SOCIEDAD › DURANTE UNA FIESTA PRIVADA EN SAN ISIDRO, ATACARON A GOLPES A UNA PAREJA GAY

Una vuelta por Jurassic Park

A Pedro Robledo lo atacaron a golpes por ir de la mano con su novio, Agustín Sargiotto, durante una fiesta a la que habían sido invitados por los dueños de casa. “El Papa es argentino, no puede haber putos argentinos”, le gritó uno de los agresores.

 Por Emilio Ruchansky

No hicieron más que bailar y besarse, como tantas otras parejas de una fiesta privada en la localidad bonaerense de San Isidro. Y mientras caminaban de la mano alguien se acercó y les pidió que se separaran. “¿Y por qué?”, quiso saber Pedro Robledo, quien había ido con su novio, Agustín Sargiotto, a la fiesta de bienvenida de unos conocidos que llegaban de Estados Unidos. El intruso les espetó que estaban ante una familia católica y lo que hacían era “un pecado”. “Yo también soy católico y comulgo”, contestó Pedro y recibió la primera trompada. El ataque, que fue sumando agresores, ocurrió en la madrugada del domingo pasado. “El Papa es argentino, no puede haber putos argentinos”, dijo uno de los atacantes en medio de la golpiza. Hoy ambos presentarán una denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, bajo el patrocinio de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt); ayer acudieron a la Justicia Penal.

“Yo pensé que era un chiste”, comentó ayer Robledo, de 21 años, cuando oyó que le pedían que soltara la mano de su novio. Había ido a la fiesta porque una de las personas agasajadas era conocida de su novio, de 20, y se prendieron sus dos hermanas y otros amigos; el grupo, en total, era de treinta personas. La agresión, según relató este joven, ocurrió pasadas las 3, en los jardines de una casaquinta. “Esta es una casa católica, están ofendiendo a toda la fiesta y a la familia”, le recriminó uno de los invitados. “Pero si nos invitaron los dueños”, respondió Robledo.

“La discusión se fue elevando de tono. Y el agresor, Juan Amenábar, estaba con su hermano mayor, que es jugador de rugby”, relató Flavia Massenzio, secretaria jurídica de la Falgbt. En medio de la discusión, el hermano mayor dijo: “Ustedes no pueden procrear, por lo tanto son deformes”. Luego siguió insultando y resaltó que el Papa es argentino y ellos eran “una vergüenza” para el país. “Qué tiene que ver, si yo también soy católico y comulgo. ¿Cuál es el problema?”, respondió Robledo, antes de que el mayor de los hermanos le partiera la nariz de una trompada.

Cuando este joven cayó al piso, enseguida comenzaron a patearlo y uno de los hermanos le gritaba al oído: “Dale, puto, levantate”. Según relató su pareja, quedó inconsciente en el piso, mientras el dueño de la casa trataba de evitar una pelea mayor en medio de la fiesta, a la que concurrieron doscientas personas. El dueño dio por terminada la reunión, mientras llegaba una ambulancia para trasladar a Robledo al sanatorio Las Lomas. Le dieron el alta cuatro horas después, a las 8, y junto a su pareja se presentó en la comisaría 5ª de San Isidro para denunciar el hecho.

“Hay muchos testigos de lo ocurrido”, comentó Massenzio. La Falgbt patrocinará una presentación ante el Inadi que, según explicó esta especialista, convocará a una audiencia para que los hermanos se retracten. “Esa audiencia no es vinculante y está más allá de la denuncia penal que realizaron”, agregó Massenzio. En la comisaría 5ª, contó ayer Robledo, recibieron la denuncia con la sensibilidad atinada: “Ellos me comentaron que el primer policía gay de la provincia que se casó trabaja ahí. Yo tenía miedo de ir y de que se burlaran”.

Los hermanos, según informó este joven, son ex alumnos del colegio Carmen Arriola de Marín, dependiente del Obispado de San Isidro. El 13 de julio de 2010, un día antes de la sanción de la ley de matrimonio igualitario, desde ese colegio partieron micros con alumnos, padres y vecinos para ir a la Plaza del Congreso y oponerse a la sanción. “La posición histórica de violencia discursiva del papa Bergoglio y la jerarquía católica en todo el mundo es la que termina avalando estos hechos de violencia”, señaló la legisladora porteña kirchnerista María Rachid.

“La homofobia es una vergüenza que debemos repudiar y condenar. La ofensa para la humanidad es el fundamentalismo religioso, la exclusión y los actos discriminatorios promovidos históricamente por la jerarquía de la Iglesia vaticana, cómplices de la vergüenza y el silencio, que esperamos ahora rompa, no sólo con gestos, sino poniendo fin con acciones concretas a la política del odio y la violencia”, comentó ayer Pedro Paradiso Sottile, secretario de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). Esta organización y la Falgbt reclamaron una reforma a la ley antidiscriminatoria para incluir la orientación sexual y la identidad de género.

Esteban Paulón, titular de la Falgbt, rogó “no estar frente a un rebrote fanático que nada tiene que ver con el espíritu de la enorme mayoría del pueblo católico”. Luego evaluó que si no incluyen este tipo de discriminación en la ley, persiste una contradicción con los fundamentos del matrimonio igualitario, que garantiza “el derecho a la libre expresión de sentimientos en cualquier ámbito y bajo cualquier circunstancia”.

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Las huellas de la golpiza en el rostro de Pedro Robledo. “Yo pensé que era un chiste”, dijo ayer.
 
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