EL PAIS › MONUMENTO EN RECUERDO DE LOS CURAS Y SEMINARISTAS

Por los palotinos asesinados

 Por Washington Uranga

Con un acto público a realizarse frente a la parroquia de San Patricio, en el barrio porteño de Belgrano, los sacerdotes palotinos inaugurarán hoy un monumento que recuerda a los tres curas y dos seminaristas de esa congregación asesinados por la dictadura militar el 4 de julio de 1976. El monumento, construido con fondos aportados por la Legislatura porteña, recuerda a los sacerdotes Alfredo Leaden, Pedro Dufau y Alfredo Kelly y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, cuyo proceso de canonización ya se encuentra en marcha en el Vaticano después que la congregación palotina tomara la iniciativa y el cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, diera su aprobación a la misma.
“Juntos vivieron, juntos murieron” es el lema utilizado por los palotinos para recordar a sus sacerdotes mártires, en tanto el arquitecto Roberto Franghela, quien concibió la obra, la tituló Camino de los Palotinos y afirmó que los bloques de piedra que lo componen son “cinco siluetas que los recuerdan y nos recuerdan que seguir a Jesús no es un juego, sino un compromiso”.
La causa de canonización de los curas que podría culminar con su proclamación como santos por la Iglesia Católica para ser presentados como ejemplo de vida para los católicos se inició el pasado 8 de agosto. En la actualidad, el hermano de La Salle Héctor Valdivielso es el único santo nacido en la Argentina, pero su actividad no se desplegó aquí sino en España. Para aportar a la causa de canonización de los palotinos se reunieron testimonios de vida, fotos y escritos personales que hoy constituyen la prueba para demostrar la vida de santidad de los cinco religiosos asesinados. El sacerdote Adrián Francioli (36 años) es el encargado de la tarea de “postulador”, es decir, de llevar adelante la causa de santificación por designación expresa del Episcopado argentino. Francioli pertenece a la misma congregación de los religiosos muertos.
Los palotinos fueron brutalmente fusilados por quienes fueron a buscarlos a la casa parroquial en Belgrano y tras asesinarlos dejaron inscripciones en las puertas indicando que la medida era en represalia por “envenenar la mente de nuestra juventud”. La investigación judicial iniciada en 1976, suspendida en 1977 y reabierta en 1984, no pudo establecer quiénes fueron los autores e instigadores del quíntuple homicidio. Sin embargo, los elementos que logró reunir la Justicia apuntan como altamente probable que el hecho haya sido cometidos por un “grupo de tareas” que pertenecía a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

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