SOCIEDAD › PIDEN PERPETUA PARA JOSé ARCE Y SU MADRE Y ABSUELVEN A LOS HERMANOS LEGUIZAMóN

Dos pedidos de perpetua y dos absueltos

En el turno de los alegatos de la acusación, el fiscal y la querella pidieron perpetua para Arce y su madre, Elsa Aguilar. Antes, el fiscal dijo que no tenía pruebas para acusar a los hermanos Leguizamón. El tribunal dispuso su absolución anticipada.

“No tengo por qué tener miedo. Siempre fui inocente y seguiré siendo inocente”, dijo José Arce al entrar a los tribunales de Campana para presenciar los alegatos de la fiscalía y la querella, que lo acusan de promover el asesinato de su esposa, Rosana Galliano. Para dejar en claro que la acusación no opina lo mismo, fiscal y querellante pidieron perpetua para Arce y su madre, Elsa Aguilar, de 83 años. Apenas iniciada la audiencia, el mismo fiscal dio el primer paso para la absolución de los dos hermanos Leguizamón, imputados de ser los sicarios, cuando sostuvo que carecía de pruebas para pedir condena. Ambos recibieron entonces la absolución anticipada. Antes de salir, estrecharon las manos de todos los presentes. Después llegaron los alegatos por las perpetuas.

José Arce llegó a los tribunales de Campana apoyado en un bastón de PVC y calzando alpargatas, para presenciar el alegato del fiscal del juicio, José Luis Castaño. Tras bajar del auto BMW blanco descapotable de su abogado, Alfredo García Kalb, Arce realizó una sintética declaración a la prensa: “Se van a saber todas las verdades, no tengo de qué tener miedo”.

“Hay debilidad en la citación a juicio para estas dos personas –dijo Castaño a los jueces Daniel Rópolo, Elena Bárcena y Raquel Slotolow, del Tribunal Oral 1 de Campana–. Luego de analizar la prueba, no encuentro elementos para continuar. Voy a desistir de la acusación de Paulo y Gabriel Leguizamón.” Después, el abogado de la familia de Rosana, Roberto Babington, dijo: “Voy a adherir al pedido del fiscal. Voy a pedir que se los absuelva”, manifestó Babington.

El defensor de Gabriel Leguizamón, Gabriel Domenech Achetone, y el de Paulo Leguizamón, el de oficio Marcelo Costa, pidieron que se los absuelva de inmediato, a lo que el tribunal hizo lugar dictando una “absolución anticipada”. Tras escuchar la resolución, ambos acusados se levantaron, les dieron la mano a todos y se retiraron de los tribunales. De los hermanos, Gabriel era el único que había llegado a juicio detenido, aunque meses atrás le habían otorgado un arresto domiciliario, mientras que Paulo estaba libre.

Luego siguió el alegato de Castaño. El fiscal sostuvo que a lo largo del juicio “ha quedado acreditada la responsabilidad” de madre e hijo y en el caso de Arce recordó que el 16 de enero de 2008 fue dilatando durante todo el día la entrega de sus hijos a Rosana: “Fue dejándola adentro de la casa con el propósito de que a la noche la mataran”, remarcó. Después recordó que a las 22.50 Arce llamó a su esposa al celular mientras ella estaba en su casa de El Remanso, partido de Exaltación de la Cruz, donde siempre había poca señal. “Sabía que ese llamado haría que saliera”, afirmó el fiscal al resaltar la participación activa del viudo en el crimen, que se produjo cuando la joven salió y la ejecutaron de cuatro balazos con una pistola que nunca fue hallada.

Para el fiscal, ese accionar configuró haber actuado con “alevosía”, así como el hecho de haber aprovechado que Rosana se encontraba solo en compañía de su hermana Mónica y era de noche. Acerca del agravante por el vínculo, recordó que el matrimonio “tenía una relación tumultuosa y violenta”, la cual quedó demostrada por las denuncias por agresión que ella radicó antes de ser asesinada.

El abogado de la querella, Roberto Babington, adhirió al alegato de Castaño y sostuvo que “Arce pergeñó el crimen, consiguió el arma, la compró y su abogado, Ramiro Rúa, consiguió a la gente para que maten a Rosana”. Babington dijo que “no se sabe quiénes mataron a Rosana”, por lo que solicitó que se reabra la causa y se investigue a Rúa, ya que “realizó un llamado al teléfono de la víctima diez segundos antes que Arce”. También pidió que se revoque la excarcelación de la que goza el viudo por haber sufrido un ACV y se le aplique una medida acorde con su estado de salud.

“Relación macabra” fue el término que usó la acusación para definir la existente entre Arce y su madre. “Lo que no se animó a hacer él lo hizo ella”, en alusión a que pagó para que mataran a Rosana porque sentía “temor a perder plata en el divorcio”, con lo cual coincidió Babington.

Antes de retirarse, el abogado de Gabriel Leguizamón, Domenech Achetone, sostuvo que “Arce es quien organiza a través de su teléfono” todo lo vinculado con el crimen y mostró con un gráfico el análisis de los entrecruzamientos del celular del viudo. “Todos los caminos conducen a Arce y a su abogado Rúa”, sostuvo Achetone y solicitó a los jueces que investiguen la llamada “pista paraguaya”. Cuando declaró, Gabriel Leguizamón acusó a José Luis Belardez, prófugo en esta causa y con quien había sido detenido por un “robo calificado”, como el que en realidad consiguió el arma para que “un paraguayo” se encargara de matar a Rosana por pedido de Arce. “Yo no tengo nada que ver con esto. Estoy acusado de un crimen que no cometí. Los verdaderos criminales siguen sueltos”, afirmó. El juicio continuará el lunes 21, a las 10, con el alegato de la defensa de Arce y su madre.

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José Arce junto a su madre, Elsa Aguilar, en la sala donde son juzgados por el crimen de Rosana Galliano.
Imagen: Télam
 
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