EL PAIS › URIBE, CORREA Y CHAVEZ NO ABANDONARON SU PELEA EN LA CUMBRE

El clásico de la región también se jugó en Perú

 Por Carlos Noriega

Desde Lima

La tensión entre Colombia, Venezuela y Ecuador por el tema de las FARC sobrevoló ayer la reunión presidencial entre América latina, el Caribe y la Unión Europea. Se había especulado con un encuentro entre los presidentes de Ecuador, Rafael Correa y Alvaro Uribe, de Colombia, pero no sólo no se dio la cita, sino que ambos, a los que se sumó el venezolano Hugo Chávez, cruzaron puyas y dejaron ver, durante su paso por Lima, que las relaciones entre ellos siguen por mal camino. Muy temprano, antes de que se inaugure la cumbre de Lima, Correa declaró que el vínculo de su país con Colombia se ha deteriorado aún más con las recientes acusaciones de Uribe y que, por eso, no veía, por el momento, posibilidades de un acercamiento. Respondió así a las acusaciones contra los gobiernos de Quito y Caracas de tener nexos con las FARC repetidas por Uribe antes de partir a Lima.

A su llegada a Lima, el presidente colombiano repitió sus ataques contra Correa y Chávez y las respuestas de éstos no tardaron en llegar. Correa acusó al presidente colombiano de desarrollar “una guerra mediática” contra su gobierno: “Continúa con esa campaña de desprestigio para tratar de justificar el bombardeo del 1º de marzo y para tratar de crearse un enemigo externo que haga olvidar los serios problemas que tienen el presidente Uribe y la clase política colombiana”. Chávez fue más allá y acusó a Uribe de tener vínculos con “el paramilitarismo y el narcotráfico” y lo calificó como “un problema” para la región. “Amo a Colombia, pero me duele la bajeza de su gobierno. Aquí (en la región) todo está bien, el que está mal es el gobierno de Colombia. Uribe se está quedando solo. Es un factor de desunión”, remató Chávez, en un breve contacto con la prensa. Con un “yo no habló sobre shows”, el presidente venezolano evitó referirse al informe de Interpol que lo mencionaba ligado a las FARC. Horas antes de viajar a Lima, Chávez había calificado las acusaciones lanzadas por Uribe en base al informe de Interpol como “una agresión burda, soez, grosera” y anunciado una “revisión profunda” de las relaciones de Caracas con Bogotá, incluyendo una posible suspensión de las inversiones venezolanas en Colombia y de las compras que Venezuela le hace a su vecino.

En este duelo verbal de a tres, Correa salió en defensa de Chávez ante las críticas que éste recibe por su estilo: “Tenemos que ver más a allá de las formas, que nos pueden gustar o no, pero hay presidentes mucho más conflictivos en la región que Hugo Chávez, no en formas, sino en cuestiones de fondo, muy de fondo, como bombardear un país hermano”.

Si la Cumbre de Lima reforzó el distanciamiento de Venezuela con Colombia, también sirvió para empezar a recomponer las relaciones entre Caracas y Madrid luego del famoso “por qué no te callas” que el rey Juan Carlos le lanzó a Chávez en la Cumbre de Santiago. Antes de la inauguración de la Cumbre de Lima, el presidente venezolano se acercó hasta donde Rodríguez Zapatero estaba sentado esperando el inicio de la ceremonia de inauguración para estrecharle la mano. Conversaron unos momentos y quedaron en reunirse más tarde. Luego de la reunión, los españoles aseguraron que se “establecieron las condiciones para una relación de respeto institucional”.

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El presidente colombiano, Alvaro Uribe.
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