SOCIEDAD › UN ESTUDIO SOBRE LA ESCASA IMPORTANCIA QUE SE LE DA A LA HIDRATACION FISICA

Agua que debieras beber

En una investigación para la Universidad Maimónides sobre un grupo de adolescentes que juegan rugby, se detectó una escasa noción sobre la importancia que tiene beber agua. Fue reemplazada por jugos saborizados y azucarados que acercan a la obesidad.

 Por Pedro Lipcovich

¿Cuál es el animal tan tonto como para olvidarse de tomar agua cuando tiene sed? El ser humano, por supuesto. Por ejemplo, una investigación sobre un grupo de adolescentes jugadores de rugby, en un prestigioso club del Gran Buenos Aires, mostró que seis de cada diez empezaban el partido mal hidratados, y ocho de cada diez terminaban deshidratados. “Si esto pasa en jóvenes deportistas, con acceso a información y orientación, con más razón sucede en los sectores de menor nivel social o cultural”, advirtió la directora de una licenciatura universitaria en nutrición. Muchas veces, “aunque el cerebro advierta que el organismo se está deshidratando, la persona tiene la cabeza en otra parte y no responde a lo que el cuerpo le pide”, comentó la autora de la investigación sobre los rugbiers. “Se ha perdido el hábito de tomar agua”, sustituida por bebidas azucaradas que son una de las principales causas de lo que los nutricionistas llaman epidemia de obesidad. Además, “las personas que no están bien hidratadas sienten más cansancio y sensación de esfuerzo, durante el ejercicio físico e incluso en las actividades cotidianas: sienten un agotamiento, no saben por qué y es porque están deshidratadas”, advirtió la investigadora.

El estudio “Percepción de la sensación de esfuerzo en relación al nivel de hidratación” fue realizado por María Mercedes Arroyo como tesina de graduación en la licenciatura en nutrición de la Universidad Maimónides. La población estudiada abarcó 30 adolescentes de 14 y 15 años, jugadores de rugby del Club San Andrés, participantes en la categoría correspondiente de la Unión de Rugby de Buenos Aires. El estudio incluyó determinar la hidratación de cada uno de los chicos antes y después del partido; también se midió el consumo de líquido durante el partido y, después del partido, se los interrogó para establecer cuál había sido, en cada caso, la percepción subjetiva del esfuerzo realizado.

“El 60 por ciento de los participantes, cuando entraron a jugar el partido, se encontraban hipohidratados”, señala el informe; “luego del partido, el 80 por ciento estaba con deshidratación”. “El 86 por ciento de los jugadores perdió líquido sin realizar el reemplazo adecuado –es decir, sin beber suficientemente a lo largo del partido–, lo que produjo deshidratación en los que comenzaron normohidratados y agravó la deshidratación preexistente en el resto.” Sólo “un siete por ciento mejoró su nivel de hidratación a lo largo del partido –por ingesta de líquido– y otro siete por ciento mantuvo su nivel de hidratación”.

Marcela Leal, directora de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Maimónides, comentó: “Si estos resultados se dan en jóvenes que tienen acceso a la educación y que, siendo deportistas, están informados sobre el tema, imaginemos lo que sucede en otros sectores de la población”. María Mercedes Arroyo, autora del trabajo, señaló que “además, el estudio se efectuó en otoño y, desde luego, la deshidratación tiende a ser mayor en verano”.

Arroyo explicó que “cuando aumenta la concentración de sustancias disueltas en la sangre, es decir, cuando disminuye la hidratación, el cerebro lo registra y produce una respuesta que lleva a la sensación de sed: la persona, si responde adecuadamente, va a tomar agua, pero muchas veces de-satiende el mensaje, tiene la cabeza en otra parte, su atención no tiene en cuenta lo que su cuerpo le pide. Esto pasa a menudo en la vida cotidiana: uno, si prestara atención, tendría sed, pero la posterga y, por no responder en el momento adecuado, se produce la deshidratación”.

“La gente, cuando hace ejercicio físico, no suele tomar en cuenta la necesidad de tomar suficiente cantidad de agua antes, durante y después de la actividad. Muchas veces la persona siente cansancio corporal luego del ejercicio o en su vida cotidiana y piensa que es por falta de estado físico o busca motivos cuando la deshidratación por sí misma puede producir, no sólo, en su extremo, el golpe de calor o la insolación, sino, en niveles menores, un efecto de agotamiento físico”, advirtió Arroyo. En la investigación con los chicos jugadores de rugby, “los que antes del partido estaban deshidratados tendieron a percibir mayor intensidad de esfuerzo”, según el informe de la investigación.

Marcela Leal observó que “en general, se ha perdido el hábito de tomar agua. Muchos chicos casi no llegan a conocer el agua: pasan de la teta o mamadera a su ‘juguito’. En realidad la mayor parte de los ‘jugos’ comerciales son bebidas endulzadas y saborizadas, como suele advertirse si uno lee con atención en el envase. Aunque aportan líquido, aportan también mucha azúcar. La epidemia de obesidad, particularmente en los chicos, tiene mucha relación con el desacostumbramiento a consumir agua”.

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“Al hacer ejercicio físico, no se suele tomar suficiente cantidad de agua antes, durante y después de la actividad.”
Imagen: AFP
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