SOCIEDAD › NUEVA APELACIóN DE LA DEFENSA DE FERNANDO CARRERA, CONTRA LA NUEVA CONDENA POR LA MASACRE DE POMPEYA

Cuando las dudas no son un beneficio

El pedido de absolución será acompañado por una concentración de organizaciones sociales en Tribunales. Dicen que Carrera es víctima de una causa armada. El fiscal, por el contrario, pide que incrementen la pena, que hoy es de 15 años de prisión.

 Por Carlos Rodríguez

La defensa de Fernando Carrera, ahora condenado a 15 años de prisión por la llamada Masacre de Pompeya, cuando atropelló y mató con su auto a tres personas y lesionó a otras cuatro, apelará hoy ante la Cámara de Casación la nueva sentencia, que redujo la anterior, que era a 30 años. Los defensores rechazarán el nuevo fallo de la Sala III de la Cámara de Casación, porque –aseguran– su representado “es inocente” y fue “víctima de las arbitrariedades e irregularidades cometidas por funcionarios policiales y judiciales” en la investigación. El pedido de absolución será acompañado con una concentración frente al Palacio de Tribunales, con participación de organizaciones sociales que vienen acompañando el reclamo de Carrera. La postura contrasta con la opinión del fiscal de la causa, Ricardo Wechsler, quien pidió a Casación que cambie la carátula de “homicidio culposo agravado” a “homicidio simple con dolo eventual”, figura que puede ser penada hasta con 25 años de prisión.

En su rechazo a la nueva condena de la Sala III, Federico Ravina y Rocío Rodríguez López, abogados de Carrera, sostienen que los jueces de Casación “invierten la carga de la prueba, porque se pretende que él tenga el peso de demostrar su inocencia, en vez de que la Justicia pruebe que él es culpable y que la causa no fue fraguada”.

La defensa afirma que “ninguno de los jueces de Casación”, Liliana Catucci, Mariano Borinsky y Ana María Figueroa, tomaron en cuenta “la doctrina” del fallo 1681 de la Corte Suprema (caso Matías Eugenio Casal), que sostiene que “el tribunal de Casación debe agotar el esfuerzo por revisar todo lo que pueda revisar, o sea, por agotar la revisión de lo revisable”. La cita apunta a que los jueces “no respetaron el fallo del año pasado de la Corte Suprema, donde se les ordenó que revisaran no sólo la sentencia anterior” contra Carrera, condenado a 30 años por el Tribunal Oral N0 14, sino “toda la causa, bajo el manto de la doctrina Casal”.

Carrera fue condenado a 15 años por la Sala III, el 12 de agosto, por “robo agravado” por el uso de armas de fuego “en concurso real con homicidio culposo agravado por haber sido ocasionado por conducción imprudente y por la cantidad de víctimas”. El robo ocurrió el 25 de enero de 2005 y fue víctima Juan Ignes. Le robaron el equivalente en pesos a 250 dólares. Ignes, junto con su sobrino Héctor Vaira, persiguió en su auto al rodado de los dos ladrones. El Comando Radioeléctrico recibió la denuncia de Ignes y al principio buscó a un Palio blanco o a un Peugeot 205, un auto como el que conducía Carrera.

Los jueces dieron por probado que Carrera fue autor del robo, junto con un hombre cuyo nombre se ignora y que –de existir– sigue prófugo; tiene unos 50 años y disparó al piso para amedrentar a Ignes, mientras el conductor (Carrera, según los jueces) lo incitaba a disparar contra Ignes y quitarle el dinero; nunca aparecieron ni el arma del robo ni el dinero; los jueces concluyeron que se los llevó el desconocido, a quien consideran “cómplice” de Carrera; según Ignes y Vaira, esa persona se bajó de un Peugeot 205 blanco al que ellos seguían a 200 metros, en Escalada y Roca. Antes de escapar “colocó en su lugar” la patente trasera del 205, que tenía un mecanismo para ocultarla.

Los jueces toman como prueba una pericia que determinó que el 205 de Carrera, patente BZY 308, tenía un dispositivo similar para ocultar la placa trasera. La defensa replicó que, tal como reconocen los jueces en el fallo, la “patente retráctil” no fue detectada por los instructores en una primera pericia, el mismo día del hecho, y que recién lo hicieron “tres días después”, según la Sala III, o “una semana” más tarde, según la defensa, que pregunta “¿Por qué no apareció en el primer peritaje?”.

Los defensores consideran que ese dispositivo fue adosado al Peugeot de Carrera, que estaba internado por las heridas que sufrió durante la persecución policial, por los agentes de la Federal involucrados en el tiroteo. Señalaron, para fortalecer su hipótesis, que es muy fácil conseguir el dispositivo, dado que “está a un click” en oferta, en la página web de Mercado Libre, al precio de 75 pesos para quien quiera ocultar el número de su patente.

Como se sabe, el auto de Carrera fue interceptado en Centenera y Sáenz por un Peugeot 504 negro de la Brigada de la Comisaría 36ª. Los agentes afirman que se identificaron como tales, aunque estaban de civil, y que pusieron las balizas sobre el techo del móvil. Los defensores de Carrera sostienen que “no fueron valorados dos nuevos y relevantes testimonios” de personas que afirman que el auto policial “no tenía identificación alguna y que sus ocupantes dispararon contra Carrera, sin que éste jamás efectuara disparo alguno”.

El fiscal sostiene que Carrera no pudo sostener la coartada: nunca se supo a ciencia cierta a quién iba a ver ese día, en su auto, a Pompeya.

La defensa también cuestiona como uno de los puntos “más endebles de la acusación” a Carrera como autor del robo, que sólo lo señaló, con limitaciones, una de las víctimas. Héctor Vaira tuvo que reconocerlo por fotografías, porque el imputado tenía el rostro desfigurado por un balazo policial. Vaira dijo, cuando vio la foto, que era “parecido al flaco que estaba arriba del auto”. Después, en rueda de personas, no reconocieron a Carrera, ni él ni Ignes. Tampoco lo hicieron durante el juicio oral. En resumen, aseguran que los policías se equivocaron y luego del desastre, armaron la causa. Carrera, que ya estuvo siete años preso y fue liberado por el fallo de la Corte, afirmó que la nueva condena de Casación fue “para decirme que me sacaron 15 años y que me calle la boca, y para decirle ‘denle para adelante’ a los malos policías y a los malos jueces”.

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Fernando Carrera, con su esposa y su hija, cuando salió en libertad tras la resolución de la Corte.
Imagen: Télam
 
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