EL PAIS › DECLARACION DE MONTOYA CARLOTTO SOBRE SU APROPIACION

Un testimonio en primera persona

Luego de que la Justicia confirmara la competencia de María Servini de Cubría para investigar su apropiación, trascendieron ayer algunos detalles que el nieto de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Ignacio Guido Montoya Carlotto, ofreció sobre su apropiación y la búsqueda de su verdadera identidad. Los datos figuran en la declaración que Montoya Carlotto realizó, hace un mes y de manera voluntaria, en el Juzgado Federal de La Plata. Ese testimonio integró sustancialmente los pedidos del juez subrogante Adolfo Gabino Ziulu y de los fiscales Hernán Schapiro, Marcelo Molina y Juan Manuel Nogueira para que el expediente sobre su apropiación pasara a esa jurisdicción.

El 12 de septiembre pasado, el nieto recuperado 114 contó ante el Juzgado Federal Nº 1 de La Plata que sus padres adoptivos le contaron que, como tenían problemas para concebir, su patrón, Carlos “Pancho” Aguilar, les ofreció un bebé al que fueron a buscar a La Plata en junio de 1978. “Aguilar en su auto personal los trae desde el campo, era invierno, una nochecita, están seguros que fue el 2 de junio de 1978, estacionan en una esquina, se para un auto en paralelo al vehículo de Aguilar, se baja del auto un hombre y le deja a mi mamá de crianza al bebé y se vuelven para Olavarría, pasan la noche en el Hotel Savoy”, trascendió ayer que declaró Montoya Carlotto. También contó que “después de unos días los llaman a sus padres de crianza para firmar los papeles de adopción, ellos pensaron que tenían que firmar esos papeles”. Luego, relató cómo, a partir de datos aportados por vecinos de Olavarría, comenzó a dudar de su identidad hasta que se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo y se realizó los estudios genéticos.

Montoya Carlotto declaró en el marco de la causa que sigue la Justicia platense por lo sucedido en el Centro Clandestino de Detención que funcionó en la capital provincial, La Cacha, donde a su mamá, Laura Carlotto, se la vio con vida por última vez. Sin embargo, para entonces, la investigación sobre su apropiación estaba envuelta en un tironeo jurisdiccional: antes de fallecer, Blanco había solicitado a su par porteña María Servini de Cubría el traspaso del expediente y aquélla lo había rechazado. Algunos de los datos vertidos por Montoya Carlotto, entonces, se convirtieron en el eje de la segunda tanda de pedidos a Servini de Cubría para que delegara la causa y quedaron pendientes en la definición de la Cámara porteña, que dejó los hechos en manos de la jueza.

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