EL PAíS › DE LOS 159 MUERTOS, A SóLO SIETE SE LES CONFIRMó QUE FALLECIERON POR GRIPE PORCINA

Música e ironías en medio del drama

Mientras los restaurantes cierran y los equipos de fútbol jugarán a puertas cerradas, los mexicanos han buscado una catarsis en el humor: ya hay canciones que aluden a la influenza que circulan por Internet y se escuchan en las radios.

 Por Gerardo Albarrán de Alba

Desde México, D. F.

Léase a ritmo de cumbia: “Es la noticia del día, la influenza ya llegó / compren todos medicina pa’ enfrentar al batallón / Ya mejor que te dé un sida, un cáncer o comezón / hoy más vale ser suicida con taquitos de pastor”. En México se puede perder todo (medio país en una guerra, en el siglo XIX, o la vergüenza, con nuestro fútbol), menos el sentido del humor. La vida cotidiana entró ayer en catarsis y dio paso a las canciones y los chistes. La Cumbia de la Influenza circula masivamente en Internet desde la noche del lunes y ayer la tocaron hasta en la radio. La propaganda política no desaprovechó esta vena para golpear al contrario, y los principales partidos retoman los ataques de la campaña presidencial de 2006 actualizados con la epidemia. Por ejemplo, el PRI y el PAN ya se acusan mutuamente de tráfico de influenzas.

Anoche, voceros del Ministerio de Salud confirmaron que ya son 159 los muertos sospechosos de gripe porcina, aunque aclararon que sólo siete de ellos son casos confirmados de la enfermedad. Desde ayer el país cuenta con un laboratorio propio para hacer los análisis: hasta ahora, las muestras eran enviadas a los Estados Unidos.

La fe también juega su parte, pese a la suspensión de cultos (hay 1530 templos y parroquias cerradas). Ayer, unas 30 mil personas no pudieron asistir al templo de San Hipólito, donde los días 28 de cada mes se aglomeran hasta 30 mil creyentes para pedir favores a San Judas Tadeo, patrón de las causas difíciles y desesperadas. Ahora sí que ni hay a quién rogarle para detener la gripe porcina.

Pero por-si-no o por-si-sí, el domingo pasado, en la catedral metropolitana, el Cristo de la Salud salió en procesión por primera vez en más de siglo y medio. En 1850, la talla en madera fue utilizada para conjurar una epidemia de cólera que azotaba a la todavía entonces ciudad de los palacios. No se sabe si entonces sirvió de algo más que un placebo, pero ahora, entre los pocos testigos del acto, los más agudos notaron con cierta alarma que la imagen iba sin barbijo y muy ligero de ropas. Con el riesgo de que si hasta Dios se nos enferma aquí, la Organización Mundial de la Salud nos pasa a la fase cinco de riesgo de pandemia, en su escala de uno a seis.

Entre tanta broma, el portavoz de la OMS, Gregory Hartl, declaró ayer en Ginebra que “parece, y creo que aún estamos esperando la confirmación” de un alto nivel de transmisión de persona a persona en una comunidad reducida, en la ciudad de Nueva York. “Si tenemos una confirmación de este tipo de transmisión secundaria del virus podríamos ascender a fase cinco” de riesgo de propagación, según un cable de Reuters.

La Cámara de Diputados y el Senado de la República sesionaron ayer a puerta cerrada, como en el fútbol, aunque a ellos no hay barras que los sigan, como a las Chivas del Guadalajara, el equipo más popular de México, al que le aplicaron el mismo anatema que Vicente Fox le aplicó a Fidel Castro. El Everton de Chile, con el que se enfrenta hoy en Viña del Mar en octavos de finales de la Copa Libertadores, le anunció: juegas y te vas. Al término del partido, el vestuario de la visita será fumigado.

Lo que se nota hoy, a cinco días de crisis sanitaria, es un agotamiento de la angustia. Quizá a ello se deba que el ácido sentido del humor mexicano no fue suspendido, como sí los 35 mil restaurantes de la capital del país a los que les fue ordenado cerrar; sólo pueden operar para servicio a domicilio. De todos modos, la inmensa mayoría de fondas populares siguieron atendiendo a oficinistas y obreros que acuden a consumir la modesta comida casera.

Tal vez sea alguno de los 450.000 mozos, cocineros y ayudantes que no pudieron trabajar el que mata el tiempo inventando chistes, pero algunos ya circulan hasta en los periódicos.

La línea entre realidad, rumor y humor se difumina. Así, en la pequeña iglesia del barrio de Tlacoquemécatl, al sur de la ciudad, la gente le pidió al cura rezar para ponerle fin a la epidemia. Desde el púlpito, el párroco mira a la gente y les reprocha: “Ninguno de ustedes tiene fe. “Ante el estupor general, justifica su antema: “Todos traen barbijo”.

Como en las películas de los ’40 de Juan Orol, que para muchos en Europa es un genio del surrealismo al que Juan Rulfo le queda corto, un par de tipos ingresaron la noche del lunes a un hospital, embozados con barbijos, y se confundieron entre los familiares de enfermos que hacen guardia a la espera de noticias. A la mañana siguiente, los guardias se dieron cuenta de que habían vaciado un cajero automático en algún momento de la madrugada.

Para algunos la influenza es el nuevo Chupacabras, que en los noventa inflamó a la imaginación campesina y luego fue convertida en la leyenda urbana en una de tantas malas producciones de Discovery Channel que describe a la especie como esas “criaturas sedientas de sangre (que) se pasean por las junglas de América latina”.

Un asistente se me acerca para comentar por lo bajo: “Por lo menos la influenza nos ha hecho olvidar el virus del Débola”. Antes de que lo corrija, sigue de frente: “Débola luz, débola tarjeta de crédito, débola renta”.

Y por supuesto, no podía faltar la teoría de la conspiración. En algunos sitios de internet se habla de un “ejercicio” organizado por Estados Unidos –¿quién más?– “ante el riesgo creciente de ataques terroristas, efectuados ya no sólo con armas convencionales sino con la posibilidad de utilizar armas nucleares o bacterianas”.

Lo curioso es que, en realidad, sí hay un simulacro denominado FA-HUM 2009 en coordinación con el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos. En Costa Rica, por ejemplo, se inició el 17 de abril, según informa la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias. Ayer mismo, este país detectó el primer caso de fiebre porcina.

Además de Estados Unidos y Costa Rica, en este “ejercicio” diseñado para la gripe aviar participan Anguilla, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Islas Vírgenes Británicas, Dominica, República Dominicana, El Salvador, Grenada, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Montserrat, Nicaragua, Panamá, San Kitts & Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago y Turks y Caicos.

Los intentos de convencernos de que los 113 casos confirmados a nivel mundial y que hasta los 159 muertos en México forman parte del complot resultan tan patéticos como los esfuerzos del gobierno para que le crean. Ayer, 110 personas más fueron hospitalizadas.

Los habitantes de la Ciudad de México empiezan a mostrar también algo de pánico, y la noche del lunes vaciaron los supermercados, no vaya a ser que también los cierren. En la calle, los barbijos son más notorios. El domingo, dos de cada cinco personas se cubrían la boca; el lunes, la proporción ya era uno a uno, y ayer dos de cada tres estaban protegidos.

Un videoclip en Internet reseña el estado de ánimo a ritmo de ska: “Esta es la historia de una enfermedad / que se presentó en el Distrito Federal / Nadie sabe cuándo ni cómo comenzó / el primer marrano que a todos nos chingó”.

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En la calle, los barbijos son cada vez más notorios: ya los usan dos de cada tres personas.
 
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