SOCIEDAD › SECUESTRARON A UN MATRIMONIO Y DESVALIJARON SU CASA

La odisea de una familia cautiva

En Lomas de Zamora, una banda integrada por al menos ocho personas interceptó a un matrimonio y a sus dos hijas de 8 y 13 años cuando circulaban en su auto y los mantuvo cautivos durante más de dos horas, hasta que los liberó luego de desvalijarles la casa, de donde se llevaron hasta los juguetes de las niñas. Las víctimas fueron socorridas por una familia de la zona, que les abrió la puerta de la casa y denunció lo ocurrido a la policía.

Ayer alrededor de la 1, el matrimonio y sus niñas regresaban de cenar en casa de unos amigos cuando fueron interceptados. “Habíamos hecho apenas tres cuadras cuando yo veo un auto que nos apura de atrás y le digo a Marcelo ‘dejalo pasar’, como que venían muy apurados, y cuando pasan por su izquierda clavan los frenos adelante y bajan de cuatro puertas, cuatro armados y nos hacen bajar de nuestro auto”, recordó Silvana, la mujer, en diálogo con un canal televisivo.

En un principio, los hombres “se querían llevar a las nenas”, dijo la madre de las chicas, que agregó que, por sus quejas, finalmente subieron “a los cuatro en el auto” e iniciaron la marcha. Luego, “empiezan a dar vueltas, todo golpeándonos, nos daban piñas en la espalda, culatazos en la cabeza y nos decían ‘no nos miren, no nos miren’”. Cuadras después, los agresores “deciden bajarlo y llevárselo a Marcelo” para subirlo “a otro auto con otros cuatro” cómplices.

El hombre relató que, una vez en ese otro vehículo, los agresores lo forzaron a indicarles la ubicación de su vivienda y lo llevaron hasta allí, convencidos de que en el lugar encontrarían dinero. Sin embargo, explicó, “no había lo que ellos esperaban, no era lo que ellos creían”. Inicialmente, recordó, la banda le pedía “doscientos mil pesos” y le decían que, si no los tenía, llamara “a alguien para pedírselos”, aunque luego bajaron sus pretensiones a 100.000 pesos y, finalmente, aceptaron que no se trataba de una familia adinerada y sólo desvalijaron la casa.

“De acá se llevaron todo lo que encontraron, todo lo que quisieron. Doscientos mil pesos no sé ni a quién pedírselos, no es que me muevo en un ambiente de gente adinerada”, manifestó Marcelo, y añadió que creía que “hubo un quiebre, un cambio de actitud” de los asaltantes en el momento en el que llegaron a su casa y “se convencieron de que efectivamente no tenía lujos”.

Mientras tanto, la mujer y sus hijas permanecían retenidas en el otro auto con el resto de los miembros de la banda. “Nos decían ‘vamos a tirarlas al Riachuelo’, me hacían tirar la cabeza hacia el piso, la mayor de mis hijas estaba totalmente acostada en el piso de atrás del auto, toda pisoteada, la más chiquita la llevaba uno en la falda”. “Lo único que hacíamos era rezar en voz alta y a ellos les molestaba. A mi hija le decían ‘no reces más que no te va a pasar nada’”.

Alrededor de las 3.30, después de desvalijar la vivienda, reunieron nuevamente a la familia y la liberaron cerca del cementerio de Lomas de Zamora.

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