SOCIEDAD › UNA MADRE Y SU HIJO, DE ONCE AñOS, HERIDOS A TIROS CAMINO A LA ESCUELA

Misterioso ataque en Flores

Una mujer de 39 años llevaba a su hijo de once a la escuela. Con ellos iba la hermana, de ocho años. Alguien les disparó cuando caminaban por la calle Lautaro. La mujer fue gravemente herida. El niño ya está bien. Descartan el robo.

Una mujer y uno de sus hijos, de 11 años, fueron heridos a balazos –la mujer en la espalda y el niño en los glúteos–, en un hecho cuyo móvil se investiga dado que no hay ningún indicio que señale que se haya tratado de un intento de robo. El episodio ocurrió ayer por la mañana en la calle Lautaro al 700, en Flores, a pocos metros de la Escuela de Música número 7, cuando las víctimas se dirigían hacia otro colegio cercano, acompañadas por una niña de 8 años –también hija de la mujer—, que salió ilesa. Los dos niños –uno internado junto con su madre en el Hospital Italiano—, dijeron no haber visto a la persona que hizo los disparos y tampoco hay testigos ajenos a la familia, de manera tal que se trata de establecer quién fue y con cuáles motivaciones.

Los heridos fueron asistidos en el lugar por el Same y llevados, en primera instancia, al Hospital Piñero, para luego ser trasladados al Hospital Italiano, donde seguían internados. El ataque ocurrió a las 7.40 de ayer, cuando la mujer, María de los Angeles Castro Abraldes, de 39 años, salió de su casa en la calle Lautaro 772 junto a su hijo de 11 y 8 años, para dirigirse al Eccleston School, en la Avenida Carabobo casi esquina Rivadavia, a unas ocho cuadras de la vivienda.

Apenas habían caminado unos pasos cuando se produjo el ataque; la mujer cayó al piso, malherida, y lo mismo ocurrió con el niño de 11 años, herido en los glúteos. Los dos quedaron tirados sobre la vereda, mientras que la niña, que salió ilesa, quedó llorando, en medio de un shock por la situación que le tocó vivir. Un vecino dio el alerta al 911 y en forma casi simultánea, llegaron el Same y la policía.

Luego de un breve paso por el Hospital Piñero, madre e hijo, fueron llevados al Hospital Italiano, donde la mujer tuvo que ser operada de urgencia y quedó internada con diagnóstico reservado. Los médicos informaron que el niño de 11 años está fuera de peligro.

En el caso intervino la comisaría 38, que estaba tratando de determinar desde dónde partieron los disparos. La investigación se vio dificultada por el hecho de que no hubo testigos presenciales, mientras que la niña de 8 años, al dialogar con el personal médico que la asistió por el estado de shock en el que se encontraba, dijo que no había visto a la persona que hizo los disparos. En el lugar, no hallaron vainas servidas y se trataba de determinar el tipo de arma utilizada.

La única persona que estuvo en el lugar y pudo haber sido testigo, es la niña de 8 años, pero ella sólo dijo que escuchó “un ruido muy fuerte”. El chico herido, luego de ser asistido, pudo conversar con los médicos, pero dijo que tampoco vio a quien los atacó y sólo confirmó que “escuchó un estruendo”. Un vecino que vive enfrente de la casa de las víctimas, dijo que es una familia afincada allí “desde hace tiempo”. El testigo aportó el dato de que escuchó “tres disparos” de arma de fuego, pero cuando se asomó por la ventana de su casa, no vio al agresor.

El hombre, al ser interrogado por la policía, dijo que no escuchó el ruido del motor de “ninguna moto o vehículo” que estuviera escapando del lugar a toda velocidad. Los investigadores hicieron una recorrida por las cámaras de seguridad instaladas en el barrio, pero comprobaron que algunas “no estaban en funcionamiento y otras no graban sino que toman imágenes en vivo cuando se quiere seguir un hecho en plena ejecución”. Una de las cámaras está instalada bajo el balcón de un edificio sobre la misma vereda y a poca distancia del lugar del hecho, de manera que fue secuestrada para ver si puede orientar en la búsqueda de la persona que atacó a la familia. Los investigadores están seguros de que no fue un intento de robo, dado que los chicos no vieron a nadie que les saliera al cruce y les exigiera dinero u objetos de valor. La causa está en manos del fiscal de instrucción número 24, Carlos Velarde.

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El episodio ocurrió ayer por la mañana en la calle Lautaro al 700, frente a una escuela porteña.
 
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