EL PAíS › LA ONDA CONMEMORATIVA LLEGó TAMBIéN AL CONSUMO

El marketing del Bicentenario

Accesorios para vestir en celeste y blanco, almuerzos y cenas patrias, escarapelas de diseño, paquetes turísticos de fin de semana largo. Las marcas, restaurantes y los hoteles cinco estrellas se sumaron a los festejos con patrióticos productos para vender.

 Por Sonia Santoro

Accesorios de ropa inspirados en el celeste y blanco, menúes patrióticos en restaurantes, paquete del Bicentenario con hospedaje para el fin de semana feriado, escarapelas de diseño, obras de teatro temáticas, la excusa de los festejos de los 200 años de historia disparó una andanada de propuestas para seguir consumiendo, con otro envase.

“El cielo le dio el azul, el blanco la cordillera; el sol sus rayos ardientes, que alumbran la Patria entera.” La invitación de Almacén de Belleza viene con rima y todo. Ofrecen escarapelas de diseño de María Picci con forma de nube (“nube pin”), con sol incluido (“pimpollo de sol”) y hasta una simpática escarapela pop con forma de flor. Llevarlas cuesta 35 pesos.

Las Penélope también ofrece ocho versiones de escarapelas, y más. Esta vez decidió convocar a la artista plástica Nora Iniesta para sacar una colección de accesorios a la altura de los doscientos años de historia. El resultado: mucho celeste y blanco poniendo color a más de 50 productos como collares, pulseras, prendedores, aros, cinturones, carteras, vinchas, anillos, tarjeteros, bandejas, pisapapeles, gemelos, trabas de corbata, servilleteros y accesorios para botellas, entre otros productos.

“La marca eligió a la artista argentina Nora Iniesta con el fin de conmemorar el aniversario a través de una línea de productos basada en la representación de la patria como lugar de pertenencia. Su mundo; el mundo vivido en su infancia, la escuela, los actos, los próceres de papel, la historia, la bandera, los delantales blancos, el lenguaje escrito quedarán para siempre registrados en la memoria”, dicen desde la casa de accesorios exclusivos.

Estamos en la semana de mayo y el patriotismo sirve a la causa del negocio, cualquiera sea el rubro. Lora Restaurante preparó un menú del Bicentenario para todo el mes, especialmente diseñado por el chef ejecutivo Gonzalo Vidal. “Se presentan los típicos platos criollos, reversionados con un toque excéntrico y distinguido”, dicen. Con lo cual habrá que prepararse para probar una parrillada de carnes exóticas (yacaré, llama, ñandú); tabla de ahumados (trucha, salamín de ciervo andino, carré de llama de la puna jujeña, bondiola ahumada de jabalí); escabeches de conejo, carpincho y ñandú; empanadas de carne de ciervo, cortada a cuchillo. Entre los postres, algunos clásicos adorables: arroz con leche y helado de canela, quesillo con miel de arrope y dulces caseros en almíbar.

Por su parte, en el mes del Bicentenario, en el restaurante El Aljibe del Hotel Sheraton de Buenos Aires, de lunes a viernes, “especialidades nacionales con un toque gourmet acompañados de los prestigiosos vinos locales se adueñan de la carta y acentúan el espíritu patriótico”. Ahí nomás el Café Express propone volver a probar las lentejas y los locros cada mediodía. Y del 24 al 28 de mayo, al mediodía, el restaurante Cardinale, del mismo hotel, tienta con su propio menú patriótico formado por una selección de la cocina tradicional: carnes asadas, empanadas y locros serán parte de un menú buffet que incluye además variedad de postres típicos.

Este fin de semana largo caído del cielo ya tiene también su propios paquetes turísticos. El Sheraton ofrece “Fin de Semana del Bicentenario”, formado por alojamiento, desayuno buffet en el restaurante Cardinale, ingreso al “health club” (piscinas, gimnasio, sauna, vapor), un almuerzo o cena para dos personas en el restaurante Cardinale durante la estadía. La tarifa en base doble cuesta 550 pesos más IVA por noche.

Las artes no han quedado ajenas de esta movida. Del sábado 15 al miércoles 28 de mayo, AySA celebra el Bicentenario en un espacio de arte multidisciplinario presentando una muestra en el Palacio de las Aguas Corrientes, ese maravilloso edificio histórico de la calle Riobamba. Participan once artistas de diversas muestras donde el agua será protagonista. Se destaca la presencia de Gyula Kosice, precursor en el uso del agua como recurso artístico.

“La historia sanitaria de nuestro país ha sido sin lugar a duda un elemento central en la modernización y reordenación urbana de la ciudad. Este espacio intenta revalorizar este patrimonio, mostrando la presencia del agua en la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad, en todas sus manifestaciones, desde la relación con la ribera y los aljibes hasta la creación de OSN y el rol que hoy cumple AySA”, informan. Se puede ver allí una exposición de libros y documentos históricos, el agua en la colonia (recreación de una cuadra colonial); y exposiciones de fotos “Buenos Aires, evolución de la higiene urbana” y “La labor sanitarista”.

La obra de teatro Hernanito, dirigida por Alejandro Acobino, no tiene nada que ver con la historia del país, sin embargo, anuncia para el 24 de mayo una “función especial con locro festejando el Bicentenario”.

Lovely Revolution, una tertulia de teatro musical escrita por Enrique Palatino, dirigida por Enrique Dacal y musicalizada por Pablo Dacal, sí tiene a la historia como protagonista.

“En 1810, después de tres siglos de dominación española, algunos hombres se jugaron la vida para torcer el destino de medio continente. Los resultados de la gesta son todavía hoy motivo de permanente estudio y análisis especializado. Pero en nuestro interior, en nuestra pequeña patria visceral formada en escuelas públicas adoradoras de una historia tergiversada, flamea otra bandera. Una bandera de idénticos colores que descree sin embargo de insostenibles apoteosis. La corta existencia del doctor Mariano Moreno es el pilar de esta paradoja. El contenido mítico del ser revolucionario, la violenta rompiente de las ideas, y el inaudito final trágico se resumen en el pequeño tránsito de Moreno por los hechos de Mayo, con infinidad de puertas abiertas por las que penetra el arte poblando la imaginación de ficciones, de verdades interiores e intransferibles, de hipótesis que enmarcan con insólita irreverencia la entrañable circunstancia de ser argentinos”, explica Palatino.

También está la obra de danza de Gerardo Litvak, llamada Criollo, que es una investigación sobre la noción de patria y su relación con el cuerpo, a través de una fusión de danza contemporánea, folklore, cumbia y música electrónica.

Como se ve, la imaginación para aprovechar el celeste y blanco no tiene fin. Y todavía falta el Mundial.

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