieron permiso, pero marcharon dejando carriles abiertos al tránsito y, después de formular variadas declaraciones de guerra contra el gobierno porteño, se entrevistaron en la jefatura de Gobierno con funcionarios de Mauricio Macri. Luego del encuentro, Raúl Castells anunció que no pedirá permiso para marchar pero que avisará cuando decida hacerlo y fue elogiado por el gobierno porteño. Una fiscalía contravencional abrió una causa contra los dirigentes de la Coordinadora de Unidad Barrial porque hubo manifestantes “con capuchas y palos” y por impedir el tránsito en un tramo de su protesta.

Raúl Castells encabezó la primera de las movilizaciones. Megáfono en mano, ya en la largada arrancó fuerte contra Macri y le dedicó la movilización a “la monarquía del señorito de Punta del Este”. Mientras se acercaba a la Plaza de Mayo con críticas por el estilo (“son el gobierno de la oligarquía”, “los antiguos socios de la dictadura”), el titular del MIJD desafió al jefe de Gobierno porteño para ver si se animaba “a meter presa a esta gente”. Pero desde el gobierno porteño, el procurador Pablo Tonelli, que hizo de portavoz del macrismo, relativizó el peso de sus declaraciones y lo corrió por izquierda: “Castells se hace el desafiante, pero a su manera nos avisó de esta marcha. Y ahora está dejando libre la mitad de la calle al tránsito. A fin de cuentas, hace lo que nosotros queremos”, consideró el funcionario.

La columna del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) fue desde Constitución hasta la Jefatura de Gobierno porteña con una batucada en la primera fila, que tenía como atracción a varias chicas bombistas, seguida de una cuadra de desocupados. La Policía Federal hizo un cordón a su costado, garantizando que quedaran siempre carriles libres al tránsito. Un efectivo de civil intentó filmar la marcha, pero tuvo que retirarse ante las quejas que los fotógrafos hicieron al responsable del operativo. “Si es policía, pónganle un chaleco para identificarlo, porque después los piqueteros nos toman a nosotros por servicios”, plantearon en la discusión. Detrás de los últimos manifestantes, cerraron el operativo de acompañamiento policial cinco celulares, un hidrante y un camión de bomberos.

La segunda movilización, de la Coordinadora de Unidad Barrial-MTR, fue similar pero con matices que, al parecer, terminaron haciendo la diferencia y por la que se abrió una causa contravencional: los manifestantes se demoraron en los cruces de avenidas y pusieron en la cabecera una fila de piqueteros con las caras tapadas y con palos. También ocuparon durante tres cuadras todos los carriles de la avenida Belgrano, lo que les habría valido el inicio de la contravención de la fiscalía de turno.

El lunes, el fiscal general porteño, Germán Garavano, había anticipado sanciones a los dirigentes que realizaran movilizaciones sin pedir permiso al gobierno de la ciudad y obstruyeran el tránsito. La medida se basa en el artículo 78 del Código Contravencional de la Ciudad, que castiga con uno a cinco días de trabajo de utilidad pública o una multa de doscientos a un mil pesos a quien “obstruya la vía pública” sin avisar a la autoridad pública con anticipación. La iniciativa de los fiscales es respaldada por Macri como parte de su estrategia de un mayor control sobre las protestas en la ciudad.

Al margen de las actas labradas por los fiscales, tanto Castells como Oscar Kuperman, de la Coordinadora de Unidad Barrial, se reunieron en la Jefatura del Gobierno porteño con el jefe de despacho de Macri, Jorge Alves. Dejaron allí sus reclamos (Castells por la reapertura del comedor de Puerto Madero, Kuperman por cupos en las escuelas, y viviendas) y quedaron en tener una nueva reunión en los próximos días.

Kuperman dijo que se enteró de la contravención levantada en su contra varias horas más tarde. “En el gobierno de la ciudad me dijeron que no había nada, pero parece que después el fiscal se ocupó de hacerlo. La verdad, no me veo limpiando los baños de una escuela”, fue el comentario del dirigente piquetero.

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Los piqueteros de Raúl Castells marcharon dejando carriles abiertos al tránsito.
Imagen: Rafael Yohai
 
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