SOCIEDAD › BALEADA HACE SIETE MESES Y LA CAUSA NO SE MUEVE

Testigos y recompensa

Paula Díaz recibió un tiro en la cabeza en Liniers el 14 de diciembre pasado. Las cámaras de seguridad no funcionaban. La familia aguarda la autorización para ofrecer recompensa.

Siete meses después del crimen de Paula Díaz, una estudiante de gastronomía baleada en la cabeza en el barrio porteño de Liniers, la familia aguarda la autorización del Ministerio de Justicia y DD.HH. para ofrecer una recompensa y busca testigos, ya que la investigación está completamente parada. De las ocho cámaras de seguridad instaladas en el lugar por el Gobierno de la Ciudad, sólo funcionaba una que, para colmo, no llegó a captar las imágenes.

El hecho ocurrió en la calle Ramón Falcón y General Paz, durante la madrugada del 14 de diciembre de 2014. Se trata de la joven Paula Díaz, de 20 años, quien recibió el disparo mientras viajaba en el auto de su novio, Hugo Carrizo (27), que conducía una camioneta Jeep Patriot negra. De acuerdo con lo establecido hasta el momento durante la etapa de instrucción, la pareja fue a ver al grupo Babasónicos al estadio Mandarine Park, en Costanera Norte, y luego a un bar de la zona de Palermo. No tuvieron discusiones ni peleas con ninguna persona.

Al llegar a la General Paz, entre Ramón Falcón y la avenida Rivadavia, mano a provincia, el muchacho escuchó una detonación cuando pasó cerca de las paradas de colectivos. Pensó que le habían arrojado una piedra. Sin embargo, se dio cuenta de que la ventanilla trasera derecha estaba rota, que su novia estaba inconsciente y tenía la cabeza ensangrentada, por lo que bajó rumbo al destacamento policial apostado debajo del puente de la General Paz. La joven tuvo que ser trasladada de urgencia al Hospital Santojanni por el mismo novio y escoltado por los efectivos, ya que la ambulancia del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) no concurrió al lugar.

“Nos mataron en vida, es un dolor constante y una pesadilla despertarte y saber que no está. Mi hija no se merecía esto”, expresó Patricia Galloli, madre de la joven estudiante.

Por su parte, la fiscal de instrucción 40, Estela Andrades, ordenó distintas diligencias que hasta el momento no arrojaron resultados para dar con el o los agresores. Al momento de escuchar el disparo, Carrizo sólo pudo ver el paso de una Volkswagen Suran blanca, que nunca pudo ser identificada. Asimismo, efectivos de la comisaría 44ª de la Policía Federal analizaron las cámaras de seguridad en el lugar del hecho instaladas del Gobierno de la Ciudad, constatando que de ocho cámaras sólo funcionaba una y esa no captó el episodio.

La Unidad Criminalística Móvil estableció que la trayectoria del balazo fue de afuera hacia adentro, de derecha a izquierda, y partió de un arma calibre 9 milímetros. Dentro de la camioneta Jeep patente NDR-034 que conducía Carrizo fue encontrado un proyectil encamisado, que aún debe ser cotejado. Se cree que el disparo fue efectuado de entre tres y diez metros de distancia, por lo que se descartó la hipótesis de una bala perdida.

“Necesitamos que si alguien vio algo se contacte con la seccional 44ª de Versalles o a través de la página de Facebook ‘Justicia por Paula Díaz’ y declare para encontrar al que mató a nuestra hija. Todavía sigue libre por ahí y puede hacer lo mismo con otra persona”, dijo la madre de la víctima, quien recordó que Paula trabajaba con la familia en un salón de fiestas y estudiaba gastronomía en el Instituto Lycée, en Núñez.

Los padres de la joven son asesorados por la Unidad de Victimología del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y aguardan que se autorice una recompensa para los testigos que aporten datos.

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Paula Díaz tenía 20 años y estudiaba gastronomía.
 
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