EL MUNDO

La campaña se traslada a los casinos de Las Vegas

Las elecciones primarias de Estados Unidos llegan hoy a Nevada, donde el apoyo sindical es decisivo para los demócratas y Romney es el amplio favorito de los republicanos.

 Por Antonio Caño *
desde Las Vegas

Ni urnas ni instrucciones de voto, ni propaganda electoral. Nada en el Hotel Bellagio de Las Vegas indica que el que fue el célebre escenario de la película Ocean Eleven va a ser hoy uno de los distritos electorales en los que Hillary Clinton y Barack Obama se juegan la presidencia de Estados Unidos. Anoche, la ex primera dama mantenía una ventaja entre los latinos, pero el resultado final seguía siendo incierto. Entre los republicanos, el favorito es el mormón Mitt Romney.

Todo sigue como un día más en el Bellagio. Miles y miles de máquinas de apuestas, ruletas, mesas de poker, dados, black jack, un continuo desfile de camareras vestidas de conejitas, de musculosos guardias de seguridad, procesiones multiculturales de gente en busca de un sueño, arrastrados por una adicción o una simple curiosidad. Un paisaje infinito de caras de angustia, excitación y cansancio observadas por los rostros curtidos de los que reparten cartas o recogen los vasos vacíos y las fichas ganadas. Siempre bajo los focos rojizos. Nunca es de día ni de noche aquí. Es la orgía sin fin.

Esto es Las Vegas, la patria del ludópata, un monumento nacional americano. El propio Bellagio, junto al Flamingo, The Mirage, el Caesar’s Palace, el MGM y el Bally’s forman, entre otros, una célebre línea de hoteles –The Strip– en la que se ha escrito parte de la historia de este país, quizá no la más heroica, pero sí una de la que tampoco nadie se avergüenza.

Pero The Strip sigue siendo esa brillante línea de luz y color en medio del desierto que fascina a sus visitantes, enriquece a los inversores –más de 25 mil millones de dólares de beneficios el año pasado– y da de comer a cientos de miles de familias. Mal terreno para Obama, que en el pasado –como ahora se encarga de recordar Clinton– ha rechazado el juego por razones morales. Pero, eso sí, un terreno con méritos suficientes como para que estos hoteles y casinos, con su discutible estética, entren hoy de lleno en el proceso de selección de candidato presidencial.

Así lo decidió el Partido Demócrata el verano pasado para facilitar la participación de los cerca de 100 mil trabajadores de esta industria. Un 10 por ciento de los delegados tiene que elegirse hoy en los nueve hoteles que han sido designados como centros de votación. Esto estuvo a punto de no ocurrir porque el sindicato de maestros, que apoya a Hillary Clinton, había denunciado ante los tribunales la creación de estos nuevos distritos electorales después de que el principal sindicato de la hotelería manifestara su apoyo a Barack Obama. Finalmente, el juez se pronunció el jueves pasado a favor de la celebración de caucus en los casinos.

Celebrar un caucus en un casino no es, por otra parte, como hacerlo en Iowa. Allí, acudir a un caucus es un signo de identidad regional que se adquiere desde niño. Aquí casi nadie lo ha hecho antes y, desde luego, nunca en un casino. Hace cuatro años, menos de 10 mil personas acudieron a los caucus, en otras palabras, el 2 por ciento del censo.

Esta es también la primera vez para Teresa, camarera de The Venetian, un hotel tan presuntamente renacentista como cualquiera pero, al menos, sin volcanes que entran en erupción a medianoche. “La verdad es que yo no sé todavía qué hay que hacer allí, dicen que hay que discutir durante casi dos horas; no sé, ya me lo dirán, me hace mucha ilusión votar por primera vez”, cuenta. Todavía no está decidida por Obama ni por Clinton. Sabe que su sindicato se ha pronunciado por el joven senador de Illinois, pero asegura que tiene libertad para votar por Clinton.

Teresa –como muchos otros latinos, que son cerca de la mitad de la fuerza laboral de Las Vegas– tiene ciertas reservas para votar por un negro. Latinos y negros llevan años compitiendo dentro de la misma franja social y ambas comunidades han acumulado rencores que no son fáciles de olvidar. Una encuesta publicada ayer por el diario Las Vegas Review-Journal le daba a Clinton 32 puntos de ventaja entre la población de origen hispano.

“Lo más importante no es por quién votamos. Muchos de mis compañeros están ahora muy involucrados porque ven que empezamos a contar, eso es lo que importa”, destacó Teresa, nacida en Hermosillo (México), pero ciudadana estadounidense desde hace una década.

David Damore, un profesor de la Universidad de Nevada, explica que Las Vegas ha sido visto ahora como “un lugar de tránsito y de turismo”. “Nadie ha querido perder el tiempo viniendo aquí a hacer política”, afirmó. Esta vez es distinto. En esta apretadísima campaña electoral cualquier victoria puede pintarle a un candidato la cara de favorito. Obama y Clinton han hecho, por tanto, todos sus esfuerzos. No así los republicanos. Sólo Mitt Romney ha venido a Nevada y él va a ser el probable vencedor, aunque sin gran repercusión en el resto de la campaña.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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The Palazzo, un hotel-casino inaugurado ayer en Las Vegas.
Imagen: AFP
 
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