SOCIEDAD

Búsqueda a 100 metros de profundidad bajo el hielo

Un equipo de rescate se internó en la grieta antártica donde cayeron el biólogo Augusto Thibaud y el suboficial Teófilo González. No los hallaron. Intentarán buscar en cavernas laterales.

Hasta anoche, los cuatro militares que buscan al suboficial Teófilo González y al biólogo del Instituto Antártico Augusto Thibaud, hundidos en una grieta de la Antártida el sábado último, no pudieron encontrarlos. Ayer se internaron cien metros en la cavidad. Y comprendieron que el trabajo era mucho más complejo, porque en las profundidades hay “puentes y cavernas” que podrían haber derivado hacia túneles azarosos a la moto sky en que iban los hombres. Son pocos los que aún afirman que pueden seguir con vida.
A pesar de que los rescatistas estaban listos desde las 7.30 para encontrarse con la rajadura, recién a las 16.30 pudieron enfrentarla. Lo impedía el clima polar, que daba a los helicópteros un margen de 30 metros para elevarse. El equipo está conformado por el coronel Víctor Figueroa, el mayor Carlos Montenegro y los suboficiales principales Angel Bulacios y Luis Cataldo. Llegaron con una tormenta de viento, nieve y frío. El titular de la Dirección Nacional del Antártico, Mariano Memolli, indicó que el helicóptero los dejó a cuatro kilómetros del glaciar. Había “una ventisca que crea un ambiente todo blanco, en el cual el piloto pierde referencia y no puede aterrizar. Hay muy mal tiempo”, dijo. Según Memolli, los rescatistas “pueden trabajar independientemente de la luz y el mal tiempo. Lo importante es llegar al lugar. Una vez allí montan todos los equipos y aparejos para poder bajar, y se independizan de las condiciones ambientales”. En ese momento, no se esperaba que encontrar a los hombres dentro del pozo sería tan difícil como llegar al lugar del accidente.
El sábado pasado a las 11, González y Thibaud iban en una moto de nieve, por delante del capitán de corbeta Jorge Pavón y los suboficiales Mario Leonhardt y Alejandro Carbajo, que viajaban en otros dos vehículos. La moto que iba primera se precipitó en la grieta, mientras los otros tres militares frenaron a tiempo. Venían de visitar la base uruguaya Artigas, se dirigían hacia la argentina Jubany. Tuvieron que esperar 30 horas hasta que un helicóptero pudo rescatarlos. Los llevó a la base chilena Presidente Frei, donde se recuperan satisfactoriamente.
Ayer a las 17 emprendió el descenso Cataldo, en arnés y con un casco que daba luz. Tras una hora, se le acabó la soga de cincuenta metros. Le agregaron una más, y bajó hasta los cien metros. Allí había “puentes intactos”, contó a Página/12 Sergio Policastro, vocero de la dirección antártica. Además, la cavidad “se convertía en una chimenea estrecha”, por lo que supieron que por ahí no habían pasado González y Thibaud.
En accidentes similares, se pudo rescatar a los accidentados vivos tras más de setenta horas atrapados en el hielo. “Se puede hacer agua con el hielo, pueden estar apresados en un microclima”, comentaban los esperanzados ayer en el rompehielos Irízar, anclado en Puerto Madero. En la isla 25 de Mayo, con 22 grados bajo cero, se agotaban las posibilidades de hallarlos en el laberinto polar.

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Los rescatistas junto a la grieta debieron superar una sensación térmica de 22 grados bajo cero.
 
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