ESPECTáCULOS

Un festival que hizo de las Tres Fronteras un escenario abierto

La muestra organizada en Puerto Iguazú por el Instituto Nacional del Teatro se convirtió en una fiesta popular que llegó para quedarse.

 Por Cecilia Hopkins

Luego de 5 días, con una programación que jerarquizó el teatro de corte popular, la danza y la música, finalizó el miércoles en la ciudad de Puerto Iguazú el Festival Internacional de Teatro de las Tres Fronteras. A tres días de comenzado, el evento ya había logrado reunir a unos 7300 espectadores, la mayoría de los cuales no había asistido nunca a una representación teatral, un hecho que pudo constatarse en la espontaneidad del público, siempre dispuesto al aplauso. Organizado por el Instituto Nacional del Teatro con la colaboración de entidades afines tanto de Paraguay como de Brasil, el festival se realizará todos los años, según confirmaron los organizadores, en vista del estímulo cultural que representó para la región, en principio, manteniendo la misma sede, con sus extensiones en Ciudad del Este y Foz do Iguazú. Con la mayor parte de los espectáculos en Puerto Iguazú –en todos los casos, con entrada libre y gratuita– se calcula que cruzaron la frontera unas 150 personas cada día. La inversión que demandó su organización fue de 120.000 pesos por parte del INT, en tanto que los países vecinos efectuaron aportes en las áreas de infraestructura técnica y servicios.
Puerto Iguazú no cuenta con una sala de teatro (tampoco hay sala de cine), de modo que frente a la plaza principal se levantó una carpa de circo que vio colmada su capacidad en cada función. Allí se presentó el grupo brasileño de danza Guaira 2, con su espectáculo O Tombo, y Ha che retá, de Paraguay, un espectáculo de danza, música y poesía íntegramente interpretado en guaraní, una lengua familiar para los misioneros. En ese escenario también se presentaron, como invitados especiales, los uruguayos Edú Lombardo y Pablo Routin, quienes interpretaron en Murga Madre a dos viejos artistas del género que recuerdan los orígenes de su arte, con un aire entre risueño y melancólico.
“El teatro despierta ideas y sentimientos, es una puerta abierta a la cultura”, destacó en la conferencia de prensa realizada por los organizadores al promediar el encuentro, la actriz y titiritera Bibiana Feldmann quien, junto al uruguayo Yanco Tomas fundó hace 5 años, en el espacio que antes ocupaba una feria de alimentos, el Paracultural de la Selva, un centro dedicado a las expresiones teatrales populares, con talleres de recreación teatral, títeres y batucada. En su sala al aire libre se presentó la compañía Teatro de Calle de Paraguay con Babilonia Sur, un espectáculo de tono farsesco y contenido político, que enfrentó a marginales y poderosos en el trance mutuo de marcar territorios de influencia.
En la Plaza San Martín, y especialmente dedicado al público más joven, se presentó 14 y 15... alboroto en la plaza, por los paraguayos Nhi-Mu, una obra que describió con humor el clima que se vivía en Asunción los días previos a la declaración de la independencia. En la Plaza de los Niños, la compañía Foz de Teatro ofreció Doroteia, la cómica historia de una mujer que cíclicamente se casa y enviuda antes de la luna de miel, espectáculo que contó con música en vivo, lanzallamas, zancos y malabares. En todos los casos, las obras al aire libre reunieron a una gran cantidad de familias que se acercaron con sus sillas plegables y enseres para el mate. Entre los asistentes y cada vez que fue necesario, surgieron traductores espontáneos del portugués o el guaraní al español, según el caso.
Cantoral guaraní se llamó el espectáculo que reunió al Coro de Niños Guaraníes Yryapú, de Puerto Iguazú y el Coral Avá Guaraní, de la vecina Foz do Iguazú. En ambos casos interpretaron un repertorio de cánticos sagrados de su cultura. En el marco de la representación, el jefe del asentamiento de Yryapú, Miguel Morínigo, se refirió al reclamo quesostiene su comunidad en relación al proyecto gubernamental de expropiar las 600 hectáreas que ocupa en la actualidad. Según explicó a Página/12, “nuestras familias están amenazadas porque el gobierno quiere ocupar nuestras tierras para construir cabañas y un campo de golf, cuando esta zona fue declarada terreno de máxima preservación”. La comunidad de Yryapú se encuentra a la entrada de Puerto Iguazú, por detrás de la ruta sembrada de hoteles y centros de recreación, a muy pocos kilómetros del acceso al Parque Nacional Cataratas. La cultura tupí-guaraní tuvo otra oportunidad de manifestarse el último día del festival, con la actuación de los paraguayos del Hara Teatro, quienes ofrecieron en su espectáculo Mimby una recreación de dos mitos que tomaron el tema de la creación, con gran despliegue y colorido, en una de las calles de la ciudad.

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“Babilonia Sur” propuso un tono farsesco y contenido político.
 
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