ESPECTáCULOS › EL CANTAUTOR PEDRO GUERRA EXPLICA LAS IDEAS DE “HIJAS DE EVA”

“La mujer aún sufre discriminación”

El músico canario presentará hoy y mañana aquí las canciones de su nuevo CD, una obra conceptual en que homenajea a las mujeres

 Por Cristian Vitale

Según la Biblia, Lilith es la mujer que precede a Eva en el origen de la humanidad. Una leyenda, omitida por la ortodoxia cristiana durante siglos, narra que fue expulsada del paraíso y condenada a vagar por el desierto como un demonio más por negarse a que Adán, su creador, la someta. Lilith, hoy, opera como icono de las organizaciones feministas en todo el mundo y, además, fue elegida por el cantautor Pedro Guerra para sellar Hijas de Eva, su nuevo disco, que presentará hoy y mañana en el Teatro Ateneo. “Ella representa a la mujer libre, valiente y absolutamente igual al hombre, algo que pasado el 2000 todavía no se dio”, dice el canario a Página/12, mientras fuera del hotel que lo aloja, varias columnas de piqueteros vuelven de concentrar en Plaza de Mayo.
Guerra descubrió a Lilith en medio de la extensa investigación que encaró para dar forma a su quinto álbum solista que condensa una historia en 14 canciones. “Arranca con Eva y sigue con canciones que hablan de sus descendientes, condenadas a sufrir la dominación masculina”, explica. Entre ellas, aparecen “Hagar” –corte de difusión–, “Burka”, la dolorosa historia de una mujer afgana que debe esconderse tras su cárcel de tela, “Cuerpo” y “Niña”, interpretadas por Fito Páez y Silvio Rodríguez, los únicos invitados en el sucesor de “Ofrenda”, el disco que Guerra editó en 2001.
–Silvio Rodríguez hizo un disco en 1978 “Mujeres”, cuya canción central, llamada igual, es un homenaje a ellas. ¿Siente que su trabajo sigue esa línea, teniendo en cuenta además que Silvio participa de una de las canciones?
–Conozco ese disco al dedillo. En un tiempo me sabía todas las canciones de memoria. No es un trabajo monográfico como éste, pero siento que Silvio sigue siendo una influencia muy importante en mi música.
–¿Cómo se da su conexión con Fito Páez, el otro invitado?
–Lo conocí en Chile, en una de las primeras giras que hice por América. Y de ahí establecimos una relación. En una visita por España, logró liberarse una tarde y participó del disco. Hay mucha gente en común entre ambos.
Para enmarcar Hijas de Eva, Guerra vincula en todo momento la dramática historia de las mujeres con la religión. Es un tema que le pesa y se nota por el calmo apasionamiento que deriva de sus palabras. “La religión tiene un peso muy importante en la historia de dominación masculina”, sostiene. “En la Biblia, durante el Génesis, se produce la primera discriminación cuando se culpa y castiga a Eva. Adán la señaló y a partir de ahí la religión cristiana se transformó en vehículo de discriminación.”
–¿Cómo se originó la obra?
–Me la encargó una fundación de las islas Canarias. Me dieron carta blanca para hacer lo que quiera. Y, como tenía un par de canciones ya escritas sobre la mujer, me animé, pese a las complicaciones que implica hacer un disco de estas características.
–¿Cuál era su concepción respecto de la mujer antes de componer la obra?
–No percataba el grado de discriminación que existe sobre la mujer, pensaba que se había avanzado en ese aspecto. Hay una visión generalizada que indica que la mujer está en un pie de igualdad con el hombre porque trabaja, vive sola, etc. Pero cuando te metés de lleno a investigar, descubrís que la discriminación es un hecho central. Se apunta mucho a los musulmanes más duros, etc., pero la realidad es que en España, en lo que va del año, han muerto más de 20 mujeres debido al maltrato masculino. Cada dos o tres días ves en el periódico que asesinaron a una mujer. Hay un burka invisible, una discriminación más sutil que antes pero igual de dramática. Falta mucha conciencia al respecto.
–Como español, ¿piensa que en la cultura hispana hay una necesidad ética de reivindicar a la mujer, teniendo en cuenta que España fue uno de los países que más defendió al cristianismo frente a las posturas laicas y modernas de concebir la cuestión de los valores morales?
–El catolicismo nos pesó y nos pesa a todos los españoles. Me declaré ateo a los 13 años, pero hasta esa edad iba a misa. Hoy hay un debate sobre si la religión debe desaparecer o no de las escuelas. Hace 30 años, con Franco, las mujeres tenían que tener el permiso de sus maridos para sacar el carnet de conducir. Esto funcionó en mi inconsciente al escribir los temas.
Pese a sus dilemas y preocupaciones morales, Guerra tiene una historia que lo vincula con cuestiones sociales. Durante una etapa de su carrera —entre 1984 y 1993–, formó parte de la Nueva Música Popular Canaria, una agrupación de trovadores que editó cuatro discos y que le brindó la posibilidad de tocar a dúo con Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute y Luis Morera, entre otros. Aquel enlace con músicos comprometidos lo legitima para abarcar temas políticos. Por ejemplo, el nuevo Brasil. “Hay una gran esperanza puesta en Lula”, admite. O Fidel Castro. “Cuando en España empezaron a circular manifiestos condenando a Cuba, no firmé ninguno. Es un tema muy utilizado por la derecha y requiere ser mirado con distancia. Si bien me opongo a la pena de muerte y a la persecución de disidentes en cualquier país del mundo, no puedo obviar que la isla es un objetivo de Estados Unidos para extender su hegemonía a lugares que aún lo resisten.”

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En el nuevo disco del cantautor español se destacan las presencias de Silvio Rodríguez y Fito Páez.
 
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