SOCIEDAD › EL FISCAL NO DESCARTA EL SUICIDIO INDUCIDO DEL SACERDOTE TUCUMANO

Con la hipótesis sentimental

La declaración de una mujer que habría tenido una relación con Juan Viroche viró la investigación a la vida privada del cura. También trascendió que otra mujer le habría recriminado haberla dejado luego de quedar embarazada.

Cuando una parte de la sociedad tucumana no termina de digerir la posibilidad de que el cura Juan Viroche se haya suicidado, el fiscal de la causa Diego López Avila afirmó que “no se descarta que haya sido inducido”. Confirmó la existencia de la declaración de una mujer que habría asegurado mantener una relación con el cura; y habilitó, de esta manera, la sospecha de un tema sentimental. A esto se sumó que el secretario de Seguridad de la provincia, Paul Hofer, afirmó que no hay registro policial de que Viroche haya realizado alguna denuncia formal por amenazas ni por el avance del narcotráfico, que es la hipótesis que manejan sus fieles.

El cura, de 46 años, fue hallado el miércoles colgado de una viga en el interior de la iglesia de La Florida, a 70 kilómetros de la capital provincial, donde era párroco. “Del levantamiento de los rastros y huellas en el lugar de los hechos y de las inspecciones oculares que se han realizado y demás, la policía y los informes de los peritos no advierten la presencia de segundos o más sujetos dentro de la iglesia”, precisó el fiscal, quien confirmó que “estamos investigando la vida privada de la persona intentado obtener los elementos que nos permitan sostener o desechar esa posibilidad” (la del suicidio) y no descartó “que haya sido inducido”.

En este sentido, trascendió que una joven de la localidad de Delfín Gallo declaró, en la fiscalía, haber mantenido un romance con el cura, y que esa relación había concluido, en marzo pasado, cuando se enteró que Viroche tenía otra pareja. Sería la familia de esta segunda relación sentimental la que habría comenzado a difundir, a través de las redes sociales, la situación del cura por haber finalizado la relación con la joven tras haber quedado embarazada.

El fiscal afirmó que se están “peritando celulares, computadoras y elementos personales con el fin de verificar si realmente ha recibido amenazas. Estamos corroborando su Facebook, su Whatsapp”.

En cuanto a la hipótesis amorosa, López Avila dijo que “era una persona muy querida (Viroche) y por respeto al padre, a su familia y a la gente esas cuestiones las reservo a la investigación porque no hacen al tema. Estoy a disposición de familiares y de la gente del lugar si tienen algún tipo de información para acercar que crean valiosa”.

Si bien el fiscal anticipó que se realizarán nuevos peritajes, explicó que a partir de las primeras investigaciones se pudo determinar que el cura ató la linga de su camioneta a un banco ubicado en una especie de balcón que hay en la iglesia, donde suele ubicarse el coro, y desde allí se arrojó.

“Se tira desde un balcón donde se hace el coro de la iglesia. Desde ahí, con la linga de la camioneta, aparentemente se arroja. El impacto ha sido de tal violencia que incluso se le rompen dos vértebras cervicales y, esa violencia ejercida obviamente ha roto una serie de vasos, lo que provoca que esa sangre fluya por la zona de la boca. Por eso cuando al padre se lo baja y queda apoyado sobre el piso queda la sangre ahí”, explicó el fiscal.

En cambio, los fieles y miembros de la iglesia se muestran incrédulos ante la posibilidad de relacionar al cura con un acto contranatura sacerdotal, como el suicidio. Y vinculan su muerte a las denuncias que realizó contra el narcotráfico y a las amenazas que recibía.

En este sentido, el arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca, dijo que Viroche estaba angustiado, con miedo y se sentía amenazado. Por ese motivo le había dicho que se quería ir de la parroquia. “Andate inmediatamente, yo proveo a la parroquia, no te preocupes y andate”, contó a la prensa el arzobispo que le había dicho y agregó que “el viernes 30 (de septiembre) estaba firmado el decreto, el padre Juan después se quedó y no se fue en ese momento”.

En esta misma dirección apuntaron el obispo de Merlo-Moreno, Fernando Maletti, quien comparó la muerte del sacerdote tucumano con la del cura Carlos Mugica, asesinado en 1974, y el cura villero, el padre Pepe, quien aseguró que Viroche fue “víctima de la mafia”.

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El fiscal contó detalles de la muerte del cura y descartó la existencia de terceros en el lugar.
 
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