SOCIEDAD › EL AGUA “POTABLE”, EN UN BARRIO DE GENERAL RODRIGUEZ, SE PROVEE CON ARSENICO

Agua que has de beber...

Los 1500 vecinos de barrio Casco Chico reclaman a las autoridades municipales por las altas concentraciones de arsénico en el agua potable. Se dieron cuenta cuando empezaron a descubrir enfermedades y síntomas específicos. Lo que dice el municipio.

‘‘El arsénico en el agua no lo detectamos a simple vista ni por el gusto. Nos dimos cuenta de que algo andaba mal cuando algunos de los habitantes del barrio empezamos a tener abundante caída de pelo y manchas en la piel”, aseguró entre irritada y asustada Sonia Galante, una vecina de la localidad bonaerense de General Rodríguez. Durante más de 20 años, Sonia y las 1500 personas que viven en el barrio Casco Chico consumieron agua con arsénico en cantidades muy superiores a las permitidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En un comunicado firmado por el actual secretario de Obras y Servicios Públicos rodriguense, José Luis Chimenti, y fechado en marzo de 2006, se les informó a los vecinos de Casco Chico que se realizaría una “limpieza del tanque principal con su correspondiente análisis de agua”.

Hasta la fecha, “los vecinos no recibimos ningún resultado”, confirmó Sonia a Página/12. En 2008, con dinero de los mismos danmificados, se realizaron estudios sobre el agua y análisis de cabello y orina en habitantes del lugar: ambos dieron positivos.

El origen del arsénico es natural, producto de procesos geológicos. “Hay que dejar en claro –según la doctora Ana Acosta, de la Sociedad Argentina de Dermatología– que el arsénico en el agua de consumo doméstico no es producto de la contaminación industrial, sino que es un químico que se encuentra en algunos suelos y que se filtra por las napas del agua de pozo.” De hecho, Argentina es uno de los países con mayor población expuesta: una investigación publicada en 2006 por la Secretaría de Medioambiente de la Nación identificó áreas arsenicales en, por lo menos, 16 provincias. Casco Chico, entonces, forma parte de las estadísticas nacionales: el agua que consumen sus habitantes contiene 73 microgramos de arsénico por litro de agua. Parece poco, pero el Código Alimentario Argentino (en concordancia con la OMS) en mayo de 2007 redujo de 50 a 10 microgramos por litros el máximo de arsénico permitido en agua de red como de pozo.

Familias de muy bajos recursos, en algunos casos con niños pequeños y personas mayores, en otros, habitan en las 320 viviendas que conforman monoblock y casas de Casco Chico. “En agosto pasado –agregó Sonia, que integra la Comisión de Agua creada por los vecinos–, la Municipalidad tuvo los resultados de un análisis del agua del tanque (que se extrae de un pozo de la zona). El resultado (73 microgramos por litro) lo ocultaron. Recién nos lo informaron en octubre.” Además, los vecinos aseguran que el estudio lo deberían haber hecho en marzo de 2006, según había anunciado el mismo secretario Chimenti.

Según una investigación realizada por la red internacional Iberoarsen “entre los contaminantes químicos presentes en aguas de consumo humano, el arsénico es relevante debido a los problemas de salud relacionados con su ingesta”. De hecho, la intoxicación por el consumo de aguas contaminadas con arsénico produce el hidroarsenismo crónico regional endémico (hacre) (ver aparte). Para Acosta, “a nivel de la piel, la consecuencia más grave es la aparición de tumores: las personas expuestas al arsénico tienen alrededor de 40 tumores, cuando la mayoría de las personas sanas no alcanzan a tener en su vida más de cinco”. En Casco Chico, siete vecinos se realizaron los estudios en cabello y orina. Cinco dieron positivos.

Desde hace un mes, las familias del lugar pueden consumir agua libre de arsénico gracias a la buena voluntad del cuartel de bomberos de General Rodríguez: junto al antiguo tanque contaminado de Casco Chico, instalaron un tanque cisterna para el consumo de agua potable del barrio. Si bien los bomberos llenan el tanque dos veces por semana, las personas mayores y las familias numerosas deben recorrer, bajo el agobiante sol estival, más de diez cuadras de tierra todos los días para abastecerse de líquido con el cual cocinar y beber. Asimismo, “el problema –aseguró Sonia– es que legalmente el tanque no es del barrio, así que si bomberos lo necesitara para alguna urgencia lo retiran y nos quedamos sin agua”.

“El 23 de octubre recién pudimos hacer una reunión con funcionarios de General Rodríguez. También asistieron, convocados por la Municipalidad, dos empresarios que nos querían vender una planta purificadora que cuesta más de un millón de pesos”, contó Sonia a Página/12. No obstante, lo más alarmante para la vecina de Casco Chico es que “el secretario de Medio Ambiente de la Municipalidad, Armando Borches, nos dijo que el problema que tenía el barrio era que el tanque con arsénico no pertenecía al municipio, ya que está ubicado fuera de los límites municipales, y que tampoco pertenecíamos a aguas de la provincia”. En realidad, según Luis Manzur, vocero de ABSA, “el barrio está fuera del área de abastecimiento de la empresa, sin embargo no hay registro de que la Municipalidad de General Rodríguez, que es la única capacitada, haya realizado un pedido formal para que ABSA, por lo menos, pueda proveer a Casco Chico de un servicio de provisión alternativo, como por ejemplo un camión cisterna”.

De todas maneras, tras una nueva reunión entre vecinos y funcionarios realizada a principios de enero, la Municipalidad les aseguró a los habitantes de Casco Chico que en lo inmediato se resolverá su situación: “A nosotros nos interesa que los vecinos puedan beber agua no contaminada. Por eso, no vamos a hacer un nueva perforación, sino que la intención del intendente –Marcelo Coronel– es que en dos a tres meses empiecen las obras para extender la red de agua potable de General Rodríguez a Casco Chico”, reconoció a Página/12 el secretario de Salud y Acción Social rodriguense, Mauro García. “Mientras tanto –aseguró García–, aunque sabemos que es un procedimiento poco ágil para las familias, el tanque de bomberos queda destinado exclusivamente para el consumo de los habitantes de Casco Chico.”

Informe: Mariana Seghezzo.

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Rinaldi, Galante y Solloski, de la Comisión barrial que reclama. Detrás, el tanque de agua y arsénico.
Imagen: Rafael Yohai
 
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