ESPECTáCULOS › MARTHA BIANCHI Y CATALINA SPERONI, PROTAGONISTAS DE “LA PRISIONERA”

“Una mujer encerrada, pero libre”

Así definen las actrices a la protagonista de la pieza del autor mexicano Emilio Carballido, quien se inspiró en una historia real para retratar a una mujer de alta alcurnia, con conciencia social.

 Por Cecilia Hopkins

Escrita en 1995 por el mexicano Emilio Carballido (autor de Rosa de dos aromas, de 1985, y Orinoco, de 1978, ya estrenadas en Buenos Aires), La prisionera sube hoy a escena en el Teatro Regina, con la actuación de Martha Bianchi, Catalina Speroni y Luis Campos, bajo la conducción de Francisco Javier. La acción transcurre “en una costa, cerca de la capital, en un país del Caribe”, a comienzos de los ‘30, en una fortaleza de frontera. Allí se teje una singular relación entre una prisionera política y sus captores, situación inspirada libremente en datos de la vida de la actriz venezolana María Teresa Castillo.
Carballido recrea en el personaje de María Antonieta –una mujer de alta sociedad, comprometida con las causas sociales encarcelada por participar de una revuelta callejera– a la integrante de Rajatablas (grupo teatral fundado a fines de los ‘60 por el argentino Carlos Giménez), “una gran mecenas en su país, un referente de la cultura latinoamericana”, según apuntan Bianchi y Speroni a Página/12. En la obra, un coronel y su esposa (Luis Campos y Speroni) ofician de carceleros de María Antonieta (Bianchi) acatando la decisión de las autoridades de no mezclar a la detenida con los presos comunes. La mujer ocupa una acogedora habitación en el faro de la fortaleza, donde transcurre un año con Catalina y su esposo Leonardo, un “coronel obsecuente y verticalista que se apega más a sus valores al enfrentarse a la subversión del pensamiento de una mujer libre”, según acota Bianchi.
–¿Es una obra feminista?
M. B.: –A Carballido le gustan los personajes femeninos y los describe bien, pero yo no diría que es una obra feminista. Hay una mujer apresada durante una marcha relacionada con el voto femenino y este personaje, María Antonieta, es especial. Es una coleccionista de arte contemporáneo, amiga de políticos revolucionarios, una mujer libre que tiene herramientas para elegir y se lo debe a la educación que pudo recibir. Ella, como privilegiada social, pudiendo quedarse cómodamente en su casa elige comprometerse y reflexionar sobre los males de su época. Más allá de la anécdota, la obra plantea dos posiciones frente a la vida: por un lado, el autoritarismo y el atropello, por el otro la democracia y la inteligencia. Esto se da a través de la relación que entabla la prisionera con sus carceleros, un coronel y su esposa, que nunca tuvo acceso a la educación.
C. S.: –María Antonieta es libre aunque esté encerrada. Quienes están presos son sus captores, atados a sus prejuicios y a la falta de posibilidades que tuvieron en la vida. Por eso es una obra que propone una profunda relación sobre la libertad.
–¿Es por contraste que el autor hace tantas referencias sobre el sistema carcelario?
M. B.: –La descripción del sistema carcelario refleja un régimen autoritario y apunta a la situación que se vivía en Latinoamérica durante los ‘30. Pero la obra sigue teniendo vigencia porque en el discurso se avanzó mucho pero no tanto en los hechos: el sistema carcelario y la falta de igualdad en las oportunidades son una prueba de esto.
C. S.: –La cárcel de María es diferente a las cárceles comunes porque sus captores tuvieron en cuenta su posición social. Eso habla de una injusticia muy grande.
M. B.: –Sus privilegios se deben a que tiene una familia de muy buena posición y es pariente de militares, obispos y políticos. Pero a pesar de que María Antonieta no está asociada a un poder autoritario, su realidad nos acerca a la nuestra, porque nosotros también tenemos presos VIP, ladrones de guante blanco, que no sufren el hacinamiento de las cárceles.
C. S.: –Y hay algunos que por un soplo al corazón cumplen condenas en su casa...
–El coronel está obsesionado en apoyar al régimen guardando las formas ante propios y ajenos...
M. B.: –Sí, para él es muy importante que el gobierno que representa aparente legalidad frente a todos. A pesar de ser tan sintética, la obra cuenta mucho más de lo que parece. Carballido no dice en qué país ocurre lo que narra, pero sabemos que esta situación puede darse en cualquier parte de Latinoamérica, en un régimen autoritario: María es indultada por el dictador porque un juicio le significaría un costo político mayor.
–Pero también hay indultos por presiones políticas en las democracias.
M.B.: –Y es que por su carácter latinoamericano nos gustó la obra, porque es compleja y nos enfrenta a costumbres como las presiones políticas, la realidad de las cárceles, las desigualdades sociales que siguen en vigencia, aunque hayan cambiado las circunstancias.
C. S.: –A Catalina, la amistad con María le deja una buena semilla que puede traducirse en un cambio de conciencia. Y aunque no sabemos qué va a decidir al separarse de ella, creo que cuando alguien tiene una puerta abierta ya no puede volver atrás: hoy Catalina podría ser una asambleísta, una mujer que tomó conciencia de la necesidad de apostar al cambio.

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Catalina Speroni es la carcelera de María Antonieta (Bianchi).
La obra, que se estrena hoy, tiene dirección de Francisco Javier.
 
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