SOCIEDAD › INDEMNIZAN A UN MEDICO QUE SALVO A UN PACIENTE

Inédito fallo contra una clínica

El hombre sufrió su paro cardíaco en el lugar indicado: la sala de terapia intensiva de un sanatorio con “un completo y avanzado equipamiento”, como se define. Los aparatos estaban, pero no se les ocurrió acudir en su auxilio. Y la enfermera encargada de manejarlos se había ido a tomar un café de 45 minutos. Cuando el paciente entró en coma, lo vio un médico que pasaba por ahí. Aplicó técnicas de urgencia y lo salvó. Acto seguido el médico, Luciano Nanni, se dio por despedido al considerar que “no estaban dadas las condiciones mínimas de seguridad para ejercer su tarea”, y llevó el caso a la Justicia. Días atrás, una Cámara Laboral condenó a la clínica resarcir al médico con 11 mil pesos.
La sentencia, dictada por la Sala VI de la Cámara Laboral, revocó un fallo de primera instancia en el que se había rechazado el reclamo de Nanni contra el Sanatorio Mitre. Para los jueces, la casual intervención del médico a último momento “lleva a considerar que el doctor no podía ejercer con seguridad su profesión. En tales condiciones, su decisión de darse por despedido fue correcta”. El caso “revela el mal funcionamiento del servicio de enfermería” y, también, “la responsabilidad de la demandada (el Sanatorio Mitre) por la omisión de su dependiente, ya que el médico pudo eventualmente ser acusado de mala praxis”, dice el fallo.
Según Nanni, el paciente al que devolvió a la vida estaba a cargo de una enfermera “que lo había dejado hacía 45 minutos para ir a beber un café”, lapso en el que nadie se fijó si respiraba. Por ello, los camaristas Juan Carlos Fernández Madrid y Rodolfo Capón Filas afirmaron que “no es admisible que un enfermo internado en un lugar tan especial como una sala de terapia intensiva tenga que ser salvado” de un paro cardíaco “advertido por quien no estaba a cargo exclusivo de su cuidado”.
Los cuestionamientos no terminaron allí: la Justicia comprobó que la enfermera, al retornar de la cafetería, quiso tapar su ausencia en los papeles al inscribir dos veces en la planilla del paciente la sigla “MG”, que significa “llamado al médico de guardia”. En el curso del proceso se probó que la enfermera no tenía el título profesional sino el de ayudante de enfermería. Un perito médico designado en la causa destacó que los controles vitales a un paciente pueden ser realizados por un auxiliar de enfermería “con la supervisión de una enfermera matriculada y del médico asignado al paciente”.
De acuerdo con la opinión de los camaristas, “el hecho, debidamente comprobado, es grave, pues si en terapia intensiva se destina a una persona que no es enfermera para la atención de un paciente, ya se está cometiendo una irregularidad, a la que se agrega que dicha persona no dejó al paciente en manos de otro enfermero y que corrigió su falta de presencia en el informe respectivo”, afirma el fallo. De este modo, el Mitre fue condenado a indemnizar a Nanni con la suma de “11.346 pesos más los intereses correspondientes y a pagar los gastos del juicio”.
El sanatorio consta de 25 mil metros cuadrados por el que pasan 20 mil pacientes por año. En la guardia, atiende anualmente a 150 mil personas. Tiene 12 quirófanos y un “completo y avanzado equipamiento que le permite brindar un elevado nivel técnico”. Y, según se publicita en su página web, trabajan allí más de 1200 personas, cuya “misión” es “mantener un sistema médico seguro, confiable y de alta calidad”. Este diario intentó comunicarse con la dirección del sanatorio, ayer por la tarde, pero en ese momento no se encontraba ninguno de sus responsables.

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