LA VENTANA › MEDIOS Y COMUNICACIóN

La ficción para entender la realidad

Ricardo Haye apela a la ficción Colony para sostener que las semejanzas entre la realidad argentina y algunas ficciones fantásticas pueden no ser mera coincidencia.

 Por Ricardo Haye*

Desde Roca, Río Negro

En Colony ingresamos a la historia “in media res”, con una cantidad de hechos ya ocurridos antes de comenzado el relato.

Los acontecimientos narrados suceden en la ciudad de Los Angeles, que se encuentra bajo ocupación y es gobernada por una Autoridad Provisional en cuya cúspide –suponemos– hay un grupo de invasores extraterrestres. Debemos imaginarlo porque, al modo de los grandes relatos de horror (entre ellos, sin dudarlo, la primera Alien), la criatura que provoca el pánico no se muestra. Aparecen, en cambio, las segundas y terceras líneas, conformadas por hombres y mujeres que han optado por ser colaboracionistas.

Y hay, claro, un grupo de resistencia con combatientes armados y equipos de apoyo intelectual. La violencia del régimen se encarna en los drones que sobrevuelan la ciudad controlándolo todo y en soldados de boinas rojas conocidos como Rap’s (rapaces). Los ciudadanos que se rebelan acaban siendo enviados a la Fábrica, un destino del que los espectadores no sabemos más que resulta poco deseable para quienes quieren conservar una existencia plena.

Al conocerse la nueva propuesta televisiva, no faltaron en las redes los comentarios que dudaban de que pudiera ser otra cosa que “una americanada más”. Tras los primeros capítulos algunos datos parecen confirmar el pronóstico: el mensaje latente es de fuerte impugnación al derecho popular a la resistencia. Lo evidencia la pintura de criminales sanguinarios con que se ha vestido a los combatientes que luchan contra la ocupación. Y además también queda espacio para una línea discursiva que deja entrever la existencia de otros actores sociales mejor calificados, como los que revistan o revistaron en las agencias de seguridad.

Sin embargo, esta nueva vuelta de tuerca al remanido conflicto de los norteamericanos con cualquier otro que no sea estadounidense y, en lo posible, WASP (blanco, anglosajón y protestante), muestra una faceta muy interesante en el tercer episodio. Allí aparece un comunicador radiofónico transmitiendo con su precario equipamiento móvil unos mensajes de movilización dirigidos a la población en general.

El hombre se presenta como “Gerónimo”, nombre del jefe militar apache identificado con la resistencia de los pueblos originarios ante la barbarie de los usurpadores de su territorio. Lo verdaderamente singular de su acción comunicativa es que viene con un cautivante envoltorio narrativo.

Dice Gerónimo: “Amigos colonos, esta mañana quiero hablarles de un hombre común, un hombre de familia. Su nombre es Tom y trabaja en el muelle de carga del ala Seis en el turno de noche. La esposa de Tom fue asesinada en la noche de La Llegada y ahora vive con su hija Fiona, de 12 años, en una casa que comparten con otras cuatro familias. Fiona cometió un error. En el almuerzo de la escuela culpó a los Raps por la muerte de su madre y uno de los maestros la escuchó. Aunque sólo estaba diciendo la verdad, fue expulsada. Ahora sus amigos tienen miedo de hablarle. Se pasa los días sola en la casa. Tom observa que su hijita se adentra más y más en su interior. Ella extraña a sus amigos, a su mamá. Esto le rompe el corazón a Tom. Pero todos pasamos dificultades en esta nueva realidad, ¿o no?

Lo que importa es lo que hagamos con esa frustración, cómo transformamos nuestra ira y nuestras tristezas en acción. El martes en la noche Tom se fue a trabajar a la hora de siempre. Esa noche, Tom estaba subiendo a otro camión herramientas de La Ocupación y decidió incluir su propio paquete especial. Una hora más tarde ese paquete estalló en la entrada a Santa Mónica. Su momento fue preciso. La bomba destruyó un convoy militar a punto de trasladarse a nuestra área. Los colaboradores tuvieron una cucharada de su propia medicina. Tom es un verdadero héroe norteamericano. Imaginen que él no sea uno en un millón, sino uno de un millón. ¿Y si todos tuviéramos el coraje de resistirnos? No espere a que echen a su hija de la escuela o a que envíen a su esposa a La Fábrica. La historia de los hombres libres no se escribe por casualidad. Sino por decisiones. Y amigos míos, nuestra alternativa es clara... Nos resistimos o morimos. Yo soy Gerónimo, tú eres Gerónimo. ¡Nosotros somos Gerónimo!”

La serie, que actualmente tiene en desarrollo su primera temporada, fue creada por los escritores Ryan Condal y Carlton Cuse, uno de los productores ejecutivos de Lost que, además de guionista, es historiador graduado en la Universidad de Harvard.

Hasta en una distopía producida por la industria cultural se pueden encontrar evidencias del valor que alcanza hoy la razón narrativa. Tal vez porque, como señala Christian Salmon, actualmente “la percepción de las cosas resulta más importante que la realidad de las cosas” el relato otorga visibilidad y siempre es convocante.

No deberíamos desentendernos del tema los argentinos, ya que las semejanzas entre nuestra realidad y algunas ficciones fantásticas pueden no ser mera coincidencia.

* Docente investigador de la Universidad Nacional del Comahue.

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